PUNTA DEL ESTE | FABIAN MURO
El festival continuó el lunes con un programa que arrancó a las diez de la mañana y se prolongó hasta la madrugada del martes. La Sala Municipal del Cantegril Country Club ofreció un maratón de cine que incluyó seis películas y dos conferencias de prensa con directores y actores. En Hoyts General Cinema, en tanto, hubo que reprogramar la oferta, ya que la copia del film del director inglés Mike Leigh, Todo o nada no había llegado a la península. En su lugar fue Mademoiselle, película dirigida por el afamado actor francés Philippe Noiret (la empresa anuncia que Todo o nada irá en sus salas hoy a las 20.15, en lugar de, justamente, Madmoiselle).
Si bien todos los títulos ofrecidos el lunes revestían mayor o menor grado de interés, la vedette del día fue Perdidos en Tokio, la elogiada película de Sofia Coppola, quien comenzó su carrera en el cine como actriz, generalmente en las películas de su papá, Francis Ford. Tanto la sala del Cantegril como la de Hoyts estuvieron llenas (en la primera hubo que agregar algunos asientos extras) para ver esta película, que viene precedida de premios, postulaciones al Oscar y loas entre los críticos. La historia narrada en la película es la de Bob Harris (Bill Murray), un actor en decadencia que llega a Tokio para un aviso de whisky y la de Charlotte, la joven esposa de un fotógrafo que se encuentra en la capital japonesa para realizar un trabajo.
Ambos se sienten desorientados en la urbe nipona: no entienden el idioma, no conocen ni entienden las costumbres y las pocas veces que algunos de los "nativos" les habla en inglés, poco mejora. En el caso del personaje de Murray es peor, porque tiene que entender las confusas instrucciones que una traductora le da para realizar su trabajo. Esos momentos permiten el lucimiento de Murray, quien debería llevarse un Oscar por su sutil y sobria labor interpretativa (en contraposición, por ejemplo, a la performance de uno de sus contrincantes, Sean Penn, un tanto cargada de tics). Pero también su compañera, Scarlett Johansson, se destaca. Otra virtud de Perdidos en Tokio es el pausado ritmo con la que Coppola va desarrollando la historia y en la manera que la directora retrata la ciudad japonesa, a veces deslumbrante por su chisporroteo de colores, otras abrumantes y otras extrañamente serena. El film hace también un adecuado uso de las canciones empleadas en la banda sonora, que merece destaque. En definitiva, una película a tener muy en cuenta.
PROVOCATIVA. Luego de Perdidos en Tokio se vio el film chileno Sexo con amor. Es la película más taquillera de todos los tiempos en su país y ha logrado esa hazaña gracias a un relato con mucho humor (a veces bastante grueso), generosa exhibición de carne femenina y masculina y un tema que siempre interesa: el sexo. La película presenta varias historias cuyos personajes se relacionan a través de una reunión de padres en una escuela, para discutir el tema del título y cómo debe ser tratado con los hijos. En la reunión y en el resto de película aparecen muchas maneras de pensar, hablar y practicar el sexo por parte de los personajes. Está el mujeriego emperdenido, el hombre fiel a su esposa, la mujer insatisfecha, el hipócrita que alaba al matrimonio al tiempo que tiene una amante y varios más. El fuerte del film está en las actuaciones. El elenco, encabezado por Patricio Contreras, le saca provecho a los abundantes chistes y situaciones cómicas planteadas en el guión. Lo que debilita el impacto del film es cierto regodeo en la historia en sí, en los chistes y el interminable desfile de encuentros sexuales, de todo tipo y color.
BRASILEÑOS. Por otra parte, se exhibieron varias películas brasileñas, exponentes de la producción de un país que parece cada vez más interesado en marcar presencia en la región. En el Cantegril se realizaron dos conferencias de prensa, una a cargo de la delegación representando la película La noche de San Juan y otra con el director Claudio Assis y el actor Jonas Bloch, en nombre de Manga Amarela. El director de La noche de San Juan, Sergio Silva, dijo estar preocupado por la creciente influencia de TV Globo en el cine brasileño. "Es una empresa muy poderosa y el hecho de que desde hace unos años venga invirtiendo dinero en la producción cinematográfica me genera resquemores. Creo que guiarse exclusivamente por el afán de lucro le hace mal al cine, porque nunca se piensa en el público, sino en los números. Como les ha ido tan bien con las telenovelas, ahora están ensayando un modelo similar, pero en la gran pantalla, con grandes actores, no voy a dejar de reconocerlo, y mucho presupuesto. Pero lo que sale de eso es una película pasteurizada, sin sabor, sin color propio. Lo que hacen es uniformizar los productos culturales de un país que tiene mucha diversidad y rasgos de identidad locales. Yo voy a resistirme lo más que pueda a la televisión y voy a seguir tratando de hacer cine.
