El éxito mundial (a pesar del sabotaje de la distribución) de El viaje de Chihiro de Hayao Miyazaki parece haber otorgado al género una respetabilidad académica que está repercutiendo en los institutos de enseñanza. Varias universidades japonesas acaban de lanzar formaciones en materia de dibujos animados que compaginan la creatividad con clases muy serias de comercio con el fin de enseñar a los estudiantes la mejor manera de financiar y vender sus producciones. A fines del año pasado, la Universidad de Tokio estableció un departamento de creación de contenidos numéricos que propone mesas redondas con célebres directores de películas de animación que acuden a compartir sus conocimientos del oficio, tanto artísticos como financieros. Uno de los participantes ha sido Mamoru Oshii, director de Ghost in the Shell (1995), una obra de ciencia ficción que la crítica consideró visionaria, donde la frontera entre robots y humanos desaparece en un etéreo mundo futurista. Otro de los profesores es Toshio Suzuki, uno de los directores del Estudio Ghibli, la productora de las películas de Hayao Miyazaki (La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro, El castillo ambulante).