En Las Vegas, por la copa perdió Slater

Christian Slater es un actor que asumió papeles importantes en películas como "El nombre de la rosa", sobre la conocida obra de Umberto Eco. En febrero de 2000 se casó con Ryan Haddon, y tienen un vástago de 4 años llamado Jaden Zach... ¡Ajá!... Así que la madre Haddon y el hijo Jaden. Bien: reparen en esas pequeñas diferencias para evitar confusiones.

Los antecedentes de Christian son muy poco cristianos: y me animaría a pronosticar que nunca será postulado para el Premio Nobel de la Paz. Ha enfrentado tribunales estadounidenses a fin de explicar qué motivos tenía para convertir a su novia en un "punching-ball" y darle... como en bolsa. Asimismo, debió sacar argumentos de una manga para justificar qué uso le daba a una pistola que portaba ilegalmente y que —alguien pensó— pudo ser hurtada de un "set" donde se filmaran escenas de cowboys. Vale suponer que, en el barrio, nadie lo consideraba un vecino tratable.

Noches pasadas, el matrimonio de Christian y Ryan estaba alojado en un hotel de Las Vegas en el estado de Nevada, así llamado para enfriar en algo a los timberos que salen de los casinos con una calentura bárbara. No se sabe si ambos (o uno de los dos) perdieron a "las maquinitas", y volvieron a la habitación terriblemente irritados, dispuestos a matar moscas con una honda. Pero sí trascendió que palabra va, palabrota viene, y luego de intercambiarse afectuosos saludos navideños dedicados a la madre de cada uno, Ryan tomó una copa con sus delicadas manos de esposa hacendosa y madre ejemplar, y la estrelló contra la cabeza de Christian, con una puntería que ya la querría yo para una de esas kermesses donde se premia el arte de embocar un anillo en una botella, algo que jamás pude hacer desde mis fiestas escolares hasta hoy.

El actor quedó como los cuadros que están luchando para zafar del descenso: necesitando puntos urgentemente. El matambrero más famoso de Las Vegas lo atendió de inmediato, y aplicándole el método "tricota" volvió a encuadernarle el cráneo con veinte puntos de sutura. Ryan fue arrestada horas más tarde por agentes de la Brigada Policial "Por las dudas", que munidos de cascos de bombero arribaron presurosos.

Al estrenar la versión del hecho ante familiares curiosos, Slater manifestó que la Haddon lo había agredido: luego —y acaso ratificando aquello de "el amor nunca muere"... aunque pretendan matarlo— al advertir que esa declaración podía terminar con su mujer entre rejas, se rectificó ante las autoridades policiales expresando: "estábamos jugando, y de pronto a Ryan se le escapó de la mano una copa, golpeándome en forma accidental". El comisario —a quien, un rato antes, un preso le había obsequiado con media docena de "chupetines artesanales" elaborados en la celda— le creyó... sin detenerse a pensar qué extraño giro debió tomar la copa para producirle a Christian una herida detrás de la oreja izquierda, por casualidad.

En definitiva: Slater, herido: la Haddon, como si nada; y el pequeño Jaden (talento precoz que ya razona) que luego de presenciar la escena recordó que "el papi" filmó una película titulada "Escape salvaje", en un anticipo de lo que sucedió cuando a "la mami" se le escapó la copa.

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