Los Inti-Illimani llegan a El Galpón

El grupo chileno Inti-Illimani actuará por segunda vez en Montevideo, tras una presentación inicial en el año 2000. El regreso está motivado por la grabación de un videoclip sobre el candombe uruguayo, lo cual ha posibilitado la organización de dos recitales: el primero será mañana a las 20 en El Galpón, con entrada libre que puede retirarse desde ya en boleterías de la sala; y el segundo está planteado para el viernes en la sede del Mercosur (ex Parque Hotel), aunque esa actuación estará reservada para el cuerpo diplomático y autoridades nacionales.

Inti-Illimani el año que viene estará celebrando sus cuarenta años de existencia. Surgió hacia 1966 como un grupo estudiantil, en la ex Universidad Técnica. Por aquel entonces La Peña de los Parra era un punto de encuentro obligatorio, por donde pasaba lo mejor de la música chilena y fue allí donde Horacio Salinas, con 14 años, escuchó cantar por primera vez a Víctor Jara. Por su lado, los hermanos Coulon y Horacio Durán organizaron otra peña en el ámbito universitario. Al tiempo, se corrió la voz de que en ese lugar —adonde más tarde llegarían los Quilapayún— estaba presentándose un grupo hippie llamado Inti-Illimani. Lo extraño de los Inti estaba en que su propuesta recogía gran parte del folclore latinoamericano, en especial del andino, con todo lo que ello suponía a nivel instrumental. Las zampoñas bolivianas se unieron a los rondadores ecuatorianos y el cajón peruano se cruzó con el tiple colombiano en un hilvanado de temas que también llegaron desde el norte argentino. En ese camino obtienen su primer gran éxito en Chile con un tema uruguayo: el Simón Bolivar de Rubén Lena, que Los Olimareños habían grabado en nuestro país.

Buena parte de su vida debieron pasarla en el exilio. El golpe militar de 1973 los sorprendió en una visita al Vaticano y de cierta manera les marcó la dirección de su nuevo domicilio, en Genzano di Roma, un pueblito de las colinas, vecino a Castelgandolfo. De allá volvieron a Santiago de Chile en 1988, con un repertorio mucho más amplio, que pasea entre lo social y lo romántico, como parte de la necesidad de cambiar. Como decía Salinas en su anterior visita "hemos tratado de no ser un museo de nosotros mismos". En esa búsqueda de nuevos horizontes se han encontrado con el candombe, al que incorporaron a un repertorio que podrá ser escuchado mañana en El Galpón.

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