Se agrava la situación en Bolivia, ganada por el caos

| Se multiplican las protestas, con demandas muy distintas; la Paz está aislada y corren rumores golpistas

LA PAZ | ANSA, EFE, AP y AFP

El equilibrio social en Bolivia es frágil desde hace décadas pero, aunque parezca imposible, la tensión política creció aún más desde finales del año pasado. En los últimos días ya bordea el caos.

Los tres principales puntos de conflicto son la recientemente aprobada Ley de Hidrocarburos, la reivindicación de una Asamblea Constituyente y las demandas de autonomías de algunos departamentos (ver nota aparte). En este marco, La Paz amaneció nuevamente ayer aislada del país por cortes de ruta, y a su vez las vías comunicantes con varios países vecinos también estaban inhabilitadas.

Pero además, en la jornada tuvieron lugar en la capital una decena de movilizaciones que marcaron claras escisiones entre los movimientos más revoltosos, con declaraciones incendiarias en todos los frentes, alusiones a posibles golpes de estado, choques entre manifestantes y la Policía. Todo en un marco caracterizado por la debilidad del poder Ejecutivo y el bajo nivel de acuerdo que alcanzan los referentes políticos.

LA SITUACION. Varias manifestaciones confluyeron ayer en la capital, entre ellas una marcha que tras ocho días de camino llegó a La Paz, convocada por el partido indigenista Movimiento al Socialismo (MAS) liderado por el diputado Evo Morales. Pero también se contaron movilizaciones de funcionarios públicos, gremiales, fabriles, maestros, mineros, desocupados, y artesanos.

El ambiente fue más caldeado que en los últimos días por el número superior de manifestantes que ocuparon las calles paceñas, unos 10.000, y por el uso de dinamita cerca de la céntrica Plaza Murillo, donde los agentes antidisturbios respondieron con gases lacrimógenos y carros cisternas.

Varios policías y manifestantes resultaron heridos en los enfrentamientos, y el estruendo de fulminantes de dinamita, de petardos y el ulular de sirenas de ambulancias resonaban sin cesar en el centro capitalino, donde a consecuencia de las marchas la circulación de vehículos es prácticamente nula y los comercios y colegios permanecen cerrados.

Desde el gobierno, mientras tanto, las únicas declaraciones oficiales sobre la situación partieron del ministro de la presidencia, José Galindo, que dijo creer poco probable que las protestas se radicalicen más porque "la mayoría" quiere "una salida de unidad".

Y fueron las únicas porque el Congreso se declaró el jueves pasado en cuarto intermedio hasta fin de mes, después de que una manifestación llegara hasta sus puertas.

Así, continuaron circulando las versiones sobre un golpe de Estado, después de que el lunes el ministro de interior Saúl Lara dijera que había grupos, que no identificó, tocando las puertas de las Fuerzas Armadas.

Ayer el líder de la poderosa Central Obrera Boliviana, Jaime Solares, dijo "estar dispuesto" a respaldar a un militar, al estilo del presidente de Venezuela Hugo Chávez, que pudiera surgir como solución a la actual crisis política.

Profeta ensu tierra

LA PAZ

"Las bases nos han superado", había señalado en varias ocasiones Evo Morales. Ayer se comprobó este extremo: en un cabildo abierto de organizaciones sociales con más de 8.000 presentes el líder del MAS fue, entre rechiflas y abucheos, el único orador entre 16 que no compartió la posición mayoritaria. En su discurso, no se refirió ni una sola vez a la modificación de la Ley de Hidrocarburos.

Al comprobar el descontento en las miles de miradas, Morales apeló al reciente pacto intersindical, exigió una Asamblea constituyente y despotricó contra "oligarcas extranjeros", pero con ello no pudo ocultar un fenómeno cada vez más notorio: el líder indígena dista ya de ser el exponente más radical del espectro político.

En este marco, durante la realización del cabildo abierto Morales tuvo un fuerte encontronazo con el referente más importante del ala sindical, el presiodente de la Confederacion Obrera Boliviana Jaime Solares. El motivo fundamental fue la defensa de este último de un posible caudillaje militar, evocando al presidente venezolano Hugo Chávez. Morales cuestionó con dureza este extremo. Pero las desavenecias aparecieron también cuando Solares pidió la renuncia de Mesa y el cierre del Congreso: Morales reclamó respetar los "símbolos de la democracia".

Las claves del conflicto

Tres demandas son las más importantes, reivindicadas en distinta medida y en combinaciones diferentes por los diversos actores.

Por un lado, está la Ley de hidrocarburos recientemente aprobada por el congreso, que establece un fuerte aumento impositivo a las empresas que operan en el área. En este tema aparecen distintas posiciones, todas opuestas a la norma: entre los que la consideran demasiado dura están las empresas petroleras, que amenazan con retirarse, y el presidente Carlos Mesa que teme las consecuencias de esta retirada; entre los que la consideran demasiado blanda se cuentan los movimientos que exigen la nacionalización total del sector y los que abogan por un mayor porcentaje de regalías.

Por otra parte, se exige la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Varias entidades sociales de la región andina dieron ayer plazo hasta el jueves para que el Congreso convoque a la asamblea constituyente, bajo amenaza de cerrarlo y tomar el gobierno. La advertencia fue formulada por un senador del MAS, y ratificada por Evo Morales.

Desde los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija se demanda, por su parte, que el Congreso convoque a un referéndum autonómico. Santa Cruz advirtió ya que si el Congreso no lo organiza lo hará por cuenta propia, para lo cual sus dirigentes cívicos se reúnen hoy con sus pares de Beni, Pando y Tarija, bajo la consigna de que son los movimientos sociales los que pretenden instaurar un régimen "populista y retrógrado". El planteo independentista de estas regiones, las más prosperas del país, genera un gran rechazo en el resto de Bolivia.

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