Un aporte a la cultura

| La donación será destinada al mantenimiento del archivo fílmico de la institución cinéfila

Entre tantas "pálidas", el anuncio del Banco Interamericano de Desarrollo constituye un respiro al aluvión de malas noticias. De acuerdo a lo decidido por el Comité de Selección de Proyectos del organismo de crédito multinacional, se le otorgará a la Cinemateca Uruguaya la suma de diez mil dólares para la realización de obras que tienen como destino final salvaguardar el archivo fílmico de la institución que dirige Manuel Martínez Carril.

Además de las actividades de Cinemateca en torno a la exhibición de películas, organización de ciclos especiales y festivales y la gestión de la Escuela de Cine del Uruguay, la asociación cinéfila mantiene un importante archivo de películas y documentales, tanto nacionales como extranjeras. Se estima que en total, la cantidad de títulos asciende a 15.000, de los cuales 3.000 son uruguayos.

Dicho archivo está en el kilómetro 16 de la ruta 8 y se alberga en varias bóveda que fueron terminadas de construir en 1986. También en ese local hay un laboratorio y se realizan trabajos de duplicación de los originales. En los 17 años que han transcurrido desde entonces, la capacidad de las bóvedas se ha visto excedida por la inclusión de nuevos títulos. De acuerdo al comunicado emitido por Cinemateca, "los miles de rollos de películas exceden las condiciones técnicas de conservación, con el riesgo de pérdidas por degradación química de los materiales".

La tarea de preservación de originales fílmicos plantea complicadas situaciones tecnológicas. Los negativos de las películas en blanco y negro deben preservarse a una temperatura máxima de ocho a diez grados, mientras que los originales en color no pueden estar en un ambiente de más de tres grados de temperatura. Al mismo tiempo, el local que alberga los negativos no puede tener un nivel de humedad que sobrepase el 35 % y tiene que contar con una constante recirculación del aire, para evitar que las condiciones climáticas afecten la integridad del soporte.

La cantidad de exigencias técnicas para mantener un archivo de estas características, uno de los más importantes de América Latina, requiere importantes inversiones, de dimensiones que no están al alcance de la Cinemateca Uruguaya, una institución que, como muchas, ha sentido el impacto de la severa crisis economía por la que atraviesa el país. El aporte del BID no alcanza para terminar por completo las nuevas instalaciones que Cinemateca comenzó a construir a fines de la década pasada, pero como afirma Martínez Carril "sin él sería impensable mantener el proyecto de un archivo cinematográfico en el Uruguay en condiciones adecuadas".

El director de Cinemateca recuerda en su comunicado que "el cine, lenguaje común del siglo XX y base documental de valor histórico, social, cultural y en particular artístico, se pierde si no se lo conserva adecuadamente...las imágenes documentales que en los últimos días han aparecido en los medios de comunicación nacionales sobre los sucesos de hace tres décadas provienen casi en su totalidad de ese archivo, porque fueron adquiridas, reunidas, catalogadas y preservadas".

Martínez Carril expresó satisfacción por el hecho de que el BID apreciara la necesidad de mantener un archivo vivo, al tiempo que lamentó que "los gobiernos no hayan tenido la capacidad de respaldar el rescate y conservación de películas". Esta es la primera vez que el Centro Cultural del BID apoya directamente a una cinemateca latinoamericana.

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