En el marco del IV Festival Cinematográfico de Invierno va hoy en Cinemateca 18 y se repite mañana en el complejo Hoyts Alfabeta el film español En construcción, dirigido por José Luis Guerín, ganador del Goya del año pasado a Mejor Documental y también de un premio de la crítica, Premio Especial del Jurado y Premio Cec a mejor película en el Festival de San Sebastián 2002.
En construcción es el cuarto largometraje del español Guerín, cuyos antecedentes incluyen el asunto de ficción Los motivos de Berta, el documental Innisfree (sobre el pueblecito irlandés donde John Ford rodó su magistral El hombre quieto) y la muy controvertida Tren de sombras, un experimento radical que llegó a verse en algún anterior Festival Internacional. El film atiente las transformaciones en un emblemático barrio popular barcelonés amenazado por le construcción de un complejo de viviendas que forma parte de un vasto proyecto de reformas. El empeño reúne a obreros y vecinos, entre la despedida del ayer y la espera del mañana.
"Queríamos conocer la intimidad de una construcción, así que nos metimos ahí, cuando ese espacio era todavía un solar donde los muchachos jugaban al fútbol. El día a día del barrio y sus gentes se van transformando poco a poco, igual que la obra", explica el director Guerín, quien agrega igualmente que su intención fue "reflejar las miserias y las grandezas de lo cotidiano". Encabezando un equipo de apenas cinco personas, Guerín siguió con su cámara ese proceso de transformaciones y registró 120 horas de material que el film reduce a unos 125 minutos de proyección (solamente la secuencia de los esqueletos romanos hallados durante las excavaciones dieron lugar a más de cuarenta horas de filmación). El rodaje se extendió a lo largo de tres años, desde la demolición del anterior inmueble hasta la visita de posibles clientes a los pisos piloto recién acabados. No hubo libreto, sino apenas las conversaciones improvisadas por "no actores" que se representaron a sí mismos, en un procedimiento que algún cronista uruguayo pudo comparar con los de Mario Handler en Aparte (película que por supuesto se mueve en otro universo y con otro tema).
ADMIRACIONES. El resultado ha recibido el elogio unánime o casi de la crítica española. Se ha escrito que En construcción "es algo más que una película al uso, es un documento, un retrato de la sociedad en que nos ha tocado vivir. Y un reflejo tan fiel no se podía lograr más que grabando a la gente de la calle, a esa gente que es como tú o como yo". El mismo comentarista señala: "Guerín, armándose de paciencia y de metros y metros de película, ha grabado a esos individuos que a diario vemos cuando pasamos al lado de una obra, solo que esta vez escuchamos lo que hablan, lo que se cuentan cuando se sientan a compartir botella de vino en el almuerzo. Obreros de la construcción, okupas, prostitutas y jubilados curiosos conviven en pocos metros donde se suceden los acontecimientos, algunos hilarantes y otros trágicos, como la vida misma. Y es que José Luis Guerín ha filmado vida, y nos la presenta aquí para que disfrutemos de ella".
El director Guerín ha declarado que le gusta la palabra "documental" pero también le tiene un poco de miedo. "La temo porque mucha gente asocia el documental con una mera prolongación del periodismo, y eso no tiene nada que ver con el documental como forma cinematográfica bella y ambiciosa", señala. Y añade: "Me incomoda que se asocie a este género con los trabajos de fauna y flora".
Cuando se le pregunta si se trata de "un film político", Guerín aclara que lo que no ha hecho es "hacer un discurso explícito, el discurso ha de ir implícito en los elementos que das. Yo creo que el cine moderno ha de ser así, porque además la realidad es mucho más rica y compleja así que si uno la afronta con ideas preestablecidas. O sea, yo podía decir: ‘El capataz de la obra es un canalla explotador, y ya está’. Pero no, a veces puede serlo y después ser un tipo seductor, inteligente o entrañable. Hay que captar los matices de la realidad, no simplificar. El cine tiene que recordar a la gente que no existen monstruos, sino la monstruosidad. Aunque ya sabemos que la televisión necesita monstruos"".