LE ton fait la musique" observan con razón los franceses. Una misma cosa, dicha en diferentes tonos, se puede recibir de también diferentes maneras. Así, una tonalidad inadecuada puede transformar en malintencionado lo inocente. El arte de debatir con elegancia y especialmente con eficacia requiere la selección precisa del tono adecuado con que se argumenta. Las reflexiones vienen al caso ante la preocupación del Dr. Luis Alberto Lacalle en reciente conferencia ante empresarios por lo que considera un peligro al referirse al estilo en que pueda desarrollarse la próxima campaña electoral. Según las fuentes el ex Presidente señaló que ya se está descalificando verbalmente a quienes van a participar en la campaña y teme que a esa descalificación verbal siga la descalificación con la pedrada. Reclama entonces a las clases dirigentes que nadie sea indiferente, que nadie se atemorice, que todos marquen una actitud de militancia, pero respetuosa. La intención es muy loable pero no será sencillo verla cristalizada en los hechos.
ANTE todo tengamos presente que las asperezas de las campañas electorales es un hecho relativamente corriente en muchos países, y no característico del nuestro. Pero atendiendo a la realidad que aquí estamos viviendo se advierte una severa crispación más que en la estratosfera política en el piso de los enfrentamientos en lo interno de los sindicatos, en donde se despedazan —es el término adecuado— moderados (que donde y si los hubiera son los menos), radicales y radicalísimos, por acudir a un método de clasificación sencillo y a grandes rasgos. Esto no tiene nada que ver con el grado normal de la discrepancia en la relación laboral, aunque la altera en la medida que dificulta su desarrollo.
En el mes largo que insumió el conflicto en la salud pública quien quiso verlo habrá apreciado los reñideros entre los dirigentes de los distintos núcleos insultándose entre sí con los epítetos más soeces que imaginar se pueda. Esto ya está dando una pauta sobre lo que se va a venir porque estas peloteras encarnizadas se reflejarán inevitablemente dentro de la aguda atomización del Frente Amplio.
QUE los dirigentes gremiales de mayor presencia televisiva, algunos de los cuales han pasado a ser personajes de relieve en nuestro folklore, para congraciarse con sus huestes hagan alarde en las asambleas que le han puesto el dedo aquí o el brazo allá al gobierno, y que a su vez en los plenarios se traten entre sí de traidores, le ha dado a esta agitación colectiva que tomó de rehenes a los enfermos carenciados un tono tan inolvidable como inadecuado a la calidad de la música.
El problema entonces parece empezar por allí, en la infraestructura social. En la estratosfera política dentro de la izquierda constantemente se reitera la condición de agua y de aceite de Vázquez y de algunos dirigentes de la coalición, especialmente Astori, aunque es cierto que si por descalificación se entiende el agravio con carga de adjetivaciones impropias, en estos cruces de brulotes cede a las estocadas de críticas más sutiles.
Es en la guerra de galaxias extrapartidaria en donde se insinúa el empleo de armas de pretendido efecto de aniquilación.
Y resaltamos lo de "pretendido" porque sinceramente no creemos que haga demasiada mella en el ánimo de nadie el poner de manifiesto cómo Tabaré Vázquez se manejó en la función pública durante la dictadura, período en el cual hizo buena carrera. Ello porque es demasiado el tiempo transcurrido y porque además ambienta rebotes de acusaciones para otros que también progresaron como consejeros de Estado u otros cargos de relevancia. Esto es gastar pólvora en chimangos. No hay ni habrá estrategia más eficaz para impedir que Vázquez llegue a donde hasta ahora no pudo, que es al sector del electorado de voto prudente, pensante y lógico, que el poner en evidencia su artificialidad, sus contradicciones, su inestabilidad emocional y su autoritarismo como actor político, lo cual no cuesta esfuerzo alguno porque ese naranjal da jugo de sobra para ello todos los días.
Ese objetivo se consigue sin necesidad de perder el tono correcto. Puede también recordársele su confesa condición de marxista y dentro de la confusión que parece tener, con su matiz leninista también. El peso de las verdades absolutas se nota cuando se dicen con serenidad y aplomo, sin gritarlas ni ironizando.
EN fin, a falta del único enfrentamiento de fondo que podría observarse entre quienes con sus virtudes y sus defectos son auténticamente liberales, demócratas y republicanos por un lado, y un entrevero caótico por el otro, la campaña electoral puede tender a desarrollarse en torno a cuestiones de orden personal y ahí toma sentido la preocupación del Dr. Lacalle. Es que además, las guerras de masacres dejan secuelas que podremos sufrir por mucho tiempo.
Sinceramente, somos tan conscientes del problema como de lo difícil que resultará evitarlo. En buena parte será nuestra, la de los medios que se involucren en la contienda, la responsabilidad por mantener la debida distancia de los excesos. Por nuestra parte podemos asegurar que estaremos a la altura de nuestra trayectoria periodística.
Aflojada municipal
La Junta Departamental aprobó un nuevo contrato que la Intendencia de Montevideo ha proyectado con la firma que había empezado las obras en el Hotel Carrasco y las detuvo porque no tenía dinero. Entonces la Intendencia aflojó. ¡Y cómo! El contrato pasa de dólares a pesos. El contrato reduce el canon que debe pagar la empresa por la explotación del edificio. El contrato determina que la Intendencia del Arq. Arana será garantía de la empresa privada.
Y lo que es peor de todo. La Junta aprobó el contrato —algunos ediles frenteamplistas votaron según dijeron por disciplina partidaria— pero el Tribunal de Cuentas que tiene a estudio el tal contrato aún no se expidió. Esta es una más de las "transparencias" de la Comuna, de la izquierda "disciplinada" y en resumen, del Frente Amplio in totum.