Silva también se refirió a la gestión cultural del nuevo gobierno: "Gilberto Gil nos merece el mayor de los respetos, pero por ahora creo que son más ideas que resultados concretos. A mí me gustaría que este gobierno impulsara una reformulación total de la cultura brasileña, con una actitud más radical y de refundación, como cuando en mi país se impulsó el Movimiento Modernista".
Algo similar expresó Assis, para quien Gil "tira muchos planos, pero no termina de hacer ninguna película". Por otra parte, Bloch señaló que las dificultades del cine brasileño para llegar a las pantallas dentro del mismo país —exceptuando títulos como Ciudad de Dios y Carandiru—también se debe a la presión ejercida por empresas de producción y distribución estadounidenses, que gracias a su poderío económico pueden comprar los derechos de muchas películas brasileñas y luego archivarlas para que no compitan en el mercado interno y también internacional.
Sin embargo, la periodista brasileña María de Rosario Caetano, de la Revista Cinema, aportó algunos matices a la postura crítica de los directores. "Puede ser que muchos sientan que el Ministerio de Cultura no hace las cosas al ritmo deseado. Pero también es cierto que no todos son ideas y proyectos. También hay algunos resultados concretos. Por ejemplo, hace tres meses se firmó un acuerdo entre Ancine, el instituto cinematográfico de Brasil, con su contraparte argentina, el Incaa. El acuerdo permite un intercambio puntual entre los dos países de película por película y ambos gobiernos aportarán dinero para que ese contrato de distribución y exhibición pueda llevarse a cabo. Eso fue una iniciativa de Orlando Senna, mano derecha de Gil en asuntos de cine, quien también está haciendo intentos en el mismo sentido con México. Otra cosa que me parece parcialmente positiva de la nueva administración es que aumentó la cuota de pantalla para las películas brasileñas. Antes del gobierno de Collor de Mello, esa cuota, que se expresa en la cantidad de días del año en los que las pantallas de Brasil deben exhibir films nacionales, era 133 días. Eso desapareció por completo con la llegada de Collor de Mello. Luego, en el gobierno de Fernando Enrique Cardoso, esa cuota se restituyó, pero solo eran 33 días. Ahora, ha vuelto a subir, a 67.Eso es otro resultado concreto".
Las siete peliculas para hoy
El hombre del año (Brasil) de José Enrique Fonseca. Con Murilo Benicio, Cláudia Abreu. Humor negro en torno a un hombre que tras perder una apuesta se convierte en un extravagante "vengador anónimo" (Cantegril, a las 16 hs.).
La quimera de los héroes (Argentina) de Daniel Rosenfeld. Entre el documental y la ficción, la historia de un hombre que realiza trabajo social entre los indios tobas, en la selva de Formosa (Cantegril, a las 17.50).
Sub Terra (Chile) de Marcelo Ferari. Con Francisco Reyes, Paulina Gálvez. Conflictos sociales en ambiente minero, según libro de Baldomero Lilo. Presentación de su guionista Jaime Sepúlveda (Cantegril, a las 19.20 hs.).
Smoking Room (España) de Roger Gual y Julio D. Wallovits. Los empleados de una firma contable se rebelan cuando sus patrones les prohiben fumar. Cáustico retrato de un grupo humano arquetípico. Presentación del actor Ulises Dumont (Cantegril, a las 21.30).
Lejos (Francia) de André Técniné. El viaje a Tánger de un camionero y su amante judía desencadena una historia sobre fronteras, emigrantes y la búsqueda de nueva vida (Cantegril, a las 23.10 hs.).
Todo o nada (Inglaterra) de Mike Leigh. La enfermedad de un hijo desencadena una serie de conflictos en el interior de una familia de clase obrera londinense (Hoyts, a las 20.15; Cantegril, a la 1.30 hs.,).
Balzac y la pequeña costurera china (China/Francia) de Dai Sijie. Jóvenes en un campo de "reeducación" en la China de Mao, con puntas de humor. Candidata al Globo de Oro (Hoyts General Cinema, a las 23 hs.).