Un sector que rueda cuesta abajo

| La consecuencia directa del fenómeno es una flota que se deteriora cada vez más al tiempo que envejece

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IVAN KIRICHENKO

Los indicadores de todos los sectores vinculados al mercado de automóviles están en caída. El negocio se achicó, luego del boom de ventas de vehículos de la década de 1990. Ahora, los talleres trabajan menos, las estaciones venden menos combustible, las casas de repuestos facturan menos, los asegurados abandonan sus seguros totales y se pasan a coberturas sólo contra terceros, el Centro y la Ciudad Vieja reciben a menos autos, y los peajes también. Las ventas de autos cero kilómetro caen en picada, y el Estado recauda menos. Los autos se deterioran, y el parque automotor envejece.

Los problemas que antes debían ser solucionados de forma rápida, hoy pueden esperar. En los talleres, los clientes que antes concurrían cada dos meses para hacer un servicio de mantenimiento a sus vehículos, hoy van cada seis meses. La actividad en el sector cayó aproximadamente un 60 por ciento en los últimos 12 meses, comparada con el 2001 y comienzos de 2002, aseguró a El País el secretario del Centro de Talleres Mecánicos Automotores (CTMA), Julio Klanián.

También en los últimos 12 meses, cerraron entre 100 y 120 talleres mecánicos sólo en Montevideo. En promedio, según Klanián, trabajan tres personas por cada taller (ver nota aparte).

Para la gremial de talleres, además de la crisis económica, el alto precio de los combustibles incide en la caída de su actividad, ya que la gente utiliza menos su vehículos.

Sin embargo, la cantidad de combustible vendido en las estaciones de servicio disminuyó de forma sistemática desde el 2000 a esta parte. De acuerdo con datos proporcionados a El País por la Unión de Vendedores de Nafta, en el primer trimestre de 2003 el promedio mensual de combustibles vendidos fue 20 por ciento menor al promedio mensual de todo el 2000.

Ese año, el promedio mensual de ventas fue 94,4 millones de metros cúbicos en todo el país, sumadas las naftas Especial, Supra y Ecosupra, y el gas oil. En el 2001, el promedio cayó a 89,5 millones, y el año pasado volvió a caer de manera abrupta hasta 81,5 millones. El derrumbe continuó en el primer trimestre del 2003, con un promedio mensual de 76,3 millones.

Si bien todavía no están listas las estadísticas de los meses siguientes, el presidente de la Unión de Vendedores de Nafta, Héctor Parrela, dijo a El País que la caída "en picada" se detuvo en mayo, cuando el precio de los combustibles bajó, y que desde entonces las ventas se estabilizaron en volúmenes mensuales de entre 78 y 80 millones de metros cúbicos.

DESCENSO. Como los autos circulan menos, consumen menos combustible y van menos al taller, pero también estacionan una menor cantidad de veces en el Centro y la Ciudad Vieja. Según datos de la empresa Autoparque, encargada del sistema de estacionamiento tarifado en la capital, el movimiento de autos en lo que va del 2003 es mucho menor al de 1995.

Ese año, se registraba un promedio diario de 47 mil "acciones de estacionamiento" de autos por día en el Centro y la Ciudad Vieja. Ese concepto es utilizado como indicador de actividad, y tiene en cuenta la cantidad de veces que distintos o iguales vehículos, indistintamente, estacionan en iguales o distintos lugares.

En 1995 no había estacionamiento tarifado, salvo el sistema de "zona azul" que tenía un bajo porcentaje de acatamiento, según varios expertos consultados. En el 2000, la cantidad de acciones de estacionamiento era de 59 mil por día, pero en lo que va de 2003 el promedio diario es de 35 mil.

La contracción del tránsito también se nota puertas afuera de Montevideo. Los precios de los combustibles y de los peajes encarecieron los viajes hacia lugares no muy lejanos del interior del país.

En los peajes, la caída también fue abrupta. En los primeros siete meses del 2003, pasaron por el peaje sobre la ruta interbalnearia a la altura de Pando, un 36 por ciento menos de vehículos que en el mismo período del 2002. En el peaje sobre Solís la caída fue de 15 por ciento, según datos de la empresa Consorcio del Este. La empresa también gestiona un peaje sobre la ruta 9, cuyo movimiento se redujo 29 por ciento en el período de referencia.

