El Instituto Nacional de Carnes definirá en los próximos días la contratación de una empresa estadounidense especializada en marketing, a efectos de promover las carnes locales producidas a pasto, intentando aprovechar este momento donde los consumidores del país norteamericano están revalorizando su consumo. El tema fue tratado ayer por la Junta Directiva de la entidad, en su primera sesión del año, donde el caso de vaca loca confirmado en EE.UU. el pasado 23 de diciembre, y sus consencuencias, estuvieron sobre la mesa.
"Para Uruguay no ha habido repercusiones mayores. Tal vez se pueda hablar de cierto enlentecimiento en la concreción de negocios, y en los precios de algún pequeño ajuste a la baja, pero nada significativo", dijo el Ing. Agr. Fernando Mattos. Para el representante de la Asociación Rural del Uruguay en el organismo, "en estos primeros días del año se han hecho nuevos negocios, por lo que el caso de vaca loca no afectó las exportaciones, tal como se temió en un principio".
Si bien reconoció que la carne uruguaya no llega en EE.UU. directamente al consumidor y que por lo tanto éste no la identifica, Mattos explicó que en estos momentos, en aquel país, se le está dando a la carne producida a pasto "mayor preponderancia" entre los supermercados y restaurantes y también en la prensa, lo que torna a los importadores en "buenos socios" para promover el producto uruguayo que tiene tales características. "Allí, por país, sólo se identifica al cordero neocelandés. La carne tiene sus propias marcas locales, sean nacionales o importadas, pero si además dicen en sus envases que son producidas a pasto, logran mayor confianza entre la gente, que está receptiva al producto", explicó.
HAY NEGOCIOS. De acuerdo a las estadísticas de organismo, en los primeros 10 días del 2004 Uruguay exportó carne vacuna por unos U$S 9 millones, habiéndose vendido a EE.UU. por U$S 4 millones. "Si además de ello le sumamos Canadá, que ha vuelto a operar con cierta fuerza, vemos que los países del Nafta representaron el destino del 56% de las exportaciones", explicó, aún tomando en consideración "que sólo hablamos de diez días".
Asimismo en la última semana informada, la faena en las plantas habilitadas fue de 41.645 cabezas vacunas, una de las cifras más altas en los últimos años, lo que demuestra que la industria "sigue demandando con intensidad y que los productores responden con abundante ganado preparado".
Mattos informó que la Junta de INAC decidió crear una comisión, la que será conformada en los próximos días, "para evaluar con la mayor exactitud posible el impacto del caso de vaca loca en EE.UU., no sólo con respecto a Uruguay, sino a nivel internacional".
Dijo que mientras se aguarda la apertura de México, Canadá parece haber vuelto a ser un importante comprador. Y por más que se entiende que este año sus autoridades no emitirán permisos suplementarios, las algo más de 11 mil toneladas de su cuota global para países que no sean Australia y Nueva Zelanda bien pueden ser "cubiertas por nuestra carne, porque para sus importadores ésta les resulta más económica que la que importan desde Oceanía".
Imeba: se violó acuerdo
A pedido de la Junta Directiva de INAC, el presidente Roberto Vázquez Platero dialogará en las próximas horas con el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Martín Aguirrezabala, sobre el incremento dispuesto en los últimos días de diciembre en la tasa del Impuesto a la Enajenación de Bienes Agropecuarios (Imeba) a la carne vacuna. Se entiende que la determinación de subirla de 1,65% a 2,15% hasta fines de marzo para luego llevarla hasta el valor máximo de 2,50%, "viola lo acordado oportunamente, cuando se creó un fondo de recaudación para financiar la instalación de los guardaganados electrónicos (cajas negras) en las plantas frigoríficas", explicó Mattos. El acuerdo entre el gobierno y las gremiales ganaderas implicaba que se efectuara una rebaja en la tasa del Imeba —en ese momento bajó de 2% a 1,65%— a cambio del aporte de los productores, de U$S 1 por cabeza faenada, lo que dado el número de animales procesados al año —algo así como 1,8 millones de cabezas—, compensaba la rebaja en el impuesto.