MEXICO | EFE
El "banquero de los pobres", el bengalí Muhammad
Yunus, está convencido de que es posible recortar la
pobreza a la mitad en el mundo en 2015 siempre que
se prepare esta misión con todas las energías, "como
si fuera una guerra".
Yunus señaló que la pobreza que hay en México no es
sólo responsabilidad del Gobierno, también del sector
privado, y que no hay lugar para la autocomplacencia
porque el país necesita al menos diez millones de
microcréditos, veinte veces más de los concedidos
hasta ahora por el presidente Vicente Fox.
Defensor acérrimo de la idea de que el crédito "es un
derecho humano", el economista bengalí asume que
son factibles los objetivos que se fijaron los líderes
mundiales en la Cumbre del Milenio de la ONU.
"Luchar contra la pobreza no es menos guerra que
luchar cualquier otra guerra. Hay que movilizar todas
las fuerzas, toda la inteligencia, toda la maquinaria. Así
se consigue vencerla", agrega.
No obstante es pesimista al analizar los instrumentos
multilaterales que existen para esta misión en las
Naciones Unidas y en las instituciones financieras
multilaterales.
"El Banco Mundial es una institución global y tiene un
rol importante que desempeñar", señala Yunus, pero
pone en duda que los quince programas con que el
organismo cuenta para ese fin, y quienes lo rigen, se
hayan tomado en serio los acuerdos de los líderes
mundiales en 2000.
COMPROMISO. Este revolucionario de los conceptos
bancarios tradicionales reconoce cierto mérito al
presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, de
quien dice que en lo personal está comprometido con
la erradicación de la pobreza, algo que no encuentra
eco en la institución.
"A menos que cambien la metodología, nada
cambiará. Todavía son cambios de retórica, no en los
procedimientos fundamentales", declara el presidente
y fundador del Grameen Bank.
En su autobiografía, Yunus denunciaba ya que la
Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) "tiene como objetivo
atraer la atención hacia estructuras físicas (puentes,
grandes fábricas, embalses), no a la construcción de
instituciones ni a ayudar a que la gente se organice
para solucionar sus problemas por sí mismos".
Propone centrar las políticas y apoyos en las capas de
ingresos inferiores, crear entidades financieras al
servicios de ellas y tratar de reducir las diferencias de
ingresos y nivel de vida que hay respecto a los más
ricos.
"Nos concentramos en la parte baja (...) Pero como el
microcrédito no puede llegar a todos, hay algunos que
están sobre el nivel del pequeño crédito, por eso hay
que crear microempresas", explica Yunus.
Defiende la presencia de los gobiernos federal y
estatal en esta labor, pero con un papel de regulador.
"Es bueno que el Gobierno tenga un rol importante,
pero ahora hay que robustecer al sector privado. Hay
que ver cuánto de lo que hace el Gobierno puede
pasar al sector privado, porque las autoridades tienen
que pensar, poner la visión, dando las políticas,
controlando y regulando más que ser un actor en sí",
añade.
PAPEL. "No puedes ser a la vez árbitro y jugador en un
partido. El Gobierno debería asumir un papel de juez,
de capitán, de entrenador de un equipo, asuntos
políticos, y la gente debe jugar", dice Yunus.
Finalmente, lamentó las asociaciones que a raíz de la
guerra de Irak se han hecho entre el surgimiento de
ciertas formas de terrorismo con la pobreza, y recuerda
que esta última es una forma más de injusticia,
auténtico germen del terrorismo.
"El mejor modo de luchar contra el terrorismo es ir a
sus raíces, y encontrar si se puede solucionar esto o
aquello. Al menos mostrar buena fe, que alguien
escucha y que no es sólo por el ’show’ (espectáculo),
sino que es algo genuino. Hay que tocar la injusticia,
donde esté".