Recuerdos y experiencias del Capitán Miguel Gari, Práctico de Puerto (II)

Emilio Cazala

A la zona de Mántaras, conocido por el Mercado de Frutos, un antiguo depósito propiedad del Banco de la República, llegaban también los camiones de las casas introductoras como se les decía entonces a las importadoras, Pesquera, Carrau, Vignale, Trabucatti, Casa Mojana, las tejedurías de la calle Rincón todos los cuales enviaban sus productos al interior de la república por vía fluvial y cuando no lo había por ferrocarril que era el otro medio inevitable.

Los camiones eran pequeños entonces y los grandes no hacían grandes distancias. Los barcos de cabotaje venían mayormente del litoral con lana, cueros y sobre todo astillas de madera y de Mar del Plata con papa.

Recuerdo como barcos de alto cabotaje el que tenía la empresa Francisco Rocco del mismo nombre, un hermoso barco bien conocido en el ámbito comercial local. Tampoco escapan a mi memoria el Quebracho, San Antonio, Daymán, el Braga, que eran barcos fluviales grandes y muy buenos y también al inolvidable Pietrina donde hice varios pilotajes cuyo capitán entonces era Andres Cikato.

Era un barco muy antiguo que tenía poca máquina y un día se quedó varado en el Banco Ingles y allí se perdió. también conoce el famoso "Clara Y" que era casco de madera con motor chico a vela y aquí estaba de patrón Grolero. Años más tarde vinieron a la bandera uruguayo barcos más importantes cuyos armadores eran Stamatio Elefteriu y su padre Mateo, que eran los barcos La Plata y La Paloma que hacían el cabotaje al Brasil.

Un día La Paloma que tenía un capitán griego había quedado varado en el Banco Inglés y su capitán logró sacarlo por sí solo de su varadura, si sería bueno ese capitán, y luego se me ordeno llevarlo al Dique Nacional, yo ya era Práctico y allí se constató que el casco no tenía un solo rasguño.

Recuerdo cuando se inauguro el edificio que todos conocemos como el Mercado de Frutos que ahora ocupa la empresa Logística BomPort (Polo Logístico Portuario) que se abrió al público con una grandiosa exposición de la industria por el año 1934 y ese es también otro recuerdo que tengo de esa zona del Mercado de Frutos.

Otro recuerdo que tengo es el de las españolas cuando con un canasto en la cabeza iban al muelle de pescadores a comprar pescado para sus tiendas, y allí salían ellas con esas canastas en la cabeza caminando presurosas por lo adoquines del muelle saliendo por la calle Colombia.

Gari recuerda los grandes prácticos de la época que además de los conocimientos, la práctica y la experiencia, tenían intuición y por si fuera poco, coraje y seguridad.

En esa línea Gari recuerda al Práctico Cirilo Delors que se jubiló por los años 50. Yo entonces estaba haciendo los viajes de práctica y un día me toca salir con él en el barco de pasajeros "Anna C" de Costa, en un día de clima muy amenazante.

Resulta que cuando veníamos por el kilometro 4 del canal, se desata un fuerte aguacero, vientos fuertes de costado, casi ni se veía a través de los vidrios. Era tal la fuerza del viento que la lluvia caía de costado.

Obviamente el remolcador no le pudo dar el cabo y así solitos entramos al puerto. Al llegar a la cabecera del muelle B con una pasmosa tranquilidad el "viejo" fondeó un ancla de babor con dos grilletes de cadena y así lo fue dejando arrimar al muelle 7.

Cuando estaba al costado el muelle, le pidió al capitán que le pusiera una escalera de gato, Cirilo bajó por esa escalera y el mismo coloco los cabos de amarre en la bita y al instante volvió a subir al barco.

El capitán no salía de su asombro y después de vacilar algunos instantes, se le tiró encima y lleno de emoción y con una mezcla de espanto y admiración le dio un abrazo con la exclamación "¡caro Cirilo!.

Ese capitán del barco de pasajeros era Marcos Zimisich que después sería capitán de otros transatlánticos italianos y que seguramente muchos viajeros uruguayos del pasado lo conocieron y recordarán.

