Si bien el ministro de Economía, Danilo Astori, está "convencido" de que el tratado de protección de inversiones entre Uruguay y Estados Unidos Unidos es beneficioso para el país, el canciller Reinaldo Gargano tiene una posición diferente, porque estima que hay aspectos que no lo conforman y por eso indicó que "a lo mejor" dicho acuerdo no es respaldado por el gobierno.
Astori fue consultado ayer —24 horas después que el canciller manifestara una posición bastante crítica sobre el tratado— en el Ministerio de Educación y Cultura, durante la firma de un convenio entre la Dirección General Impositiva y la Dirección General de Registros.
"Yo pongo énfasis en todas aquellas cosas de las que estoy convencido. y en este caso estoy convencido que debe ser así, pero estoy dispuesto a discutirlo", indicó el ministro de Economía.
El día anterior, al ser consultado por la prensa en el Parlamento, Gargano objetó determinadas cláusulas del tratado, que a su juicio "exceden los tratados de inversiones".
Gargano cuestiona en particular un artículo del tratado que otorga a Estados Unidos el derecho a rechazar a una empresa compuesta por capitales uruguayos y de algún país con el cual la administración de George W. Bush tiene malas relaciones.
Sin embargo, el ministro de Economía restó trascendencia a ese tema, porque entiende que las mismas no inhiben las ventajas del tratado, ya que se trata de aspectos de "escasa aplicación".
VERGUENZA. El martes 23, el diputado blanco Jaime Trobo (Herrerismo) consultó al canciller en la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara de Representantes sobre su posición del tratado.
Gargano respondió que llegado el momento el gobierno discutiría del tema. "Yo ni nadie esquivará el bulto", comentó.
"Sin embargo, no debemos olvidar que ese tratado fue mandado, suscrito e iniciliado en diciembre del año pasado, cuando ya el partido de gobierno había perdido las elecciones (...). Lo mandó dos días antes de dejar el poder", agregó el canciller.
La diputada frenteamplista calificó de "una vergüenza" ese hecho, idea que fue retomada por Gargano. "Ninguna política se lleva adelante así. El partido que dejó el poder le dejó al gobierno este tratado y le dijo: ‘arréglense‘", a sabiendas que existen elementos en ese tratado que pueden convenir o no, a juicio de la fuerza política que integramos", dijo.
"¿Por qué no se nos llamó y se nos dijo que estaba estudiando este tratado, para que mandáramos a un par de especialistas, a fin de seguir conversando hasta que llegara el 1º de marzo? Después el tratado se hubiera firmado o no. Esta habría sido la actitud correcta, porque ese partido ya había sido desplazado del poder por el voto popular", agregó el canciller.
Ante las críticas al gobierno anterior, el diputado colorado Washington Abdala le replicó: "ahora tiene la oportunidad de hacer lo que estime pertinente".
Gargano respondió entonces que él manifestaba "lo que debería haberse hecho".
"Los hechos indican que este tratado fue mandado dos días antes de que se terminara el mandato y después que el partido gobernante perdiera las elecciones. Esto no me parece bien, porque a veces los compromisos son grandes e importantes", dijo el canciller.
"A lo mejor firmamos el tratado, o no; a lo mejor buscamos la manera de negociar o de encontrar el camino por el que las cosas que no nos parecen bien no estén. Ningún camino está cerrado", añadió.