Unas 300 antenas celulares sobre azoteas desatan curiosidad y debate

| Las inspecciones de la IMM no muestran daños para la salud. Algunos vecinos están alertas. Otros creen que el dinero ayuda para los gastos comunes

En Uruguay hay más de 300 antenas emisoras de radiaciones no ionizantes instaladas por empresas de telefonía celular sobre las azoteas de edificios. La práctica es tan común como las consultas de los usuarios a propósito de un eventual daño a la salud.

Lectores de El País advirtieron de la situación. "Nos aterra apreciar cómo las empresas de telefonía celular móvil intentan comprar la dignidad de los ciudadanos mediante el ofrecimiento de sumas de dinero por el alquiler (U$S 300 mensuales) de las azoteas de edificios", dijo Lilian Peretti, en carta a El País.

"Es sabido que éstas ocasionan daños irreversibles. Por ello la Organización Mundial de la Salud recomienda (que las antenas estén a) una distancia no menor a 500 metros de centros educativos, hospitales o plazas públicas", agregó Peretti, a quien El País no pudo ubicar en la víspera.

Según Piaggio, Ancel y Movicom han colocado este tipo de antenas desde la década de 1990. Nunca se han detectado problemas sanitarios directos y no se registran denuncias en los principales centros comunales zonales de Montevideo.

La última empresa que está colocándolas en el país es la mexicana América Móvil, ganadora de la más reciente licitación de bandas celulares. Para su instalación, se ofrece a los consorcios de los edificios $ 10.500, abonando lo correspondiente a un año como adelanto. Para muchos edificios es una solución para pagar los cada vez más costosos gastos comunes.

CONTROLES. La comuna se encarga de controlar la instalación de las antenas de acuerdo a una normativa que data de 1989 y que fue adecuada hace menos de un año.

Cada vez que las compañías consiguen un lugar para instalar sus antenas deben presentar un proyecto a la comuna.

En este sentido, se controla la seguridad, para que no afecte el lugar donde se va a instalar y se mide el campo electromagnético, para que no perjudique la salud de las personas. Los técnicos municipales aseguraron que según los estudios electromagnéticos que realizó la Intendencia, las antenas que actualmente están en funcionamiento están por debajo de los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) por lo que no afectan la salud de las personas.

Juan Piaggio, gerente general de la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones (Ursec), confirmó que hay "muchas antenas colocadas y muchas consultas de parte de la gente".

"Nosotros nos basamos en las reglamentaciones internacionales sobre las emisiones no ionizantes", dijo Piaggio.

El jerarca asegura que "no hay relación causa-efecto. No se puede decir que estas antenas son perjudiciales para la salud".

La Ursec habilita estaciones radioeléctricas y controla sus emisiones en base a las experiencias de Estados Unidos y Europa. Hasta ahora no han detectado ningún daño a la salud.

Una polémica "ridícula"

n "La Ursec y el Poder Ejecutivo avalaron la adjudicación de bandas celulares, por lo que el propio Estado está detrás de esta gestión. No creo que haya entregado las bandas si supiera que son dañinas para la salud", dijo Miguel Ferreira, responsable de Saceem, instaladora de las antenas de América Móvil.

Ferreira catalogó la discusión sobre las antenas de celulares y su alquiler a las administraciones de edificios como "una ridiculez". "Yo no soy quien debe controlar ese tipo de cosas, pero el sentido común me dice que no hay ningún problema porque estos mecanismos vienen desde Estados Unidos y Europa, donde se preocupan mucho más de la salud que acá. Es como cuando dicen que los microondas pueden traer cáncer", comparó.

El vocero dijo que en Uruguay "basta con mirar para arriba y se verán decenas de antenas de este tipo", dijo y minimizó las inquietudes de algunos ciudadanos a propósito del daño a la salud que puedan provocar.

Saceem es cliente de la empresa mexicana América Móvil, líder en América Latina en telefonía celular. El gerente de la firma en Uruguay, Guillermo Cat, se excusó por no poder realizar declaraciones.

Los responsables de Ancel y Movicom tampoco respondieron ante consulta de El País.

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