Intendencia bondadosa

Los montevideanos conductores de vehículos, atraviesan tiempos muy especiales. Fueron percibiendo gradualmente cómo los inspectores de tránsito, otrora tan celosos de hacer cumplir la normativa vigente, fueron deslizándose hacia una apatía asombrosa y dejaban de observar cosas como si los que manejaban utilizaban o no el cinturón de seguridad.

Más tarde vino la morigeración en materia de estacionamiento tarifado. De un día para otro, se disminuyó el área del mismo en la zona céntrica, se abarató y hasta se le redujo el horario. Un cambio de 180 grados respecto de aquellas épocas en que los celosos custodios de la zona, patrullaban la misma tan implacable y autoritariamente que no pocos enfrentamientos tuvieron.

Entre tanto, las calles, que estaban plagadas de pozos, pasaron a ser reparadas día y noche, a diestra y siniestra.

Y ni qué decir de la actitud del cuerpo de inspectores frente a otros usuarios de la vía pública. Los carros de hurgadores, hagan lo que hagan, son como invisibles a los ojos de aquellos funcionarios. Lo mismo acontece con los ciclistas. Cada cual puede hacer prácticamente lo que quiera.

Para completar, últimamente los inspectores que solían agazaparse a fin de atrapar a los omisos en el pago de la patente de rodados, ya no están en sus escondrijos favoritos. Y en este caso la razón no es tácita sino expresa: las autoridades de la Intendencia Municipal de Montevideo, decidieron, oficialmente, suspender la inspección del pago de la segunda y tercera cuota de la patente de rodados de 2004. Una inspección que tuvo su último empuje en abril y que estaba previsto reanudar a todo trapo a partir de la segunda semana de agosto. Pues bien; la misma se frenó en seco. Y seguirá frenada porque, según explican aquellas autoridades, "si estamos presentando planes para que la gente pague lo que debe, no podemos salir a poner nuevas multas".

Muy razonable. Es más, por si alguien sospechara algo, el director del departamento de Recursos Financieros de la IMM, Alfredo Asti, dijo: "Nosotros no tomamos este tipo de medidas para quedar bien con la gente y menos pensando en la campaña electoral".

Claro, claro, señor Asti. Faltaba más. Todos sabemos cuán sensible es la administración municipal frenteamplista.

Sin embargo, ya sienten escalofríos los conductores pensando lo que se vendrá una vez que pasen las elecciones. Si atendemos a que en 2003 la Intendencia aplicaba multas al ritmo de 18 por hora y recaudó más de 213 millones de pesos por ese concepto, más estacionamiento tarifado, moras y recargos, es fácil medir cuánto se está perdiendo de embolsar en el corriente año. Y es fácil también imaginar lo que hará para compensar este vacío electorero de hoy.

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