Para los verdaderos creyentes, los que están participando en una huelga de hambre con el fin de protestar por su detención en una cárcel francesa, Maryam Rajavi es el rostro sonriente del futuro iraní: la mujer destinada a derrocar a sus líderes clericales y convertirse en la presidenta de un país libre y democrático.
Para sus detractores, ella es una peligrosa figura de culto quien, junto a su marido, Massoud Rajavi, ha encabezado un movimiento terrorista que se vendió al enemigo de Irán, Irak, y aceptó el patrocinio de Saddam Hussein. Afirman que los Rajavi les lavan el cerebro a sus seguidores, obligándolos a dejar esposas e hijos, encarcelando o matando a quienes se lleguen a resistir.
Lo que no está en discusión es que el Muyaidín Jalq, o Muyaidines del Pueblo (guerreros santos del pueblo), el grupo de la oposición iraní con sede en Irak que encabeza la pareja Rajavi, ya fue catalogado como una organización terrorista tanto por el departamento de Estado de Estados Unidos como por la Unión Europea (UE), integrada por 15 países. Ahora, en lo que fue una consecuencia accidental de la guerra que encabezaron los estadounidenses en contra de Irak, Estados Unidos y Francia están luchando para averiguar sencillamente quiénes son estas personas y qué hacer con ellas.
La caída del gobierno de Saddam ha dejado a su suerte a miles de seguidores del grupo Muyaidín con base en Irak, incluyendo a tropas fuertemente armadas, en manos de Estados Unidos. Una severa represión francesa, llevada a cabo hace casi dos semanas en contra de los cuarteles locales del grupo en Auvers-Sur-Oise, así como en sitios fuera de París, estuvo enfocada a impedir la organización de una mudanza del centro de sus operaciones mundiales de Irak a Francia.
Desde el otoño pasado, la inteligencia gala se percató de la llegada de un número creciente de integrantes Muyaidín y, tras la guerra en Irak, de muchos de sus soldados. El grupo había alquilado lo que solía ser una fábrica de pintura en la ciudad de Saint Ouen l’Aumone, que según dijo estaba siendo transformada en un centro de comunicaciones con un estudio de televisión y antenas satelitales. Oficiales de los servicios de inteligencia de Francia informaron que los Muyaidín planeaban atacar embajadas y otros intereses iraníes en Europa, así como asesinar a 25 ex integrantes del grupo Muyaidín.
Lo que dificulta el desciframiento de los Muyaidín es que plantea por lo menos dos aspectos. Uno, dirige una operación altamente regimentada desde el interior de Irak con su propio ejército, código de vestimenta, calendario, rituales, prensas de impresión, campamentos de entrenamiento militar, clínicas y lo que denomina "campos de reeducación".
El otro, cuenta con oficinas en capitales por todo el mundo bajo el brazo político del grupo, el Consejo Nacional de Resistencia, repleto de sofisticados representantes multilingües que visten traje y corbata. En una contradicción a la política estadounidense, las listas del departamento de Estado catalogan al brazo político del grupo como parte de la red terrorista de los Muyaidín, pero se le permite funcionar abiertamente en Estados Unidos e incluso está registrado ante el Departamento de Justicia como una organización de cabildeo. Esa designación le da el derecho a efectuar maniobras en el Capitolio y reunir firmas de legisladores estadounidenses relacionadas con peticiones de apoyo.
Desde el arresto en Francia, la semana pasada, de más de 150 integrantes Muyaidín, la mayoría de los cuales ya fueron liberados, las oficinas generales de Auvers-Sur-Oise se han convertido en un sitio de peregrinaje y relaciones públicas. En el poblado donde Vincent van Gogh vivió y está enterrado, cientos de seguidores del Muyaidín, incluyendo a docenas de hombres en huelga de hambre, han acampado. La policía antimotines de Francia patrulla el área con radiotransmisores.
Danielle Miterrand, la viuda del difunto Presidente francés Francois Miterrand, ya efectuó una visita en demostración de apoyo. De modo similar, el alcalde les prestó un campo de fútbol para usarlo como campamento.
Uno de los portavoces del Muyaidín con sede en Washington, distribuyó cartas provenientes de todo el mundo que criticaban la decisión de Francia relativa a la detención de Rajavi y de 10 de sus seguidores, bajo sospecha de pertenecer al terrorismo. Varias de ellas fueron firmadas por legisladores de Estados Unidos.
No obstante, para aquellos que han estudiado a la organización —y a unos cuantos de sus integrantes—está lejos de ser un movimiento con respaldo popular dentro de Irán. Ha pasado por varios cambios ideológicos desde su fundación en oposición a la monarquía iraní de los años ’60, pasando de antiimperialismo a una mescolanza de islamismo y marxismo, para luego asumir el socialismo igualitario, hasta llegar a una vaga filosofía que habla sobre democracia, libertad y derechos iguales para la mujer.
"Es un culto místico", afirmó Ervand Abrahamian, catedrático de historia en la Facultad Baruch que ha escrito la historia más autorizada de la organización. "Es el énfasis en la obediencia al líder lo que ha mantenido su funcionamiento, en vez de algún programa político. Si Massoud Rajavi se levantara mañana y dijera que el mundo es plano, sus miembros lo aceptarían".
© "The New York Time"