EMILIO CAZALA
Dijo Washington Abdala que la reforma portuaria trajo cambios, inversión, negocios y beneficios, que desterró antiguos vicios e ineficiencias, convirtió al puerto en un centro de negocios, destacó la importancia de la actividad de tránsito, por ahí mencionó que la Aduana no termina de alinearse con políticas que vayan de la mano con los intereses del país en cuanto a la actividad de Tránsito, exaltó las bondades del Puerto Libre, la logística y los dragados que se están haciendo y exhortó a trabajar por la actividad portuaria para generar más cambios que por cierto los necesita. Todos estos conceptos fueron expuestos por aquel diputado en una reciente conferencia ofrecida en el Hotel Sheraton y sería provechoso reflexionar acerca de los datos que Abdala entregó para que su conocimiento y divulgación genere a su vez hechos positivos no sólo para el puerto que ya es por derecho propio un polo económico que genera ingresos y ocupación sino también para coadyuvar en favor de nuestro comercio exterior.
La ley de Reforma Portuaria a 11 años de su existencia y aplicación continúa siendo un tema relevante con mucho espejo y que nos parece el país debe manejar como una herramienta ejemplar que sirva como orientación y referencia para seguir asumiendo de-safíos en otros ámbitos del quehacer nacional. Parece oportuno entonces que el Centro de Nave-gación conjuntamente con con la Fundación Pax, Cadesyc y el Instituto Manuel Oribe, lo hayan replanteado esta vez para considerar sus ventajas y carencias y sobre todo para "aggiornarlo" pues en 11 años este mundo de los puertos, barcos, contenedores y logística ha cambiado muchísimo, desde aquellos días de 1992, o sea que se produjo un gran distanciamiento con la actual realidad.
Hoy todos tenemos que sentirnos muy satisfechos de cómo funciona el puerto de Montevideo y los puertos del litoral, todo lo cual debe ser motivo de orgullo para el país. A decir verdad este ha sido nuestro mayor triunfo en cuanto a cambios estructurales que tanto necesita el país, y creemos que la ley de Reforma Portuaria constituye hasta hoy un esfuerzo inigualado, aunque todavía no hayamos podido posicionar a Montevideo en la región.
En el reciente foro-taller realizado en el Hotel Sheraton, varios conferencistas políticos presentaron este tema con variado glamour, desde sus ópticas, obviamente, pero nos llamó la atención la exposición presentada por el diputado Washington Abdala que realmente fue una pieza que valoramos como muy profesional con un destacable conocimiento del tema portuario, una actitud de interés que despierta nuestra admiración y gratitud: sí señor, así es cada vez que vemos un político capaz de entender con amplitud la problemática portuaria y aceptarla como la llave de los negocios del Uruguay. Es un campo de la actividad comercial con vinculaciones internacionales, muy sensible a su eficiente funcionamiento y confiabilidad, que para Uruguay representa un sector de venta de servicios valioso, generador de ingresos y fuente ocupacional. El objetivo es parecernos en algo a Rotterdam. Si funciona el puerto, funciona el país. Así fue siempre.
Pues bien, nosotros hemos hecho un resumen de la exposición de Washington Abdala sin adjetivos, ponderaciones, declamaciones, etc. simplemente datos, que fueron expuestos ante la numerosa concurrencia, representativa del sector portuario, aduanero y técnicos, gente que entiende de estos asuntos.
los cambios. El disertante Washington Abdala enumeró cada uno de los logros alcanzados por la Ley de Reforma Portuaria de 1992 y esto fue muy importante y claro entenderlo:
1) Consagración del Puerto Libre.
2) El tiempo de permanencia de los buques en las terminales se redujo a la décima parte.
3) El volumen de carga despachada es el triple.
4) La productividad se multiplicó por quince.
5) Se redujo la conflictividad gremial. Cabe recordar que entre 1985 y 1991 fueron tantos los paros portuarios, los perlados y los de otras categorías que el puerto estuvo paralizado el equivalente de un año. ¡¡Un año el puerto sin trabajar!! ¿Quién pagó todo esto?, pues fueron las importaciones y las exportaciones del Uruguay.
Otros de los logros que remarcó Abdala fueron:
6) Se unificó felizmente el régimen de trabajo entre los estibadores de tierra y los de a bordo (privados y de ANP). Aclaración: Dos tareas diferentes que había que contabilizar para los armadores por separado y que muchas veces unos hacían paro y los otros no, y cuando los otros no, éstos sí hacían el paro. Y cuando éstos y aquéllos no hacían el paro lo hacían los remolcadores, y cuando no éstos, lo hacían los guincheros a los que también se unieron los aduaneros en algún momento.
7) En 1990 las operaciones de carga y descarga insumían 78 horas pero hoy como máximo son 8 horas.
