Ratificación de pesificación abrió panorama incierto en Argentina

| Los bancos irían a la Justicia sólo en casos puntuales, por grandes montos y en los que hay sospechas por maniobras

BUENOS AIRES | FERNANDO NOLE

El fallo de la Corte Suprema de Justicia que avaló la pesificación de la economía argentina, disposición resuelta el último miércoles, abrió un panorama de incertidumbre y de dudas acerca de las consecuencias que tendrá en el mediano y largo plazo.

Diversos analistas coinciden en que era casi imposible que se estableciera una medida dando marcha atrás en la pesificación, lo que ocurre es que tras el fallo de la Corte Suprema han quedado flotando en la nebulosa una serie de situaciones.

En primer lugar, no está claro qué va a pasar con los argentinos que tomaron créditos en las escribanías, ya que las normas establecidas sobre la pesificación se orientan esencialmente al sistema financiero formal.

En segundo lugar, tampoco se sabe cuál va a ser el tratamiento para los pequeños y medianos ahorristas, ya que desde la Justicia argentina se han emitido señales contradictorias al sostener que se le daría un tratamiento diferenciado a aquellos que tenían en el corralito hasta 70 u 80 mil dólares.

Pero un elemento más grave es qué puede pasar con aquellos que cobraron de los bancos argentinos, vía amparos judiciales, sus dólares a valor de mercado, y no de 1,40 pesos más la aplicación de una tasa especial denominada CER.

Por el momento, los bancos han expresado, tanto nacionales como extranjeros, que harán los reclamos judiciales sólo en caso puntuales, por grandes montos y en los que hay sospecha de algún tipo de maniobra extraña que haya permitido recuperar el dinero del lamentable "corralito".

Si bien el fallo de la pesificación le despejó el camino al Gobierno argentino para encarar las negociaciones finales con los acreedores por la reestructuración de su deuda en default, la desprolijidad de haber cortado los contratos en forma en que lo hizo este país puede tener sus funestas consecuencias en el mediano plazo.

Uno de esos efectos ya está a la vista de todos los ciudadanos. Los depósitos en el sistema financiero argentino están colocados a cortísimo plazo, es decir 30 o 60 días.

Hasta ahora nada indica que esa conducta de los ahorristas pueda modificarse y menos si después del fallo judicial avalando la pesificación han quedado tantas inquietudes.

El problema no es menor. La Argentina para mantener el ritmo de crecimiento económico que ha tenido en el 2003 y el 2004 necesitará sí o sí del financiamiento. Pero la financiación no aparecerá si los ahorristas siguen depositando su dinero, a lo sumo, a 60 días de plazo y nada más.

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