TACUAREMBO | PABLO MESTRE
El mercado es soberano. Más allá de cualquier consideración y apreciación que se quiera buscar para definir un remate de reproductores, la verdad la tiene el mercado, que en un sistema de libre oferta y demanda es quien determina los valores de los productos. Eso pasó ayer en el Centro de Ventas "Don Tito", en Tacuarembó, en el segundo remate anual de la producción Braford y Brangus de estancia "Berachí" de Ricor S.A., a cargo del escritorio José A. Valdez y Cía.
Si bien se vendieron prácticamente todos los toros (quedaron 6 que luego fueron comercializados fuera de pista), el nivel de valores estuvo por debajo de lo que a priori esperaba el administrador de la firma, el Ing. Agr. Mario Carrere.
No obstante ello se vendió, con mercado trabajoso y recurriendo a todo el oficio del martillero Heber Hernández, pero se vendió.
Con una puntillosa organización, que incluyó por ejemplo el detalle que todos los "pisteros" vistieran camisas con el logotipo de la cabaña y de Valdez y Cía., la actividad comenzó siendo auspiciosa, ya que el primer toro, tras arrancar en U$S 1.200, llegó hasta los 1.400, valor que se transformó en el mayor de la jornada. Luego de éste, los valores no superaron los U$S 950, vendiéndose prácticamente a primera oferta y sin puja (fue decisiva la poca asistencia de público), optándose en la mayoría de los conjuntos por el precio al lote, lo que obviamente bajaba la cotización de los toros.
Pero se vendió.
Tras el remate, los 31 toros Braford comercializados en la pista hicieron un valor promedio de U$S 890, con extremos de 1.400 y 800 (cifra tomada en general por los lotes). En cuanto a los Brangus colorados, se vendieron 5 en pista (otros 2 fuera de ésta), a un promedio de U$S 980, con extremos de U$S 1.200 y 900.
Tras los toros, se subastaron las vaquillonas y también el mercado estuvo trancado, haciendo, las 60 puestas a consideración, un promedio de U$S 221,16, con extremos de U$S 240 y 212.
Tras la venta, tanto el Ing. Carrere, como Pablo Valdez dijeron que más allá que esperaban un promedio más alto, de todas formas se comercializaron los toros. Claro, los precios no los dejaron conformes. Por más que se busquen atenuantes, la verdad es que el mercado fue soberano.