Brasil revela los destrozos de su sueño aeroespacial

| Este ha sido el tecer fracaso del programa espacial brasileño, pese a lo cual el gobierno aseguró que continuará adelante

RIO DE JANEIRO | AFP y EFE

Brasil planeaba probar ayer su capacidad para lanzar sus propios satélites, pero en lugar de eso debió abrir a la prensa la base espacial donde el pasado viernes la explosión de un cohete dejó 21 muertos, destrozos y muchas dudas.

La base de Alcántara, ubicada en el estado amazónico de Maranhao, en el norte de Brasil, se ha propuesto ser una especie de Cabo Cañaveral del Tercer Mundo para demostrar que Brasil es capaz de poner en órbita "un satélite nacional, con un cohete nacional y desde una base aeroespacial nacional".

Pero una vez más ha sido pospuesto este sueño de disputar una tajada del negocio aeroespacial, de 41.000 millones de dólares, y de poner en órbita el nombre del país.

Ayer, el día en que estaba previsto el lanzamiento del cohete prototipo VLS 1-03 que explotó el viernes, se permitió a los periodistas entrar en la base de Alcántara.

TESTIMONIO. La plataforma de lanzamiento de la base se fundió a causa de los 3.000 grados de temperatura que produjo el estallido de los depósitos de combustible del cohete.

Este ingenio, de 19 metros de longitud y masa de 50 toneladas, era la nave insignia del programa espacial brasileño. El director del Centro Tecnológico de la Aeronáutica (CTA) brasileña, Tiago Ribeiro, dijo que el incendio comenzó por una "ignición espontánea" en uno de los cuatro motores del cohete.

Técnicos espaciales brasileños se arrojaron de la plataforma de lanzamiento, de 35 metros de altura, cuando accidentalmente "se encendió uno de los motores del cohete y desató el encendido de los demás, antes de que todo estallara", relató un testigo ocular a la televisión. "Los colegas se tiraban (de la plataforma), y (yo) sin poder hacer nada. Se tiraban de arriba de la torre, y no podía acercarme", declaró el testigo a la televisora por cable Globo News, que sólo mostró su sombra.

"Fui a sacar la llave del auto de mi jefe. Estaba a unos 400 metros y adentro del auto, cuando vi por el retrovisor el inicio del encendido del motor A", dijo el testigo.

"Consecuentemente se desarrolló la cadena de todos los motores, que se incendiaron", añadió.

HIPOTESIS. Según la información oficial, hasta ahora se manejan las hipótesis de que el motor se habría accionado "por una onda electromagnética, una descarga eléctrica o por el toque involuntario de una pieza mecánica en el depósito de combustible".

Medios locales mostraron imágenes de lo que fue la plataforma de lanzamiento del cohete, convertida en un amasijo de chatarra. También mostraron sacos negros donde están guardados los restos de las víctimas.

La Agencia Espacial Brasileña (AEB) ha invertido desde 1980 más de 280 millones de dólares en el proyecto VLS 1, sin contar los destrozos causados por la explosión del viernes, que destruyó el cohete, los satélites que pretendía transportar y parte de las instalaciones de la base.

Tampoco de conocen todavía los costos de lo que significará un importante retraso en el proyecto, tras este tercer fracaso.

Dos prototipos anteriores debieron ser destruidos en el aire en 1997 y 1999, poco después de ser lanzados.

Sobre el papel, el VLS 1 es capaz de colocar satélites de entre 100 y 350 kilogramos de peso en órbitas de entre 250 y 1.000 km de altura.

A pesar del fracaso del proyecto, diferentes autoridades coincidieron en que el país continuará con su programa espacial y se han limitado a lamentar el accidente.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que "este momento de extrema dificultad en la investigación espacial brasileña sirve para que el gobierno reafirme su disposición de proseguir con el esfuerzo de dotar al país de una tecnología espacial propia", según la Agencia Brasil.

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