Miembro de seguridad barrial asesinado

| Ocurrió en Piedras Blancas. Asesino lo llamó "alcahuete de la policía" y lo mató luego con una escopeta recortada

"Sos un alcahuete de la Policía", fueron las palabras que Carlos Suárez (25) dijo antes de apretar el gatillo de una escopeta recortada que apuntaba hacia Leonardo Correa (24).

Correa era un integrante de la Comisión de Seguridad Barrial de Piedras Blancas, un barrio especialmente asolado por la delincuencia, según afirmaron varios vecinos a El País (ver nota adjunta).

El matador es un delincuente que ya estaba prófugo de la Policía por robar autos y desguazarlos. Además, posee antecedentes penales por hurtos, según informaron a El País fuentes policiales.

Las mismas fuentes indicaron que el arma homicida le fue entregada a Suárez por Carlos Delgado, otro delincuente de 30 años. Delgado también tiene antecedentes penales. Pese a estar identificados, ambos se encuentran prófugos de la Policía.

Los dos participantes en el homicidio de Correa son considerados "rastrillos" por vecinos de la zona. Tras robar todo lo que encuentran a mano, venden esos objetos en la feria de Belloni.

Según los vecinos, en Piedras Blancas circula mucha droga, fundamentalmente pasta base y marihuana, lo cual ha generado un incremento de la violencia y la inseguridad en el lugar.

También se quejan de los continuos robos, cuyos objetos no van a parar muy lejos de las viviendas robadas. Los ladrones apenas hacen dos o tres cuadras para ofrecerlos nuevamente en los puestos ubicados en la Avenida Belloni.

Según los vecinos consultados, la muerte de Correa elevó aún más la inseguridad en el barrio, la que se incrementó en los últimos barrios con la creación de viviendas que fueron destinadas a personas muy carenciadas.

HUIDA. Los dos escopetazos se escucharon desde lejos, según los vecinos. Pero nadie salió. Es que los testigos no son bien vistos en esa cuadra "especial" de Piedras Blancas, conformada por la calle Ruggia y sus intersecciones: Campamento y González Barroso. Allí se agrupan precarias viviendas de material, algunos carros de hurgadores y sus habitantes miran con desconfianza a los visitantes.

Los balines de la escopeta perforaron el hemitórax izquierdo de Correa, quien cayó malherido en la vereda de la calle Clemente Ruggia, a pocos metros de la esquina con Campamento.

En el suelo se desparramaron los paquetes de yerba y otros productos que la víctima vendía en los almacenes del barrio.

El occiso no era un dirigente muy activo de la Comisión de Seguridad Barrial. Acostumbraba a sentarse a escuchar. Sólo ese hecho motivó el enojo de los delincuentes.

La discusión entre Correa y Delgado, el sujeto que le entregó el arma al asesino, sucedió el viernes 8. La madrugada de ayer fue la elegida por los homicidas para librarse del "buchón" del barrio.

Tierra de nadie según los vecinos

Los vecinos de Piedras Blancas son unánimes: esta es una "zona brava". Las denuncias de hechos delictivos son múltiples. Robos, copamientos y consumo de drogas, según los vecinos.

Gustavo Laguarda (24) tiene un pequeño comercio sobre la calle Ruggia, a metros de donde se cometió el crimen de Leonardo Correa. Laguarda relató que, hace unos tres meses, varios adolescentes coparon la casa de su tío que queda a la vuelta del almacén, tras colocarle un revólver en la cabeza de la víctima.

Carlos Acosta (39), un distribuidor de diarios de la zona, dijo que lo habían robado tres veces en los últimos meses.

Cristina Rodríguez (49), funcionaria del Casmu, llega a medianoche al barrio. Sus hijos la escoltan desde la parada hasta su casa.

Al igual que otros vecinos, la funcionaria del Casmu afirmó que el patrullaje policial en la zona "es inexistente".

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