Inquieta compañía

En un mes, poco menos, los académicos suecos procederán al ritual de conceder el Premio Nobel literario. Por el momento, en las quinielas del galardón, figuran los casi infaltables Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, la canadiense Margareth Atwood (autora de "El asesino ciego", entre otras novelas), la inglesa Doris Lessing y la americana Joyce Carol Oates. Entre las novedades, se menciona al prolífico estadounidense John Updike.

Así, a escaso tiempo del momento en que se abran esas puertas, las del galardón, que, dicen, asegura la posteridad, aparece un nuevo libro del escritor mexicano Carlos Fuentes, titulado "Inquieta compañía" (Alfaguara). El escritor mexicano fue uno de los tres mosqueteros (que, como se sabe, en realidad eran cuatro) del sonado "boom" de las letras latinoamericanas, junto al ya galardonado Gabriel García Márquez, el fallecido Julio Cortázar y al eterno candidato al Nobel, Mario Vargas Llosa.

En este, su nuevo libro, Carlos Fuentes no hace otra cosa que mostrar su poderosa inventiva, si no su versatilidad. Recordemos, en consecuencia, que a lo largo de años, ha recorrido con sus exitosos libros, prácticamente, todos los géneros. La novela con la espléndida "La muerte de Artemio Cruz", la novela de anticipación con "La silla del Aguila", el ensayo (con "La geografía de la novela"), la narrativa corta, es decir cuento y relato, la "nouvelle", así como el periodismo. Su obra es, ciertamente, copiosa, densa, seria.

Con la presente colección de cuentos el escritor mexicano toca una zona de la narrativa que no había frecuentado. Estos relatos abundan en fantasmas, hadas, vampiros, brujas y ángeles. Es un ingreso poderoso a ese mundo fantástico/sobrenatural y, por cierto, un acto de versatilidad.

La tentación de reinventarse a uno mismo es peligrosa. Pero, en verdad, el escritor mexicano ha sorteado bien este salto. Y casi, casi, podemos hablar de otro Carlos Fuentes. Un escritor al cual le sienta bien el formato breve, ya lo sabíamos, pero asimismo las fantasías con las cuales procura acercarse, indirectamente, a los infinitos recursos de la muerte: esos breves pasos que separan, a veces, la cuna de la tumba.

Naturalmente, en este nuevo mundo del renovado Carlos Fuentes, la presencia de la muerte real, prevista, entrevista, es el tema más importante; cabe señalar, asimismo, que en esas historias su humor es tan agudo como su imaginería.

En estos cuentos habitados por seres imaginarios que no se han desdibujado del todo, en fantasmas de la modernidad, el narrador destella con fuerza. En este sentido, se destaca la historia de un amante del teatro que observa en la ventana a una mujer días enteros, meses, hasta descubrir que esa ofeliana apariencia es una actriz de "Hamlet" que puede ser el espíritu de todas las mujeres que han interpretado el papel durante siglos.

Nada parece armado en forma deliberada, ni fríamente reduccionista. El efecto es de una acentuada fertilidad, por lo que inspira, en el lector, respeto y un cierto temor reverencial.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar