Bagdad - Cientos de iraquíes en Bagdad prefieren ir al cine a ver películas eróticas, incluso con contenido pornográfico prohibido en época de Sadam Husein, que asistir a los rezos del viernes, día de descanso para los musulmanes.
En el centro de la capital se encuentran más de media docena de cines, y todos proyectan películas obscenas.
"Ahora viene mucha más gente al cine, en particular un viernes como hoy que la gente no tiene nada que hacer", afirma Abu Karim, de 60 años, administrador del cine a-Nuyum (las Estrellas) en la plaza de Sadun, en pleno centro de Bagdad.
De hecho, durante la segunda sesión, que empieza a media mañana, la sala, de 500 butacas, se encuentra a unos dos tercios de su capacidad.
Los espectadores hoy podían ver en sesión continúa "El sueño de los jóvenes" y "Chicas bajo el microscopio", filmes de producción italiana de la década de 1980, con subtítulos en francés y árabe.
Según Abu Karim, desde la caída del régimen de Husein han aflorado los extremos: ha habido tanto una apertura descontrolada de la sociedad que hace posible la proyección de pornografía como una tendencia hacia el conservadurismo y extremismo religioso.
El vacío de poder y el caos resultante amenazan con sumergir al país en enfrentamientos entre la población suní y chií.
Esta mañana, tres iraquíes resultaron heridos en un barrio en las afueras de Bagdad cuando cuatro hombres armados abrieron fuego contra una mezquita suní.
Abu Karim afirma que ha recibido amenazas repetidamente y siempre por parte de personas vinculadas a al-Hausa, la institución de enseñanza chií en Irak y máximo organismo de esa vertiente del Islam en el país.
Según Abu Karim, otros cines que proyectan películas con mayor contenido sexual han sido víctima de intentos de incendio.
"Vienen armados y prenden fuego a la entrada con gasolina. Pero sólo se atreven a hacerlo durante la madrugada", explica.
"Antes al-Hausa ni daba órdenes ni impartía castigos. Alguien tiene que empezar a controlarles porque, si no, la situación va a empeorar seriamente", subraya.
Ahora un empleado cachea a todo aquel que quiere entrar a la sala de proyecciones.
Los espectadores que llevan un arma la tienen que entregar en la taquilla, donde el vendedor de entradas, que tiene dos fusiles apoyados contra la pared, ya ha recibido esta mañana una docena de navajas y tres pistolas de mano.
El cine, que pertenece a un kurdo, antes no cerraba hasta la medianoche pero ahora termina de proyectar películas a las cuatro de la tarde.
Abu Karim explica que durante el régimen de Husein, el Ministerio de Información sólo permitía películas con un contenido ligeramente sugerente, pero ahora que no hay censura se ha introducido la pornografía.
"Tras la caída del régimen, ha habido una apertura moral negativa. Este tipo de fenómenos corrompen a la sociedad", critica Riyad Hasan, de 35 años, vendedor ambulante, delante del Cine Granada.
El Cine Granada se encuentra en el centro de Bab a-Sharki, uno de los mercados abiertos más concurridos de Bagdad, y también una de las zonas más peligrosas, y exhibe hoy "Sodoma" y "Café, té y yo".
"Esto ni es libertad ni es democracia, y no es representativo de la sociedad iraquí", concluye.
El propietario del Cine Granada, que prefiere no revelar su nombre, justifica la popularidad en estos momentos de ese género.
"No hay seguridad, y la población, aburrida, no tiene otra manera de entretenerse", dice.
Husein Kaser, un joven de 19 años que ha comprado un billete para ver "La institutriz Pamela", desestima las críticas.
"Cada uno que haga lo que quiera", propone. EFE