Un proyecto para aumentar el salario mínimo nacional impulsado por el ministro de Trabajo, Santiago Pérez del Castillo, está bajo consideración del Poder Ejecutivo, revelaron a El País fuentes del edificio Libertad.
La iniciativa está abierta a ajustes y todavía no están claras las posiciones sobre el asunto de las carteras que pesan en las decisiones macroeconómicas. Hoy el salario mínimo está en $ 1.242 y todavía no se definió a cuánto ascendería el aumento propuesto desde Trabajo, el que se establecerá dependiendo de los costos que su aprobación pueda tener sobre las arcas del Estado, dijeron los informantes.
Las fuentes señalaron que el proyecto tuvo buena acogida entre varios de los integrantes del Ejecutivo y que incluso fue "bien visto" por el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Ariel Davrieux, uno de los principales referentes del equipo económico y hombre cercano al ex presidente Julio María Sanguinetti.
Sin embargo, los impulsores del proyecto admiten que buena parte de su suerte se juega en el despacho del Ministro de Economía, dado que su inquilino, Isaac Alfie, podría oponerse a él por los costos fiscales que su implementación pueda acarrear. Ayer El País procuró sin éxito recabar la opinión de Alfie sobre la iniciativa.
Hasta el momento el equipo económico puso como prioridad utilizar el excedente fiscal proyectado en reducir y eliminar, en algunos casos, el adicional al Impuesto a las Retribuciones Personales —que tendrá un costo anual de $ 2.800 millones— y en la financiación de la extensión del beneficio de las asignaciones familiares a los hogares de menores ingresos, que tendrá un costo anual de U$S 12 millones.
Todavía el proceso de análisis no está terminado dentro del gabinete, por lo que no se prevé una fecha tentativa para su envío al Poder Legislativo.
IMPACTO. Según las fuentes la medida tendría "un impacto positivo" en la recaudación del Banco de Previsión Social dado que al subir los salarios los aportes serían mayores.
La medida está centrada en los ingresos de sectores como la construcción, el servicio doméstico y algunas ramas del comercio de remuneraciones bajas y que guardan relación con el nivel del salario mínimo. Sin embargo impactaría al alza sobre algunas prestaciones como pensiones, en la fijación de los beneficiarios de las asignaciones familiares y los de seguro de desempleo.
La magnitud del salario mínimo no es un tema exclusivo de Uruguay y el tema es centro de una tormenta política en Brasil, cuyo gobierno obtuvo una resonante victoria parlamentaria ayer cuando logró que la Cámara de Diputados redujera el aumento aprobado pocos días antes por los senadores.
La Cámara alta había elevado el mínimo a 275 reales, lo que era resistido por Lula y su equipo económico, y ayer los diputados lo situaron en 260 reales.