8) Once años después el personal burocrático de la ANP se redujo de 4.123 personas en 1990 a 985 en el 2002. (Nosotros conocimos la ANP con 8 mil empleados en 1950 y esta plantilla la pagaban las importaciones y las exportaciones con los famosos proventos).
ONCE AOS despuEs. En este punto Washington Abdala hace un resumen de lo que se ha logrado 11 años después:
a) Antes se movían en los muelles entre 30 y 35 contenedores por hora (bajar o subir contenedoes) ahora cualquiera de las dos Terminales (TCP/Montecon) maneja 60 contenedores y aun más por hora.
b) Reducción de tarifas
c) La inversión privada fue más de 50 millones de dólares en los últimos 4 años, se refiere a TCP y Montecon. (Nosotros agregamos más inversiones en Bom Port, Buquebús, Tamer, ex Olazul, Depósitos Montevideo, Talfir, Rilcomar, Vimalcor, Depósitos Supramar, Operadora Planir, Remolcadores Reyla, remolcadores Kios, fueron inversiones en total no menores de 100 millones de dólares en estos últimos 8 años.)
d) Otras de las enormes ventajas que trajo la reforma portuaria fue recomponer el diálogo entre los actores: discutir los temas portuarios en las Coordinadoras Portuaria, cosa que se practica hoy día.
e) Después Abdala se refirió a otro tipo de ventajas que había logrado la Ley de Reforma Portuaria como ser PUERTO LIBRE y también lo fue aumentar la profundidad de los canales de acceso al puerto y dentro mismo del recinto portuario, o sea frente a los muelles a través del dragado, lo cual significo lisa y llanamente ofrecer más seguridad a los barcos pero también atraer líneas navieras con barcos de mayor calado para servir lo que se llama economías de escala. Pero el disertante insistió en la figura aduanera PUERTO LIBRE "que todos sabemos cuántos negocios se han generado bajo el concepto de Puerto Libre y cuánto facilita la generación de negocios y la atracción de naves internacionales para operar bajo ese régimen".
f) Otro punto que planteó Washington Abdala y lo hizo muy bien, fue señalar algunas desventajas como, por ejemplo, espacio físico reducido dentro del puerto para ampliar servicios y escasa capacidad de muelles y por cierto, ¡cuánta verdad le asiste por más que muchas veces estemos satisfechos y nos demos respuestas fáciles, pero faltan muelles!
g) Intervención excesiva de la Aduana. No lo vamos a dejar solo al disertante, ciertamente coincidimos con su apreciación. Creemos que la Aduana no facilita los negocios de Tránsito, y el tránsito es la vida y existencia del puerto de Montevideo desde antes de mediados del siglo pasado. Y en este punto coincidieron también y sin excepción todos los asistentes al foro y los actores portuarios y aun después del seminario y al día siguiente quedaron reverberaciones de apoyo para Abdala. Otra consideracion importante fue mencionar que el movimiento de mercaderías en tránsito representa el 56% de todo lo que pasa por el Uruguay.
h) Ganancias. La exportación de servicios logísticos por concepto de tránsitos internacionales alcanza a una cifra de 241 millones de dólares en lo que participan miles de uruguayos. El conjunto de servicios prestados a un contenedor de tránsito alcanza como mínimo a 2.150 dólares. El 53% de los contenedores llenos que se movilizan son en tránsito. En esta función especifica —dijo— participan 4.092 empresas con 36 mil puestos de trabajo y facturan por 1.000 millones de dólares.
FINAL. Terminó diciendo Abdala que el puerto de Montevideo debe continuar apostando a convertirse en el puerto de distribución de cargas de la región y para cumplir este objetivo "tenemos que fortalecer el PUERTO LIBRE".
Nuestra reflexión final es que si tenemos un negocio que representa un 56% del movimiento de los contenedores por el puerto pues lo menos que podemos hacer es conocer mejor lo que podemos ofrecer para que siga creciendo. Hay que elaborar estadísticas de la actividad portuaria que nos parece no las tenemos desde 1996 y separar lo que es tránsito puro o sea operaciones de buque a buque que nosotros conocemos como trasbordos, de lo que es Tránsito de mercaderías. Estas sí son las que utilizan nuestros servicios de Puerto Libre (sus Depósitos) así como el sistema de Zonas Francas, es aquí donde se generan los negocios por venta de servicios y ocupación de mano de obra calificada, aunque también los trasbordos son necesarios porque generan las economías de escala que traen los barcos al puerto de Montevideo. Y cuando decimos conocer nuestro negocio —concretamente el tránsito— estamos involucrando a todos los actores, incluidas las Aduanas, porque la ignorancia de la burocracia a menudo genera costos para el pais y sobre todo la perdida de negocios. Hay que desterrar el no se puede y adoptar el ¡Sí se puede!