En Salto la venta de carne de abasto aumentó un 20
por ciento en los últimos días. El frigorífico municipal
incrementó su faena con destino al abastecimiento del
consumo local: de una matanza semanal que venía
realizando, pasó a dos en la última semana y está
previsto continuar así en los próximos días.
El cambio de rutina no responde a que los salteños
estén comprando más carne, sino a que ingresa
menos mercadería considerada de primera calidad de
frigoríficos de afuera del departamento.
El principal abastecedor de las carnicerías del medio,
Enrique Galliazzi, precisó que la mayoría de los
vacunos que se están faenando son "de segunda
porque el ganado gordo y preparado ha desaparecido
de los remates, y es muy escaso en los propios
establecimientos agropecuarios". Advirtió que en base
a los valores que se están alcanzando en los negocios
ganaderos, y por la escasez de animales listos para
faena, el precio de la carne va a continuar en alza ya
que no encuentra razones para que el producto baje
como se maneja entre las autoridades del gobierno.
Galliazzi descartó la posibilidad de que ingresen
carnes de Argentina debido a que los precios de
importación, desde ese país hacia el interior, van a ser
iguales o por encima de los que se pagan en
Montevideo, acotando que la diferencia en algunos
cortes llega a 20 pesos.
El jueves pasado el kilo de asado proveniente del sur
de Uruguay alcanzó a los 57 pesos al consumidor y
una pulpa a 94 pesos, mientras que en carnicerías
que se surten con "carne de segunda aunque de
buena calidad" en el Frigorífico Municipal de Salto se
vendió a 49 pesos el asado y 74 la pulpa.
POLLOS DE BRASIL. En Rivera los constantes
aumentos de precio de la carne vacuna, sumados al
alto valor en que se comercializa en la vecina ciudad
de Livramento, dieron lugar a la aparición de decenas
de verdulerías y a un notorio incremento de consumo
de pescado. Mientras un kilo de hamburguesas de
pescado vale 35 pesos, el mismo producto elaborado
con carne se vende a 48.
Por otra parte, la cotización del real hace inviable a los
uruguayos comprar carne del lado brasileño, aunque
allí se abastecen de pollo cuyo precio es
sensiblemente inferior que los que provienen del sur
del país.
En Durazno se acusó el impacto de la última suba del
precio de la carne con una baja en el consumo de un
30 por ciento en más de 40 carnicerías registradas en
la ciudad.
Empresarios dijeron a El País que la situación puso en
jaque a un importante número de firmas que operan
en el rubro. Jorge Ramos, principal de la carnicería
Modelo, señaló que "no resulta descabellado pensar
que si la crisis de la carne continúa, en pocas
semanas algunos colegas cerrarán sus puertas; de
hecho, algunos ya han comenzado a pensar en el
despido de funcionarios", advirtió.
Javier Barrero, propietario de una carnicería de esa
ciudad, explicó que antes la matanza de novillos y
vacas se realizaba a "fazón" (faena propia),
faenándose entre ocho y diez animales por semana
con una producción de unos 2.500 kilos de carne.
"Ahora estamos trayendo la mitad. Optamos por
abandonar la ‘fazón’ y comprar a abastecedores que
nos permiten adquirir medias reses y cortes
determinados, ya que en definitiva es eso lo que más o
menos podemos colocar entre nuestra clientela",
explicó.
Luis Pérez, Salto Freddy Fernández
Carranza, Rivera
Víctor D. Rodríguez, Durazno