pablo antunez (*)
La Comisión Administradora del Mercado Modelo suscribió un acuerdo de cooperación con el Mercado de Abasto de Córdoba, en donde ambas partes se comprometen a mantener un intercambio fluido y enriquecedor. El acercamiento se basa en una política de integración que pretende derribar las barreras geográficas y llevó a que una delegación de 30 personas, compuesta por funcionarios de los distintos sectores del Mercado Modelo, conociera otra realidad.
La visita al Mercado de Abasto de Córdoba y posteriormente al Mercado de Concentración Fisherton (en Rosario), coincidió con la detección de mejoras físicas y funcionales que implica el proyecto de traslado del Centro de Ventas uruguayo de frutas de hortalizas. "El Mercado Modelo tiene carencias de espacio, principalmente para el estacionamiento. Con la construcción de las dos nuevas naves (en 1996), se solucionó el problema de la falta de espacio para la venta, pero se profundizó el drama del estacionamiento", aseguró Arnaldo Curti, productor que lleva 45 años vendiendo sus frutas y verduras en el Modelo. El estacionamiento en la calle, lleva al "aparente desorden que hay dentro del mercado", explicó Curti, que también integra la Comisión Administradora del Mercado Modelo.
El productor, que a título personal dijo estar de acuerdo con el traslado del principal centro mayorista, asegura que con el cambio "habrá un mayor ordenamiento que nunca se conseguirá en la ubicación actual".
En el nuevo modelo "la funcionalidad será sumamente importante y dentro de las funciones básicas, está definir cuáles son las áreas de comercialización y los servicios complementarios", explicó el Arquitecto Nelson Trías, secretario de la Comisión Administradora.
APORTE. El Mercado de Abasto de Córdoba Lda. aportó mucho en cuanto a funcionalidad. Ubicado en un predio de 28 hectáreas, alberga 36.000 metros cuadrados cubiertos, con 580 operadores, estacionamiento para 1.500 vehículos de compradores y 200 vehículos de carga para abastecedores diarios. El predio tiene un modelo hexagonal albergando 6 naves para operadores permanentes, 4 para productores del cinturón verde de Córdoba y 2 con depósitos y cámaras de frío.
Las dimensiones contrastan con los 90 mil metros cuadrados del Mercado Modelo, en donde se realizan transacciones por más de U$S 110 millones anuales y hoy es la referencia de precios mayoristas. Diariamente llegan al centro de venta, mercaderías en 300 camiones de unos 10.000 productores de todo el país. Las frutas y las verduras son adquiridas por 600 empresas (operadores). A nivel minorista, entre 5.000 y 6.000 puesteros, almaceneros, feriantes y distribuidores, adquieren las frutas y verduras en el mercado y las ponen a disposición de los consumidores (en el mercado se comercializan alrededor del 80% de las frutas y verduras de la Provincia).
Al Mercado de Abasto de Córdoba llegan mercaderías de 600 productores del cinturón verde. De ese total, alrededor de 250 están habilitados a vender en el mercado y el resto se alternan (sólo van cuando tienen producción). "De los cinco días de la semana, 3 de las naves están llenas de quinteros y sobra la mitad de la mercadería", dijo un operador.
En Córdoba, cada productor puede tener hasta 3 puestos y cada uno vale U$S 2,80. "Es muy barato, es un cajón de lechuga diario que paga el gasto para comercializar", agregó.
DIFERENCIAS. Hay cosas que llaman la atención y que contrastan con el Mercado Modelo, la mercaderías le entra al comprador por los ojos y es muy homogénea en cuanto a calidad y presentación. Las hortalizas de hoja se presentan en cajones de plástico descartables. "Hay un mayor uso del plástico y en Uruguay se utiliza menos porque el mejor precio que conseguimos fue U$S 2.05 la unidad, el envase de presta de buena fe y, la mayoría de las veces no vuelve", explicó Arnaldo Curti que lleva 45 años remitiendo frutas y verduras al Mercado Modelo.
(*) Viajó invitado por el Mercado Modelo a Córdoba y Rosario.
La competencia de los "bolitas"
Más allá de los "precios históricos" por las frutas y verduras que producen, los productores hortícolas de la provincia de Córdoba —entre 2.500 y 3.000—, enfrentan una problemática central: la competencia de los inmigrantes bolivianos.
Los "bolitas" llegaron al mercado para trabajar como changadores, pero con los años pasaron a ser productores. "Ellos producen prácticamente sin costos y venden al mismo precio que los que tenemos algún grado o mucha tecnificación", aseguró a El País Juan Perlo, presidente de la Asociación de Productores Hortícolas de la Provincia de Córdoba. Perlo aseguró que "no se pretende desmerecerlos por ser bolivianos", sino que se apunta a que "se profesionalicen, que no cualquiera sea un productor hortícola. Tienen que adecuarse a las nuevas condiciones de producción y del mercado. O lo hacen o se tendrán que ir a trabajar en otra cosa". Lo que más preocupa son las condiciones de higiene en que producen y los granjeros convencionales aseguran que, mientras a ellos la municipalidad y los técnicos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) les revisan el predio metro a metro, "a los bolivianos no los controla nadie".
La aparición de estos granjeros novatos trajo consigo "un aumento en los volúmenes de hortalizas de hoja" y, por consiguiente, "un deterioro en los precios. Con la devaluación del peso argentino los costos de producción se multiplicaron por 3, pero los precios siguen iguales (un cajón de lechuga sigue saliendo U$S 1).