EDUARDO BARRENECHE
La edad de inicio en el consumo de drogas es cada vez más temprana y actualmente ronda los 12 años, afirmó ayer el prosecretario de la Presidencia y presidente de la Junta Nacional de Drogas, Leonardo Costa.
Al finalizar la ceremonia de conmemoración del 10mo. aniversario de creación de la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas celebrada en el Edificio Libertad, Costa indicó que, a mediada que pasa el tiempo, "es mayor" el ingreso de estudiantes en el consumo de drogas, sobre todo en las lícitas como el alcohol y el cigarrillo.
Al detectar este fenómeno, el gobierno ordenó la realización de una encuesta nacional en liceos sobre el consumo de drogas, cuyos datos definitivos estarán listos en enero de 2004.
El ministro del Interior, Guillermo Stirling dijo a El País que le preocupaba particularmente el micromercado que se ha desarrollado paulatinamente alrededor de los centros de estudios que "vulneran a la juventud".
El secretario de Estado dijo que, en los últimos años, hubo un incremento en la actividad represora de la Dirección General de Represión de Drogas, lo cual muestra "la eficiencia" de esa repartición policial.
"A las organizaciones delictivas se le ha dificultado bastante el pasaje de drogas en los últimos tiempos por Uruguay", sostuvo Stirling.
Consultado sobre la iniciativa ministerial de efectuar análisis de rinoscopía a aquellos funcionarios policiales afectados al combate antidrogas para detectar si consumen o no estupefacientes, Stirling respondió que analiza la posibilidad de ampliar esos controles a toda la Policía.
Costa, por su parte, indicó que este país "no es ajeno" a la tendencia mundial que muestra un incremento del consumo de determinado tipos de estupefacientes.
Para el director de la Junta Nacional de Drogas, en algunos estupefacientes, como la marihuana, Uruguay ya no es un territorio de tránsito, sino que este alucinógeno "viene para quedarse". "Mientras que la heroína", explicó, "sí pasa por aquí hacia otros países, ya que su precio es elevado para el mercado interno".
Costa dijo que en Uruguay aún no hay bandas organizadas que trafican drogas, al igual que en otras zonas de América del Sur y destacó que tampoco se detectó la presencia de drogas sintéticas, como el éxtasis.
Consultado sobre si el gobierno ha analizado liberar el comercio de marihuana, el prosecretario de la Presidencia rechazó esta posibilidad, ya que el mundo "no va hacia la legalización" de las drogas.
El comisario Hugo Zachow, subdirector de la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas, afirmó que, en el pasado, era común el intercambio de acusaciones entre los países consumidores y productores en conferencias internacionales sobre drogas, adjudicándose la responsabilidad del problema unos a otros.
En los foros actuales, ese tipo de polémicas ya no existe. Los productos y precursores químicos provienen de los países industrializados, ya que sin estos no podía haber estupefacientes.
"El tránsito de alucinógenos no tiene fronteras, divisiones políticas y o religiosas para los narcotraficantes y su mercadería de muerte", dijo Zachow, quién leyó un discurso en representación del director de la oficina antidrogas, el inspector Julio Guarteche.
"Estas realidades", dijo, "terminaron con las controversias entre países productores y consumidores de drogas". Agregó que, en este momento, "se habla de una responsabilidad compartida de cooperación internacional en el combate al tráfico ilegal de estupefacientes".
ESPECIALIZACION. Según Zachow, "es tan grave" el consumo mundial de drogas que organismos internacionales de varios países desarrollados la consideran como la cuarta arma de destrucción masiva, detrás de las atómicas, biológicas y químicas, por su capacidad de afectar la economía de una nación, la salud de sus habitantes y destruir el entramado de cualquier sociedad.
Tras advertir que en los últimos tiempos el Parlamento ha aprobado leyes antidrogas, Zachow dijo que la oficina que integra espera que el Poder Legislativo vote, a corto plazo, un proyecto de ley que prevé, entre otras cosas, la creación de juzgados especializados en crimen organizado. De esta manera el sistema penal podría contar con áreas especializadas en estas formas complejas de delitos que abarquen todos los ámbitos, desde el policial hasta el judicial. Se espera que la especialización en esta materia permita, asimismo, recopilar información en mayor cantidad para de esta manera enfrentar mejor delitos como el narcotráfico, el contrabando, y otras modalidades que involucran a medianas o grandes organizaciones de delincuentes.
