Ministro, parlamentario, abogado, deportado a La Habana en la Barca Puig, capitán en la revolución Tricolor y herido grave en Perseverano, decidido soldado en Quebracho tras las reivindicaciones públicas, don Aureliano Rodríguez Larreta es uno de los grandes baluartes de la democracia y de la libertad de las que hoy goza el país.
Había nacido el 31 de octubre de 1843 en el hogar de Francisco Antonio Rodríguez y de doña Manuela Larreta. Su padre, montevideano, habría de fallecer en 1876 a los 69 años de edad y su madre, natural de Lima, fallecería en 1874 a los 60 años de edad.
Desarrolló una increíble actividad pública. Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública en el Ministerio de la Conciliación que formado a instancias de José Pedro Ramírez, prácticamente terminó con el gobierno de Máximo Santos. Fue secretario del Comité Provisorio de la revolución de 1897 y presidió la Junta de Guerra en 1904.
En el Parlamento, ocupó una banca de diputado en las Legislaturas 16a., 20a., 22a., 23a., 25a., 26a., 27a., y 28a. En la 21a. Legislatura fue la única en que ingresó al Senado, siendo declarado cesante —junto a José Luis Baena— por inasistencias y haber suscrito un manifiesto revolucionario. Cuando sucedió esa cesantía el 2 de febrero de 1904, ya estaba en Buenos Aires presidiendo la Junta de Guerra. Fue vicepresidente de la Cámara de Diputados en la 22a. y 23a. Legislaturas. Y en la 28a. fue electo presidente, cargo que desempeñó hasta el día de su fallecimiento el 26 de agosto de 1923. Fue, asimismo, Constituyente del 17.
El Partido Nacional le contó entre los miembros más prestigiosos de numerosos Directorios. En 1897 secretario con la presidencia de Carlos A. Berro y en 1898 con la de Juan José de Herrera. En 1899, 2º vicepresidente, presidiendo Enrique Anaya y luego vocal en los Directorios 9º, 10º, 11º, 12º, 13º y 14º. Entre estos dos últimos actúa la Junta de Guerra que, como dijimos, presidió don Aureliano. Fue 2º vicepresidente de Carlos A. Berro y 1er. vicepresidente de Martín Aguirre, ocupando la presidencia en 1909, Directorio 17º. Volvió a ser vocal bajo las presidencias de Alfonso Lamas, Alfredo Vásquez Acevedo y Eduardo Lamas y en 1920 ocupó la 1er. vicepresidencia del alto cuerpo partidario que ese año pasó a ser presidido por Luis Alberto de Herrera.
La sola cita de la cantidad de Directorios que integró y la de los nombres prestigiosos de quienes los presidían, dan una pauta de la enorme incidencia que tuvo en un largo y agitado trayecto de cuarto de siglo.
Don Aureliano, cuyas cualidades de excepción siempre estuvieron acompañadas de una oratoria fácil y amena —se cuentan sinnúmero de anécdotas de sus intervenciones parlamentarias, sagaces y humorísticas— falleció a los 80 años de edad desempeñando la presidencia de la Cámara de Diputados, Cámara en la cual también ocupaba una banca su hijo, Eduardo Rodríguez Larreta.
Casado con doña Matilde Arocena, hija de Ramón Arocena y Matilde Artagaveytia, dejó una prole que hizo alto honor a su apellido. Nueve hijos, de los que se formarían familias que marcaron y marcan presencia en la vida del país. Estos nueve hijos fueron: Aureliano, Matilde (casada con Leonel Aguirre, cofundador de El País y abuelo de su actual codirector), María Elena (casada con Andrés Folle Ylla), Francisco (abogado y presidente del Jockey Club como su hijo Aureliano), Carlos (arquitecto y notable periodista bajo el seudónimo de Caíd de la Aldea), Elisa, Eduardo (cofundador con Aguirre y Beltrán de El País, talento mayor, padre de la actual subdirectora del diario Julia Rodríguez Larreta), Gualberto y María Sara (casada con Germán Roosen Regalía).
Con esa trayectoria y esa descendencia, no puede extrañar que la figura de don Aureliano continúe vigente y porque, además, fue un gran señor.