El vicario para las comunicaciones de la iglesia en Uruguay, Néstor Falco, expresó en la tarde de ayer que más allá del dolor, la gente vive una sensación de agradecimiento y serenidad por lo que fue el pontificado de Juan Pablo II.
—¿Cómo considera que se vive este acontecimiento a nivel general?
—Estamos hablando de una figura que, más allá de los católicos, ha tenido una relevancia muy importante. Es algo que toca a todos: por parte de los creyentes hay una adhesión pero a nivel general hay un reconocimiento de lo que fue su pontificado e incluso un acompañamiento, ya que muchos lo sienten como un familiar. La gente está muy dolida y afectada, pero a la misma vez considero que lo viven con serenidad y con la sensación de un rol cumplido.
—¿Fue una figura muy cercana a la gente?
—No olvidemos que se trata de alguien que recorrió el mundo entero, un Papa muy cercano a distintas realidades, no solamente a la de los países católicos. Todos estamos implicados. Además, fueron 26 años de pontificado en un momento histórico muy particular. A las últimas generaciones les ha tocado compartir muchos acontecimientos de su vida, y como fue su iniciativa encontrarse con el mundo, el mundo se encontró con él.
—Su pontificado es considerado récord y pionero.
—Obviamente, porque era una persona con una gran capacidad de comunicación y una captación muy importante. Para nosotros fue el primer y único Papa que vino en esta condición al país y dos veces consecutivas, en 1987 y en 1988. Su visita trajo toda una movilización y lo acercó a la gente.
Fue además un Papa que no tuvo reparos en nada: supo perdonar cuando había que perdonar, en nombre de toda la comunidad eclesial después de 2 mil años de historia y de forma pública.
—¿Que le gustaría que rescatasen los uruguayos de lo que fue su persona y su pontificado?
—Creo que el Papa, con su presencia entre nosotros, nos devolvió la importancia de lo trascendente en la vivencia cotidiana, ya que una cultura se empobrece cuando no cuenta con esta dimensión trascendental. Los uruguayos viven la fe muy a su manera, incluso el que es católico. Por eso este acontecimiento sirve como factor unificador, ya que Juan Pablo II es una persona que ha calado en la gente más allá de lo que representa como pontífice.