El puerto Mbopicuá apuesta al Uruguay

| Se está trabajando aceleradamente para inaugurarlo el próximo 10 de noviembre para operar barcos "chiperos"

EMILIO CAZALA

Es desde aquí donde han detonado los grandes avances económicos desde el fondo mismo de la historia, sobre el hermoso río Uruguay y su fecundo litoral, deslumbrante morada de una rica fauna, algunos de cuyos integrantes disfrutamos y otros se encuentran en peligro de extinción, río de los pájaros con una exótica y exuberante flora que deslumbra por su biodiversidad, fuente de inspiración de poetas, es el escenario ideal para la imaginaria y creatividad de orientales y extranjeros, con sus sueños y desafíos. Es el río de los ríos por su anchura y presencia de vida y pujanza. Fue y es el escenario ideal para desarrollar puertos y polos económicos, focos de negocios y servicios sin límites que van unidos a esperanzas pero sobre todo es el nexo de la integración de las regiones y que aun va más allá porque trasciende los océanos, el vínculo cultural de pueblos industriosos.

Y aquí en este escenario donde ahora cuajan grandes proyectos de desarrollo se yergue ya como la gran expectativa del futuro lo que es Mbopicuá, el más grande y moderno puerto para la madera, el primero y único puerto privado uruguayo que traduce el desafío de un puñado de entusiastas inversores que son capaces de ver más futuro que nosotros y es bueno que así sea. Y es bueno que así sea porque para nosotros sera el sésamo abrete, el paso previo que los troncos y los chips de hoy abrirán las puertas a las industrias madereras del mañana con su impresionante valor agregado que Dios mediante, ya se está forjando la palanca del mañana forestal. Y a eso también llegaremos en un largo recorrido que comenzamos hace 40 años y más cercanamente a partir de 1987.

Y entonces lo que ahora es el costado de la nación —como decía en 1957 el Ingeniero Aznárez con su gran visión— el río Uruguay pasara a ser un próspero y destacado frente económico y social de la República Oriental del Uruguay.

VISITA AL PUERTO. Esta pasada semana, adelantándonos 42 días a su histórica inauguración, visitamos el llamado puerto Mbopicuá, en realidad Terminal Logística Mbopicuá cuyo accionista principal es el Grupo ENCE a través de la empresa uruguaya Eufores. Está situado en el kilometro 108 del río Uruguay a unas 6 millas norte del puerto de Fray Bentos y a escasas 3 millas del Puente Internacional Fray Bentos.

Es un puerto cuyo diseño e infraestructura da amplia respuesta a las exigencias de las industrias forestales del país, incluidos los productos industriales y no detiene su vuelo en lo inmediato sino que es un puerto pensado con proyección de futuro. Eso explica en parte la elevada inversión —35 millones de dólares— sin incluir las 69 hectáreas de tierra que ocupa el desarrollo de este puerto. Estas forman parte de las 2.200 hectáreas de la antigua estancia y saladero Mbopicuá de 1873 que se vuelca sobre el río Uruguay con una costa de 5 kilómetros sobre el río Uruguay y que hoy es propiedad del grupo inversor español. El área portuaria, perfectamente delimitada y separada del resto del predio, presenta en su cabecera un hermoso muelle de hormigón de 192 metros de extensión más dos dolphin (puntos de amarre) que permitirá el atraque de un barco pospanamax para ser cargado con 20 mil toneladas de chips que es lo máximo que permite las limitantes del canal del río Uruguay inmediatamente después de Fray Bentos y que todos conocemos como los pasos críticos, Barrizales, Punta Caballo, Punta Amarilla y Paso Almirón. De manera que por el momento los barcos tendrán que completar carga en el puerto de Montevideo.

Pero hay que ser optimistas porque al pie de este muelle hay una profundidad de 11 metros que se extiende hasta el mismo puente así que aquellos barcos chiperos se podrán cargar a plenitud cuando llegue el momento que sin duda llegará con el dragado de aquellos pasos que esta lejos de ser una obra faraónica.

