Pacífico en el consultorio y feroz en la cancha

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1990. Primer gobierno frenteamplista departamental con la asunción de Tabaré Vázquez como jefe comunal de Montevideo

Las dificultades para continuar estudios lo llevaron a dejar su trabajo, a instancias de su esposa quien trabajaba en la Caja de Jubilaciones. "Fue un sostén y con dificultades bancó todo hasta que el "Taba" se recibió", dice Marsicano.

Las muertes de su madre, su padre y una hermana, luego de padecer las consecuencias del cáncer, lo llevaron a especializarse en oncología. "Fueron años muy dolorosos para Vázquez", agrega su amigo.

En 1972 se convirtió en oncólogo, en 1977 se fue a París becado por el gobierno francés y para 1985 lucía el grado cinco en su especialidad. Tenía 45 años y lo esperaba una larga, brillante y también redituable carrera de médico. Llegaría los tiempos de la política, que le restarían horas a la medicina, pero nunca la relegarían por completo. "Cuando seamos presidente, continuaré con mi profesión", ha asegurado el líder frenteamplista.

POLiTICO. Aparecía en los diarios como presidente del Club Progreso, o como experto en oncología, que desarrollaba tanto en su clínica Cor como en el Centro de diagnóstico mamario de la Asociación Española. Pero no por su participación política, que hasta 1985 consistía en una afiliación al Partido Socialista y su trabajo como asesor en medicina en ese sector político durante la dictadura. En tiempos democráticos ya, se le cuestionó una asesoría técnica en la Comisión Nacional de Energía Atómica durante el gobierno militar.

Pero había llegado el momento de la política para el médico oncólogo. En 1986, ya se lo vio más activo como responsable de las finanzas de la Comisión del voto verde que impulsó el referéndum contra la ley de caducidad, que no prosperó finalmente.

Al año siguiente, ya formaba parte del Comité Central del Partido Socialista y en el 88 figuraba en tercer lugar al senado por ese sector, aunque luego fue propuesto como candidato a la intendencia por Mariano Arana. En un reportaje sobre Vázquez realizado por la revista Galería de Búsqueda, Arana señaló que le vio "credibilidad y compromiso con la gente; sensibilidad y autenticidad hacia los más debilitados". Eran tiempos más difíciles para el Frente Amplio, luego de la separación de la lista 99.

"Un día me invitó a almorzar a El Fogón y me dijo que iba a aceptar la candidatura. Muy poquito tiempo después, hicimos la primera marcha en el Cerrito de la Victoria. Al principio éramos unos pocos caminando, al par de cuadras se fue sumando gente y gente, y cuando llegamos al lugar del acto, ya eran alrededor de cinco mil personas. Era el primer acto de Tabaré, y ya supe que iba a ser intendente", recuerda Marsiscano.

Para ese entonces Vázquez había estrenado una nueva forma de dar discursos, paseándose de un lado al otro del escenario, micrófono en mano, al estilo de los líderes religiosos de una de las tantas iglesias alternativas que pululan en la ciudad. Las referencias médicas también son una constante en sus discursos. "Cuando analiza un problema político se pone en médico. Lo estudia, hace un diagnóstico y después decide el tratamiento. El mismo plan de emergencia del Frente Amplio es como un tratamiento médico", dijo su hijo Alvaro a El País hace unos años.

La Plaza Lafone de la Teja, en donde creció jugando con la pelota de trapo, fue el lugar elegido para el acto de su asunción como Intendente de Montevideo el 15 de febrero de 1990.

Después de eso, la semblanza ya es pública y notoria: presidente del Encuentro Progresista desde 1994, del Frente Amplio desde 1996 tras la renuncia de Seregni y candidato a la presidencia en 1994, 1999 y 2004. Ayer se plebiscitaron para Vázquez y sus íntimos veinte años de vida política, nada menos.

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