Juan Pablo Correa/ Miguel Muto
Uruguay tomó precauciones y definió con Argentina un marco para continuar con las importaciones de energía desde ese país hasta tanto se termine de construir la central de generación eléctrica en el departamento de San José, proceso que insumirá algo más de dos años. Asimismo los dos países acordaron crear dos comisiones que estudiarán las obras de mantenimiento y mejora que se necesitan en la represa de Salto Grande.
El acuerdo tendrá una vigencia de tres años, dado que la central todavía no comenzó a edificarse y está previsto que su construcción requiera 26 meses.
El acuerdo se definió ayer en una reunión realizada en Punta del Este de la Comisión de Interconexión Eléctrica argentino-uruguaya. Por la parte uruguaya participaron de la reunión el ministro de Industria, Energía y Minería, José Villar, el presidente de UTE, Ricardo Scaglia y el director de Energía, Alvaro Bermúdez. La delegación argentina estuvo encabezada por el secretario de Energía, Daniel Cameron y el subsecretario Bautista Marcheschi que fueron los interlocutores en la vecina orilla de Scaglia y de Villar en los frenéticas tratativas que estos últimos debieron realizar en los últimos meses para que Uruguay no tuviese que adoptar restricciones eléctricas.
A partir de marzo el suministro eléctrico en Uruguay se complicó como consecuencia de que Argentina dejó de enviar parte de la energía comprometida por contrato para asegurar la satisfacción de sus necesidades internas.
Ahora Argentina se comprometió a mantener vigente el contrato de compra de UTE con la central de generación Guemes, ubicada en la provincia de Salta que iba a vencer el 31 de enero. Además UTE podrá seguir comprando, aunque a precios marginales (altos) en el mercado argentino si lo necesita. Actualmente en Argentina la disponibilidad de agua y de gas natural es adecuada para asegurar una generación eléctrica suficiente. Uruguay a su vez se compromete a poner a disposición de Argentina su nueva central propia si el país vecino la necesita.
EVALUACION. Scaglia evaluó que la etapa de dificultades le costó a Uruguay entre U$S 140 y U$S 150 millones dado el mayor costo de las importaciones realizadas (también se trajo energía desde Brasil) y aumentaron los costos de generación porque se tuvo que recurrir a combustibles caros como el gas-oil y el fuel-oil para utilizar en las centrales Batlle y La Tablada. Para esos rubros estaba previsto destinar originalmente unos U$S 85 millones y en 2003 solamente se asignaron a esos fines U$S 28 millones, evaluó Scaglia. "Se soportó la crisis, no se llegó al corte del suministro que algunos auguraron y no debieron incrementarse las tarifas" comentó
Argentina también mostró disposición a estudiar la iniciativa de Uruguay y Brasil de construir una línea de alta tensión entre Garaví y Salto Grande de 500 kilovoltios que tendría un costo de unos U$S 80 millones y que se destinaría al intercambio de energía con el país norteño. También se crearon dos comisiones para analizar la situación de Salto Grande que deberán expedirse en 60 y 90 días, respectivamente.
Avazan la integración energética regional
El ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Didier Opertti, firmó con su colega de Bolivia, Juan Ignacio Siles, ayer en Brasilia, un memorándum de entendimiento para la complementación energética y económica entre ambos países.
Bolivia quiere venderle a Uruguay aproximadamente un millón de metros cúbicos diarios de gas natural aunque para que esto sea posible es necesario que existan gasoductos que unan el país del altiplano a través de Argentina con Uruguay.
Además los cancilleres acordaron perfeccionar y mejorar las facilidades y condiciones ofrecidas por Uruguay a Bolivia para la utilización de los puertos de Nueva Palmira, Montevideo y La Paloma, bajo un nuevo régimen. A Bolivia le interesa contar con más espacio para almacenar productos agrícolas fundamentalmente en Nueva Palmira, que es el punto de salida de la Hidrovía Uruguay-Paraná.
Se creará una comisión técnica binacional que establecerá los mecanismos para el desarrollo de la inciativa.
Como complemento, Opertti y Siles firmaron otro acuerdo con el subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de Argentina para coordinar entre los tres países las tareas para facilitar la llegada a Uruguay del gas boiviano.
El ministro de Planificación argentino, Julio de Vido, estuvo ayer en Bolivia para negociar la compra de gas a cambio de alimentos y para estudiar la conversión a Gas Natural Comprimido de la flota vehicular boliviana.
Argentina planea importar entre 20 y 25 millones de metros cúbicos diarios a partir de 2006.