MANAOS, Brasil - Los países amazónicos proclamaron su firme determinación de ocuparse por sí mismos de la defensa de la mayor selva tropical del mundo contra todos los males que la aquejan, desde la depredación de sus recursos hasta los tráficos ilegales y la biopiratería practicada por los países ricos.
"Si tuviéramos que dar un lema a esta reunión, ese lema sería: La Amazonia es nuestra ", dijo el canciller brasileño, Celso Amorim, al sintetizar las discusiones de la reunión ministerial de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), que se celebró hoy en Manaos (noroeste de Brasil).
El canciller peruano, Manuel Rodríguez Cuadros, respaldó ese concepto: "la Amazonía es un gran reservorio de recursos para la humanidad (...), pero la Amazonía es parte de los países amazónicos", afirmó.
En el encuentro se decidió reforzar la OTCA (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela), mediante reuniones anuales de cancilleres (hasta ahora eran cada dos años) y de responsables de otras carteras, como Defensa, Comercio, Medio Ambiente y Ciencia y Tecnología.
Los ministros firmaron un plan estrategico plan estratégico 2004-2012 para combinar las necesidades de preservación ambiental y de desarollo económico.
Esta es la primera vez que el tema de la defensa entra en la agenda de los cancilleres.
"La seguridad de los países amazónicos es un problema, y es deseable que ese problema sea enfrentado por los propios países amazónicos", en asuntos que van "desde terrorismo hasta el lavado de dinero, el contrabando, etc", dijo Amorim.
"No hubo una discusión específica sobre una amenaza territorial presente, pero si no cuidamos de esos problemas como debemos, esos problemas pueden convertirse en una amenaza territorial", aclaró.
En el cónclave de Manaos -el primero desde que la OTCA se dotó en 2002 de una secretaría permanente, instalada en Brasilia- se envió un mensaje claro a los países desarrollados, diciéndoles que su ayuda sería bienvenida, pero sin injerencia, y se les pidió que también ellos actúen contra la biopiratería practicada por los laboratorios sobre productos naturales.
"Basta estar en una capital del mundo desarrollado para constatar la cantidad de productos amazónicos que son nombres genéricos, pero que están registrados como si fuesen marcas. Eso es piratería en el más estricto sentido de la palabra", acusó Amorim.
"A los países desarrollados les gusta hablar de piratería (de productos industriales), pero no les gusta tanto hablar de la biopiratería", recalcó.
"Los países ricos tienen una gran responsabilidad; incluso porque ellos ya destruyeron sus propias selvas, tienen una preocupación hasta legítima en querer proteger la Amazonia. Pero eso tiene costos", prosiguió.
"Seguiremos administrando soberanamente esos recursos que la naturaleza y nuestros antepasados, y sobre todo los indígenas, nos legaron", añadió el ministro brasileño.
Al abrir el encuentro, Amorim propuso a sus colegas "compartir las experiencias brasileñas del SIVAM y el SIPAM", dos sistemas de observación y vigilancia de la región amazónica, con el que Brasil intensificó el control de una área amenazada por las quemas y las talas y que forma parte de las rutas de evacuación de la cocaína colombiana y del tráfico de armas.
Brasil se mostró en los últimos años preocupado por el riesgo de una "internacionalización" de la Amazonia; esa preocupación se acentuó tras la puesta en marcha del Plan Colombia, como se denomina a la voluminosa ayuda financiera y logística dada por Estados Unidos a la guerra de las autoridades colombianas contra los cultivos ilegales y las guerrillas de izquierda.
La reunión de la OTCA se pronunció además por invitar a Francia, a través de la Guayana Francesa, a asistir como observadora a su próxima reunión, que se celebrará en septiembre de 2005 en Iquitos (Perú).
También admitió la posibilidad de que otros países lleguen a integrarse del mismo modo, a condición de que sean "países que tengan algo que que ver con la Amazonia".
AFP