JORGE ABBONDANZA
El uruguayo Alvaro Brechner es un cinematografista joven radicado en España, pero además es ahora un realizador premiado. El cortometraje que le ha valido distinciones en varios festivales (mejor guión en La Rioja, mejor film en Albacete y Terrassa) y que se ha presentado en otros certámenes de Inglaterra y Estados Unidos, se llama The Nine Mile Walk (La caminata de nueve millas) está mayormente hablado en inglés, adapta un relato de Harry Kemelman, tiene dos intérpretes (el español Gary Piquer, el británico Alex O’Dogherty) y en sólo 19 minutos desarrolla una trama de sesgo cerebral. Nada ocurre por fuera, como no sea la reunión en Toledo de varios abogados para concurrir a su comida anual. Uno de esos letrados es amigo del profesor inglés que visita el lugar y así los dos hombres pasean a la deriva por callejones solitarios de la ciudad. Eso es todo. Pero lo esencial sucede sin embargo por dentro.
El inglés pide al español que invente una frase de diez o doce palabras, un juego intelectual apto para que él analice esa oración hasta extraer ocultas consecuencias. La frase dice: "Caminar nueve millas no es broma, especialmente si llueve" y lo que hace el inglés es una indagación gradual a partir de la idea de que "detrás de cada palabra yace una intención". Y así el profesor razona quién pudo pronunciar esas palabras, dónde podía estar situado cuando lo hizo, hacia dónde se dirigía, por qué medio pudo hacerlo y cuáles serían sus propósitos en el caso. Toda esa exploración es una acrobacia meramente verbal, pero Blechner sabe acompañarla con un empleo despojado y frío de la imagen —una suerte de ascetismo antonionesco, acentuado por la fotografía en blanco y negro— que parece desdoblar la lucidez con que el profesor desentraña los más escondidos pliegues de una expresión, como si ilustraran el funcionamiento de esa mente afilada, que en la escena final dará un resultado inesperado.
Ese resultado se vincula con un crimen y con el eventual descubrimiento de sus autores, revelación azarosa que funciona de manera casual pero al mismo tiempo indefinible, determinada secretamente por el razonamiento implacable del inglés a partir de unos pocos vocablos, igual que si el misterio de un encadenamiento de hechos fuera tan inexplicable como la clave que permite descifrarlos y que descansa en una frase hilvanada al pasar.
El trabajo de Blechner tiene esa calidad replegada, que opera por transparencia en un desarrollo de apariencia árida y de contenido seductor, en torno del cual el paisaje toledano —ese marco de muros y calles desiertas— adquiere poco a poco una pátina surrrealista. A la distancia, la indagación de un trasfondo igualmente criminal que el propio Antonioni emprendía en Blow Up a partir de un cuento de Cortázar, se emparenta con esta otra búsqueda en la que surge por fin lo menos pensado: ese memorable antecedente y este breve ejercicio tienen en común el aire un poco perverso que invade paso a paso la atmósfera de una investigación. Con The Nine Mile Walk el joven director uruguayo abre una carta de crédito sobre su labor cinematográfica y genera desde ya una expectativa por conocer lo que seguirá. Para él esa actividad futura es un desafío, motivado desde ya por el interés de este trabajo.