Para dejar atrás las diferencias que lo separan del líder izquierdista, Tabaré Vázquez, el conductor de Asamblea Uruguay (AU), Danilo Astori, llamó anoche a votar por el presidenciable de la coalición por considerar que es "el candidato de todos los frenteamplistas". No obstante, el dirigente advirtió que rechaza el pensamiento "único" en la izquierda y que combate "el doble discurso, aún en campaña electoral".
"Vamos a estar al lado del compañero Tabaré sin retaceo alguno. Es preciso acompañar al compañero Tabaré, ayudarlo y encabezar con él el mejor gobierno para los próximos años", expresó Astori. "No será la primera vez que lo hagamos, lo hicimos en 1994, también en el mes de noviembre de 1999 y lo hacemos hoy", aseguró.
Las apreciaciones fueron realizadas ayer en el teatro El Galpón, al celebrar los diez años de la fundación de su sector político. Vázquez, que está de gira, envió un mensaje filmado de saludo.
En su intervención, Astori reivindicó los fundamentos que lo llevaron a promover la creación de AU, y advirtió que no cesará en su lucha por lograr la renovación de la izquierda.
Tras admitir que en el correr de diez años fueron innumerables las veces que disintió con el resto de los dirigentes de la coalición, remarcó que acató con "disciplina" las resoluciones de la dirección del Frente Amplio.
Luego de defender su accionar político, por entender que antepuso los intereses sectoriales a los del país, Astori admitió que su actitud fue confundida. "Algunos confundieron esto con apoyo al gobierno", indicó. Como si estuviera frente a quienes desde la interna lo fustigaron por haber rechazado el referéndum de Ancap, o haber apoyado las distintas iniciativas promovidas por el gobierno durante la crisis financiera, Astori afirmó: "Nunca hicimos ninguna acción política para perjudicar a los compañeros del Frente Amplio o sacar ventaja. No nos gusta la soledad, queremos compañía y que todos los frenteamplistas sena renovadores".
Frente a los numerosos asistentes que desbordaron la sala del teatro, Astori dijo que si la izquierda triunfa en noviembre deberá tenderle la mano "a los adversarios", porque de lo contrario no podrá realizar las transformaciones que promueve con la mitad del país en contra.