La Iglesia Católica elaboró un documento en el que propone instrumentar alternativas a la pena de privación de la libertad para castigar los casos de mujeres que se practican abortos y, por otra parte, plantea agilizar los trámites de adopción y crear subvenciones para las adolescentes embarazadas.
El documento, titulado "Propuestas apuntando a la vida" fue elaborado por todos los obispos del país y procura "cambiar la pisada" de la Iglesia Católica en la protección de la vida, según explicó el presidente de la Conferencia Episcopal Uruguaya, monseñor Pablo Galimberti.
El documento fue elaborado en la primera asamblea plenaria del año en la que se reúnen los obispos de todo el país. Del encuentro realizado en Florida participó también el representante en Uruguay del Papa Juan Pablo II, Janusz Bolenek.
La alternativa a la prisión para los casos de las mujeres que se practican abortos, que introduce esta propuesta de la Iglesia, procura insertar en la discusión el aspecto educativo de la legislación, explicó.
"Si la ley que despenaliza el aborto no se aprueba —esperamos que no— debemos promover más activamente caminos alternativos para la legislación vigente. La idea es que el delito siga existiendo pero sin perseguir a las mujeres que abortan", sostuvo Galimberti.
Los obispos consideran que "así como hay algunos delitos en los que se aplican medidas de tipo medicinal, en los casos de aborto también sería extensible".
El obispo de San José señaló esa posibilidad debe introducirse en el Código Penal. Señaló que actualmente aunque el artículo 325 establece que "la mujer que causare aborto debe ser castigada con tres a nueve meses de prisión", en los hechos los jueces pocas veces sancionan a las mujeres que abortan.
Galimberti seguró que los obispos están dispuestos a escuchar los planteos de los penalistas para apoyar iniciativas legislativas que contemplen medidas alternativas. "El delito existió, pero tratemos de mostrar caminos para que esa sanción no recaiga en una mujer que se vio empujada a liberarse de una vida", afirmó. Aclaró sin embargo que la Iglesia Católica mantiene su acérrima defensa de la vida.
En el documento se señala además que deben flexibilizarse los procesos de adopción para facilitar el trámite. Galimberti sugirió que "se podrían multiplicar los centros de mediación entre madres que no desean un hijo y familias que los están buscando".
Los obispos consideran además que deben implementarse políticas públicas para apoyar a las madres adolescentes y a los embarazos no deseados. Reclaman subvenciones y padrinazgos.