LONDRES | AP
En medio de recriminaciones y una persistente polémica, las librerías británicas comenzaron a vender ayer el libro con escandalosas revelaciones sobre la princesa Diana que escribió su mayordomo, quien calificó la obra de "un tributo de amor" y no un acto de venganza.
Pero en una serie de entrevistas Paul Burrell admitió que continúa enojado por aparentes desaires de la realeza y dijo que escribió "A Royal Duty" (Un deber real) para aportar su versión de la historia.
Burrell dijo a la radio de la British Broadcasting Corp. que desde que Diana murió en un accidente automovilístico en 1997, "he estado en medio de una montaña de locura. He estado lamentando la muerte de la princesa y con la policía golpeando mi puerta y llevándome al máximo tribunal", en referencia al frustrado juicio que enfrentó por acusaciones de haber robado algunas de las pertenencias de Diana.
"Mi nombre ha sido basureado, han llevado a mi familia al infierno y he estado a un paso del suicidio", agregó Burrell. "Pienso que es importante que diga algo, también soy un ser humano".
DOLARES, DOLARES. A partir de los fragmentos del libro publicados la semana pasada por el diario sensacionalista The Daily Mirror, millones de lectores supieron que Diana temía un complot en su contra para provocarle daños en un accidente de automóvil, y que el marido de la reina Isabel desaprobaba la relación que mantenía su hijo Carlos con Camilla Parker Bowles.
Una carta del hermano de Diana, el conde Spencer, mostró que estaba preocupado por la salud mental de la princesa.
El mayordomo cobró 600.000 dólares por los capítulos que recopiló para el Daily Mirror, que vendió un promedio de 200.000 ejemplares adicionales por día durante la última semana.
Los hijos de Diana, los príncipes William y Harry, consideraron el libro una "traición fría y abierta". El Palacio de Clarence, donde viven los príncipes junto a su padre, dijo el viernes que William, el mayor de los hijos de Diana, pidió reunirse con Burrell con la esperanza de frenar otras posibles revelaciones.
Burrell acogió favorablemente la idea de reunirse con los hijos de la princesa.
"Me gustaría hacerles unas cuantas preguntas", expresó. "Creo que me gustaría manifestarles lo que pienso y preguntarles por qué no me ayudaron personalmente cuando necesité su ayuda en el peor momento de mi vida", sostuvo.