En conjunto, el tránsito de vehículos por los tres peajes cayó 27 por ciento, que equivale a casi 600 mil unidades.

Muchos propietarios de vehículos están en deuda con las intendencias, pero circulan por las calles. Otros directamente le entregaron al municipio de Montevideo sus chapas; prefieren mantener sus vehículos guardados. En promedio desde el inicio del 2003, son 43 montevideanos los que cada día toman esa decisión.

SEGUROS. Y los que todavía aguantan, tratan de recortar los gastos. En las aseguradoras privadas, la cantidad de clientes cayó, pero sólo un 3,5 por ciento, de 84.078 a 81.135. Sin embargo, la recaudación se redujo 25 por ciento. La explicación es la fuerte "migración" de pólizas que se produjo en los últimos tiempos, dijo a El País el gerente general de la empresa Mapfre, e integrante de la cámara que agrupa a las aseguradoras privadas, Jorge González.

"La gente mantiene su auto asegurado, pero muchísimos se pasan de seguros contra todo riesgo a seguros contra terceros, que son mucho más baratos", comentó el empresario.

La recaudación por seguros de autos, sumadas las empresas privadas y el Banco de Seguros del Estado (BSE), cayó un 40 por ciento el año pasado en comparación con el 2001, de 117 a 71 millones de dólares. Los datos corresponden al Banco Central, y son definitivos en el sector privado y estimativos para el caso del BSE, aclaró González.

Además de la "migración de pólizas", y de los clientes que ya no están, las aseguradoras también enfrentan la carga impositiva. De cada prima de seguro, el Estado se queda con un 10 por ciento. Un 7,5 por ciento es por concepto de impuesto al ingreso, y el resto es un impuesto para Salud Pública.

Según González, las aseguradoras de autos en Brasil tributan menos del 1 por ciento, y en Chile el impuesto es prácticamente cero. En Argentina la carga impositiva es de 2,4 por ciento.

REPUESTOS. Mientras, lo que sucede o está por suceder en el mercado de venta de repuestos para autos es, al menos, irónico.

"La menor capacidad de gasto de la población determina una menor demanda en el mantenimiento de vehículos. Sin embargo, el creciente deterioro resultado de la no modernización del parque automotor estaría exigiendo afrontar las reparaciones más urgentes, y ello explicaría la menor intensidad en la caída de la venta de repuestos", indica el informe de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS), sobre el primer semestre de 2003.

Si bien la actividad en casas de repuestos viene en caída desde el año pasado, el proceso se desaceleró durante el segundo trimestre del 2003.

De la encuesta que realizó la CNCS surge que en el sector existe "cierto optimismo", y la percepción de que se llegó al "piso".

Pero los problemas de los últimos meses han golpeado al sector repuestero. "A fin de asegurar la subsistencia de las empresas, muchos de nuestros entrevistados reiteran que se han visto en la necesidad de continuar con los ajustes estructurales, lo que se traduce principalmente en menor personal y redimensionamiento de la empresa", se indica en el estudio de mercado.

La caída en las ventas también hace caer las importaciones de repuestos, y provoca la sustitución de los productos más tradicionales por otros de menor costo.

En forma paralela a todo el proceso de caída, las ventas de automóviles cero kilómetro continúan en picada. Hay marcas que en tres meses no venden un solo auto.

"Las importaciones de vehículos se hacen muy, pero muy cortitas", comentó a El País el presidente de la Asociación de Concesionarios de Marcas Automotores (Ascoma), Christian Magariños.

Los autos que hay se mantienen, y a duras penas. Cada vez se importan menos autos, y de ellos cada vez se venden menos.

El parque automotor no se renueva, y comienza a envejecer (ver nota aparte).

"Sólo viene al taller con el auto a remolque"

En mayo, cuando Ancap bajó los precios de los combustibles, Julio Klanián y otros directivos del Centro de Talleres Mecánicos Automotores (CTMA), comenzaron a llamar a sus colegas, para ver si a todos les pasaba lo mismo que a ellos: habían empezado a trabajar mucho, algo que no les ocurría desde el 2000. A todos les pasaba lo mismo.

"Es increíble, no sé si es psicológico o qué, pero la gente venía muy seguido, se rompían más autos... ‘Se arregló el país’, pensé yo", comentó Klanián a El País.

