MONROVIA, Liberia - El presidente de Liberia, Charles Taylor, aceptó ayer una oferta de recibir asilo en Nigeria, pero no dio un plazo e insistió en que la transición debe hacerse en orden y en que Estados Unidos debe enviar una fuerza de paz.
Taylor está bajo intensa presión internacional para que renuncie, atrincherado en la capital rodeado de fuerzas rebeldes. Además está acusado de crímenes de guerra.
El asediado mandatario hizo el anuncio después de reunirse en el aeropuerto de Monrovia con el presidente de Nigeria.
"Agradezco a mi hermano por haber venido", declaró en alusión a Obasanjo. "El nos ha extendido una invitación y hemos aceptado la invitación".
Sin embargo, agregó: "No es irrazonable pedir que sea una salida del poder en orden". Dijo que la participación estadounidense en una fuerza de paz internacional es "crucial".
"La abrazamos. La aceptamos", dijo Taylor al referirse a la posibilidad de que Estados Unidos se involucre en una misión para el mantenimiento de la paz.
Ni Taylor, ni Obasanjo dijeron cuándo el presidente liberiano dejará el poder, pero ambos advirtieron que una salida desorganizada podría empeorar la violencia en el país, donde cientos de personas murieron en un intento de las fuerzas rebeldes de ingresar a la capital el mes pasado.
Aunque Taylor insistió ayer que el despliegue de la fuerza de paz no es condición para su partida, dijo que es "necesario... para evitar el desorden".
Un equipo de 15 expertos militares estadounidenses viajaron a Liberia anoche para comenzar a evaluar si su país debe desplegar soldados formando parte de una fuerza regional, como lo solicitan la ONU, las potencias europeas y los liberianos. AP