En nuestra visita al puerto constatamos que se está trabajando febrilmente para llegar a tiempo a su inauguración prevista el 10 de noviembre. Todo allí impacta por las amplitudes, por la infraestructura y por la calidad de la tecnología empleada pero sobre todo por la visión de futuro que tiene todo este proyecto, lo cual nos está diciendo a cada metro y a cada instante que estos inversores de España se han jugado a fondo y con toda su alma a este proyecto, a la forestación, industrias y hasta preservación de fauna y flora y así han volcado una enorme inversión. Esto se llama tener fe en todo lo que conforma el Uruguay.

EL PUENTE. Por debajo del mismo puente Internacional (Fray Bentos-Unzué) puede pasar el barco plenamente cargado porque hay suficiente profundidad, 20 metros y tampoco impedimento alguno para que lo haga completamente vacío, porque el puente tiene suficiente altura. Queda aventada entonces está trascendida preocupación a través de un estudio de batimetría realizado hace unos 60 días por la empresa Riovía S. A. para TLM cuya profundidad da una media de 18 metros de profundidad.

Considerando que esta va a ser la vía mas transitada del país, la empresa construyó una hermosa y sólida carretera de seis kilómetros de extensión a un costo de dos y medio millones de dólares dentro del predio de la Estancia Mbopicuá que conecta la ruta 24 que va desde la ruta 2 hasta Paysandú. Hay torres de iluminación a lo ancho y largo de la terminal y abundantes dispositivos contra incendios.

CHIPEADORA. La chipeadora allí instalada es de mayor potencia productiva que la existente en Peñarol, de tecnología similar aunque nos pareció advertir ciertos avances sobre la primera que seguramente tienen que ver con su mayor producción. Es un sofisticado equipo que puede transformar unas 800 mil metros cúbicos solidos de chips por año. Los troncos vienen del bosque se vuelcan directo a las "mesas" receptoras que también dosifican el volumen de troncos que entra en la cadena de trituración, luego los troncos son lavados para extraerles barro y otros ítems despreciables, luego hace un pasaje por un sector donde un equipo ingenioso les extrae cuanta partícula sea extraña a la propia madera para no dañar las cuchillas y finalmente cada tronco enfrenta un enorme plato de casi dos metros de diámetro sobre cuya cara hay unas 15 cuchillas incrustadas. Este plato gira a 300 revoluciones y obviamente el tronco en escasos minutos es convertido en los llamados "chips" pero en tres variedades físicas: las grandes, que hay que volver a triturar, las medianas que son las aceptables y el tercer producto una especie de aserrín que por el momento se descarta porque no tiene aplicación pero la va a tener sin duda.

Todo esto es clasificado, y seleccionado por la propia maquina que con su sorprendente grado de automatismo lleva a cabo un trabajo optimo. Finalmente el "chips" normalizado, es llevado por la cinta a una estación elevada debajo de la cual se estaciona el camión y en escasos minutos es cargado y de aquí va a la playa de stockeamiento próximo al muelle hasta que llegue el barco. Luego los "chips" son llevados desde la estiba hasta la bodega de la nave a través de cintas transportadoras.

medioambiente. Vale la pena describir otros detalles menos conspicuos pero demostrativos de la calidad de la infraestructura que se ha levantado en este puerto. El agua que se utiliza se toma del río Uruguay y se bombea hasta los tanques subterráneos. El agua utilizada es devuelta a una amplia laguna de oxidación dentro del predio portuario lo mismo que los lodos provenientes de los troncos. Lo no utilizable luego de clasificado se almacena y se le da destino final. El otro hecho importante a destacar es que las aguas pluviométricas de todo el área portuaria se recogen y conducen a un inmenso tanque desde donde es bombeada también a la laguna de oxidación. Nada absolutamente nada nocivo va al río Uruguay.

Este es un proyecto amigo del medio ambiente y protector de las aguas de los ríos y los mares. así que el 10 de noviembre es un hito histórico para el río Uruguay y el país.

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