El peligro según Estados Unidos
El riesgo de que la recesión económica pueda convertir a Uruguay en un puente de salida para el narcotráfico fue advertido por el Departamento de Estado de los Estados Unidos en su informe anual para América Latina y el Caribe, que fuera difundido en mayo de este año. Asimismo, el estudio incluye a Uruguay junto a Brasil, Colombia, Costa Rica, México, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Venezuela en la lista de países donde se produce el mayor lavado de dinero proveniente del tráfico de estupefacientes.
En el informe presentado por el encargado de la política antidrogas, John P. Walters, ante un comité del Congreso de Estados Unidos se concluye que los esfuerzos desplegados en los países del Cono Sur en la lucha contra el tráfico de drogas son altamente satisfactorios. El estudio es la base para la "certificación" que el gobierno estadounidense confiere a los gobiernos que cooperan internacionalmente en políticas antidrogas y que, en los países del Mercosur, sólo alcanza a Brasil y Paraguay.
En el capítulo dedicado a Uruguay el informe del Departamento de Estado consigna: "No es un productor ni país de tránsito importante, aunque los cinco años de recesión y su ubicación estratégica puede convertirlo en una nueva salida para las drogas. La lucha del gobierno contra las drogas es una prioridad. No hay indicios de corrupción. Estados Unidos participa en el fortalecimiento de los controles para el lavado de dinero, mejoramiento de la fuerza policial y de los controles fronterizos".
Los puntos fronterizos con Brasil, destaca el informe estadounidense, son particularmente los de mayor riesgo en el tránsito de estupefacientes. Empero, el informe de Walters destaca elogiosamente los esfuerzos que vienen haciendo las autoridades brasileñas en la lucha antidrogas, en particular aquellos inscriptos en la denominada Operación Cobra, que concentra las tareas de los distintos organismos de combate al narcotráfico en todo el territorio, y subraya asimismo la capacidad de colaboración con los países vecinos.
Datos
Entre 1998 y octubre de 2003, la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas (DGRTID) incautó 4.534 kilos de marihuana, cocaína, crack, hachís y heroína.
Mientras que el número de detenidos entre esa misma fecha por asuntos vinculados al tráfico o comercio ilegal de estupefacientes fueron 5.523, de los cuales fueron procesados 1.046 e internados 26.
La marihuana es la reina de las drogas incautadas: unos 3.190 kilos en el mismo periodo.
Sólo en cocaína destinada al mercado interno y al extranjero, los policías antidrogas incautaron alrededor de 160 kilos.
Mientras que fueron capturadas 52 kilos de hachís y 18 de heroína durante ese periodo.
Según Leonardo Costa, presidente de la Junta Nacional de Drogas, en otros países se estima que el monto incautado representa un 10% de la droga que ingresa al país.
Combate al tráfico a miniescala
El combate al denominado minitráfico de drogas se cumple a través de un departamento de la Dirección de Investigaciones y en coordinación con la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (DGRTID).
Precisamente, la DGRTID viene diseñando un programa especial que pondrá a consideración de sus colegas de Jefatura de Montevideo que busca identificar las "bocas" de distribución y medir la incidencia del consumo de estupefacientes en otros delitos.
En este sentido el subjefe de Policía de Montevideo, el inspector principal Nelson Rodríguez Rienzo, dijo a El País que entre los planes de Jefatura está el de fortalecer su sección antidrogas.
"Lo que nosotros hicimos, hace unos dos años, fue crear una sección de drogas dentro de la órbita del Departamento de Orden Público", explicó Rodríguez Rienzo, "y es esta sección la que viene trabajando en el tema del minitráfico. Si las comisarías detectan algún problema de esta naturaleza inmediatamente lo derivan a la sección de Orden Público para que continúe las investigaciones". El jerarca explicó que, en el marco de la reestructura de la fuerza policial que se viene implementando, el área de narcóticos no será modificada. "La sección de detectives que trabajará en las comisarías sólo se encargará de la investigación de delitos menores, tales como hurtos o las denuncias que suelen llegar a las comisarías", explicó el subjefe de Policía, "pero todo lo relacionado con drogas seguirá en manos de la sección especializada".
Precisamente, la Jefatura prevé entrenar más efectivos en colaboración con la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas para incorporar a la brigada de narcóticos que funciona en Orden Público. "Queremos hacerlo antes de que comience la temporada, que es una época en la que generalmente aumenta el consumo y la venta de drogas", indicó Rodríguez Rienzo.