WASHINGTON. Los rivales para las elecciones estadounidenses del 2 de noviembre, el mandatario George W. Bush y el senador John Kerry, impusieron ayer una tregua en sus campañas proselitistas por el tercer aniversario de los atentados del 11 de setiembre de 2001, aunque la oposición demócrata criticó al presidente por permitir que el país siga siendo "vulnerable al terrorismo".
La cuestión de la seguridad de los estadounidenses después de los atentados del 11 de setiembre es uno de los temas prioritarios de la agenda de la campaña electoral, y algunos comentaristas locales afirman que, para muchos de los votantes, está por encima de las más candentes cuestiones económicas.
Demócratas y republicanos lo saben y apuntan cada día sobre este frente.
Kerry viene denunciando la ocupación de Irak y las indecisiones del presidente a la hora de poner en práctica las recomendaciones de la comisión investigadora independiente.
Esta semana, Kerry recibió un duro golpe de parte del vicepresidente, Dick Cheney, quien afirmó que, si el senador por Massachusetts resulta elegido para los próximos cuatro años en la Casa Blanca, habrá más posibilidades de que Estados Unidos sufra otro ataque terrorista de gran magnitud. ANSA