Un comienzo a sala llena

| Critica | EDUARDO ROLAND FESTIVAL MOZART Concierto de la Ossodre Programa. Concierto para violín N° 3 (K 216), Concierto para oboe (K 314), Sinfonía N° 36 (K 425). Director. Miguel Pose Solistas. Daniel Lasca (violín), Elvira Casanova (oboe) Sala. Teatro MovieCenter, martes 9 de marzo

En una época en la que ya se perciben signos otoñales en las tardecitas montevideanas, la Sinfónica del Sodre dio inicio a su actividad anual con el primero de los cuatro conciertos de lo que se ha llamado "Festival Mozart", como es fácil inferir, se trata de un ciclo de conciertos dedicados íntegramente a interpretar obras de uno de los grandes genios musicales de la historia, un artista que a pesar de haber muerto a los 35 años dejó un inestimable legado a la humanidad.

Por varias razones, puede afirmarse que este festival no podría haber comenzado con mejor pie: en primer lugar por la realidad de una sala desbordante de gente, y segundo, por la elogiable actuación de los solistas y de la orquesta.

En el final de la nota previa a este concierto que abriría el festival, decíamos textualmente que "en cierta medida es una incógnita cual será la respuesta del público". Sin duda que la mayoría de quienes siguen la actividad de la música culta en el medio local sentían curiosidad por saber qué sucedería en este sentido, porque nunca antes ninguna sinfónica había realizado un concierto de temporada en una sala que no estuviera situada en Centro. Y como es sabido, casi todo el tiempo la inercia y la tradición se imponen en la conducta de la población uruguaya.

Pero la masiva afluencia de público a la nueva Sala Teatro MovieCenter demostró que los organizadores del festival acertaron con una decisión que implicaba una importante cuota de riesgo. Aunque bueno es recordar que los dueños del complejo de salas de Montevideo Shopping hicieron los respectivos estudios técnicos antes de abrir ese teatro-auditorio; es decir, no improvisaron.

Como sea, las 650 localidades estaban cubiertas y sin duda que ese excelente marco de público, sumado a una sala que reúne las comodidades que no tiene la Sala Brunet (sede de la Ossodre) deben haber servido como notable aliciente para un organismo sinfónico que venía de un año lleno de problemas y con resultados artísticos más bien pobres.

Pues bien, lo escuchado en este primer concierto dedicado a la interpretación de piezas mozartianas presagia un año mejor, en tanto la orquesta exhibió un sonido mucho más depurado, más balanceado, en donde —por ejemplo— fue posible disfrutar del movimiento de una frase que se va trasladando de un instrumento a otro o de un sector a otro. Que aunque parezca poco pedir, es algo que muchas veces brilló por su ausencia en la temporada anterior.

A juzgar por lo visto, la Ossodre ha comenzado el año con otra preparación y es de esperar que durante el desarrollo de la temporada este buen desempeño artístico mostrado en el arranque de actividad se vea consolidado y superado.

El concierto tuvo un crecimiento constante: fue de menor a mayor, en parte por la actuación de la orquesta (que comenzó algo fría y con los violines no del todo ajustados), y en parte por la calidad de las obras. De un Concierto para violín y orquesta (1775) que a pesar de su popularidad no es de los mejores de Mozart se pasó a una pieza muy inspirada como el Concierto para oboe (1777), y de allí a una de las más hermosas sinfonías mozartianas, que el compositor escribió en la ciudad de Linz, en 1783.

En materia de solistas, ambos tuvieron actuaciones satisfactorias, tanto Lasca como Casanova se mostraron seguros, transitando con comodidad por las partituras y demostrando musicalidad a la hora de enfrentarse con las cadenzas de rigor que aparecen a razón de una por cada movimiento.

Por último, la batuta del maestro Miguel Pose transmitió seguridad y sobriedad a una orquesta que le respondió muy bien.

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