Recuerda también las numerosas empresas de remolcadores y lanchajes que tenía Montevideo y que fueron desapareciendo con el tiempo debido a que se abandonó la práctica de cargar los barcos en el antepuerto y ahora se hacía operando el barco a muelle. Recuerda también el triste episodio del hundimiento de una pequeña grúa, en el que se ahogaron casi todos sus tripulantes.

También fue casi testigo del desgraciado incidente de Armando Regusci en circunstancias que el iba a sacar del dique el barco Astra Patagonia episodio bastante desagradable del que nos relató algunos de sus detalles.

Mi primer barco como Práctico fue un barco argentino conocido por el Arpon, que iba a la Antártida. Y el otro barco de la empresa fue el conocido Ernest Tornquist, el Betty Ryan y el otro Mabel Ryan. Estos barcos fueron bien conocidos en Montevideo incluso el "Calpean Star" ex-Highland Chieftain.

Recuerda que siendo niño se iba en bote y a remo con otros compañeros hasta Capurro para jugar a "capitán" en los restos de un barco brasileño que un formidable temporal de invierno lo llevó a las proximidades de la Playa Capurro que era el Tabatinga y que también como Gari conocimos cuando niños.

En cuanto a su vida profesional el Práctico Gari entró y sacó muchos barcos franceses de pasajeros y también los ingleses, italianos y los alemanes.

Recuerda Gari también que había sido designado Práctico para entrar al desgraciado barco Royston Grange que como se recordara chocó en el canal argentino con un petrolero chino, se incendio y a raíz de la explosión de gases incendió al barco inglés por fuera y por dentro y murieron todos los marinos ingleses mientras que el chino practicamente no se hizo nada.

Entró al puerto el transatlántico "Achille Lauro" que años más tarde fue capturado por terroristas en altamar. Un enorme barco de pasajeros que me gustó muchísimo y entré al puerto fue el Reina del Mar que no vino nunca más.

Sobre sus experiencias técnicas con la nueva tecnologías Gari dijo que los nuevos elementos propulsores auxiliares como el bowthrusters y el sternthruster con que cuentan los nuevos cruceros de turismo, ayudan mucho sobre todo para maniobrar dentro de los puertos, salida o entrada. Este se puede apreciar mucho más en los nuevos transatlánticos que todos ellos por lo general superan los 200 metros y tienen mucha "vela" porque son muy altos, algunos hasta 12 pisos de alto.

La profesión de Práctico es muy sacrificada y de hecho se pierde demasiado contacto con la familia, casi siempre se trabaja de noche, se corren muchos riesgos y sobre todo hay situaciones que generan mucho estrés. Sin duda navegar tiene siempre sus riesgos aun con los instrumentos de hoy, pero de verdad pienso que en el medio del mar no se corren tantos albures. Lo difícil es entrar y salir de los puertos —dice Gari— y como es una tarea complicada y muy difícil, si no se conocen todos los más mínimos detalles del área, pues esa responsabilidad se le ha quitado al capitán y entregado al profesional que es el Práctico, un hombre preparado que conoce al dedillo detalles y características de sus puertos y todos los probables caprichos y singularidades de los vientos, mareas y corrientes y de como actúan dichos factores en conjunto en el escenario rioplatense en el momento de entrar o sacar un barco del puerto.

La labor de Práctico según lo hemos leído se remonta a los tiempos de los egipcios y aun antes.

Pero un Práctico no es Dios y aunque se aguarda de su profesionalismo la seguridad total o casi total, el Práctico en realidad es un asesor del capitán y por esa razón cuando se entra o saca un barco del puerto, junto al Práctico esta siempre el capitán de la nave en el puente de mando, suponemos tensionado, y es por eso que en la mayoría de las situaciones, el Práctico resulta además un buen calmante para los nervios de aquél. Y al final de la tarea, los dos, con los nervios desechos después de varias horas de navegación por los canales, generalmente de noche, harán exactamente lo mismo: ir a dormir.

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