Pero lo cierto es que el repunte se quedó ahí, y el derrumbe de la actividad en los talleres se mantiene desde el 2002. "Ahora, cuando la gente va al taller, es porque van a remolque, porque ya no les queda otra y no pueden andar más. Si no, tratan de estirar un poquito", indicó el secretario de la CTMA.

En su opinión, el problema es el alto precio de los combustibles, por el cual la gente utiliza su automóvil cada vez menos. "Bajó el laburo por varios motivos: que la gente deja el auto para lo último, la mayoría que tiene auto lo usa el fin de semana porque ya no puede pagar la nafta... Uno antes se iba el fin de semana con su familia para las termas, a Salto. Ahora la gente no puede ir, por el consumo de combustible", señaló.

En Montevideo existen unos 1.400 talleres mecánicos formalmente establecidos, y en los últimos 12 meses cerraron entre 100 y 120 que estaban en actividad. En cada taller trabajan, en promedio, tres personas. Y según Klanián, la emigración es una constante en los trabajadores del sector de talleres mecánicos que pierden sus puestos laborales. Los propietarios de vehículos estiran los cambios de aceite; mientras lo habitual es que el cambio se desarrolle cada 4 o 5 mil kilómetros, ahora se hace cada 7 u 8 mil. Un cambio de aceite con cambio de filtro incluido cuesta unos 600 pesos.

Además de eso, lo aconsejable es que cada 15 mil kilómetros se lleve el auto a balanceo de las cuatro cubiertas y alineación. Por el primer trabajo, un precio de mercado son 50 pesos por cada rueda, mientras que por el segundo el precio oscila en torno a los $ 300 .

Pero hay otros trabajos que han quedado en el desuso. "Antes uno hacía lavar el auto todos los viernes. Ahora sólo se hace cuando uno tiene una fiesta, o algo así, o cuando el auto ya no da más", subrayó.

Un parque que se va poniendo más viejo

En la medida que el mercado de automóviles no se renueva, o lo hace a un ritmo lento, es inminente el "envejecimiento" del parque automotor, advirtió a El País el presidente de la Asociación de Concesionarios de Marcas Automotores (Ascoma), Christian Magariños.

"Todavía no se nota, pero se va a notar en el tiempo; el parque se volverá a envejecer. Aquí se producen algunos efectos sintomáticos: se envejece el parque, con lo cual su mantenimiento se vuelve más honeroso, incluso para el país porque hay que comprar repuestos.

Entonces tendremos que remar otra vez, como a principios de la década de 1980, para volver a tener un parque más o menos moderno y eficiente. Esa es la tendencia de hoy, y si no se toma ninguna medida, seguiremos hacia un envejecimiento del parque", remarcó el empresario.

A diciembre de 2001, había en todo el país 617.080 automóviles, camionetas, taxis y remises a nafta o gas oil, de acuerdo con datos de la Intercameral Automotriz a los que accedió El País. De ese total, el 56,16 por ciento tenían más de 10 años de antigüedad, y el resto, 270.528, eran más nuevos.

Todos esos vehículos fueron comprados cero kilómetro durante la década de 1990, hasta agosto de 1998 marcó un crecimiento sostenido y explosivo de comercialización de autos nuevos.

Con base en los datos de venta anual de autos cero kilómetro, se puede concluir que para diciembre pasado, 24.264 vehículos pasaron a la categoría de más de diez años de antigüedad, y sólo ingresaron 5.207 al grupo de los más nuevos.

Si se mantuviera durante el resto del 2003 el promedio de ventas mensuales que se marcó entre enero y julio, entonces a fin de año se habrán vendido 2.580 automóviles cero kilómetro, que habrán ingresado al grupo de los nuevos en el parque automotor. Pero también en diciembre, 32.317 unidades pasarán a integrar el sector de los mayores a diez años.

CONTRASTES. Según los datos a diciembre de 2001, el departamento con el parque automotor más antiguo es Paysandú, donde la cantidad de unidades con más de diez años casi triplica a la de autos con menos antigüedad.

Por su parte, Maldonado es el único departamento donde hay más autos del grupo de los más nuevos, que del otro: 29.866 a 20.184.

En Montevideo, existe mayoría de vehículos con más de diez años, pero la diferencia es mínima, de 53 a 47 por ciento.

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