El cuadro de Blanes, "Entre dos Luces", finalmente fue adquirido por un coleccionista uruguayo y permanecerá en nuestro país. La obra fue puesta a la venta, junto con otros cuadros pertenecientes al ex Banco Comercial en un remate público, los días martes y miércoles de esta semana. En total se remataron 212 cuadros.
La Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación había declarado, pocos días antes de la venta, que no se permitiría la exportación de "Entre dos Luces". La Comisión es un órgano asesor del Poder Ejecutivo que funciona en la órbita del Ministerio de Educación y Cultura. Su ley de creación establece que "queda prohibida la salida del país" de determinados objetos considerados de especial valor, incluyendo las "obras plásticas de artistas nacionales o extranjeros cuya conservación en el país sea necesaria a juicio de la Comisión". Esa prohibición se aplicará teniendo en cuenta "el valor estético de la pieza, la abundancia o escasez de otras similares y toda otra circunstancia que la dote de singularidad en el conjunto de la obra del artista". La legislación uruguaya no es una novedad, en muchos países se aplican restricciones similares.
El anuncio de la medida despertó la inevitable polémica. Varios grupos de interesados en la venta expresaron sus puntos de vista, muchas veces razonables y comprensibles. Pero comprender no es lo mismo que compartir. Existen argumentos muy sólidos que respaldan la medida adoptada por la Comisión del Patrimonio y el Ministerio de Educación y Cultura.
La esencia de una Nación, con mayúscula, se encuentra en su cultura, su historia y sus valores compartidos. El cuadro de Blanes es, sin duda, una de las principales obras del artista uruguayo y probablemente uno de los grandes cuadros de la pintura nacional. Al extremo de que fue seleccionada como cubierta del estudio sobre el pintor publicado en 1994. La decisión de prohibir su exportación mantuvo en nuestro país un elemento importante de nuestro patrimonio nacional. Ello no significa sostener que el sistema actual para proteger esos elementos del patrimonio cultural sea perfecto. No lo es. Pero es lo que tenemos ahora. Bien hecho.