Gobierno argentino y el FMI mantienen primeros contactos hacia un nuevo pacto

El director gerente del Fondo Monetario Internacional, Horst Köhler, mantuvo hoy los primeros contactos directos con el Gobierno argentino para sentar las bases de lo que será la nueva negociación para alcanzar un acuerdo crediticio a largo plazo.

Kölher, que llegó hoy a Buenos Aires y permanecerá en Argentina hasta mañana, martes, se entrevistó con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y su equipo de asesores, y cenará esta noche con el presidente argentino, Néstor Kirchner.

Una comitiva integrada por el director del Departamento para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Anoop Singh, el representante del organismo para Argentina, John Dodsworth, y el portavoz Thomas Dawson acompañan a Koehler en las reuniones con los funcionarios argentinos.

Además de conocer de forma más detallada el plan económico de la nueva administración, el titular del Fondo se entrevistará con parlamentarios, empresarios, banqueros, miembros de organizaciones sociales y con el presidente del Banco Central argentino, Alfonso Prat-Gay.

Hace unas semanas, cuando se confirmó el viaje de Köhler a Argentina, Lavagna dijo que la visita daría "un marco general a las negociaciones" que su país y el organismo internacional deben emprender a partir del 31 de agosto próximo, cuando vence el acuerdo transitorio firmado en enero pasado.

Ese pacto, que permitió a Argentina prorrogar el pago de 16.112 millones de dólares de deudas con el organismo financieros internacionales, contiene metas fiscales y monetarias y revisiones trimestrales, dos de las cuales ya fueron aprobadas por el FMI.

El texto del acuerdo incluyó además compromisos de Argentina de poner en marcha reformas estructurales en el país que aún no se cumplieron, una demora que el titular del Fondo Monetario recordará al Gobierno de Kirchner en estos días.

Entre estos cambios exigidos se halla la reforma del sistema tributario y del financiero, la posibilidad de ejecutar las deudas hipotecarias, la eliminación de los planes de competitividad y un aumento de las tarifas de los servicios públicos.

El ministro del Interior, Aníbal Fernández, dijo hoy que "Argentina quiere encontrar alternativas de acuerdo de más largo plazo que permitan al país tener un respiro y poder imaginar políticas con certidumbre a un poco más de plazo".

Esta es una visión que comparten en el FMI, aunque algunos funcionarios argentinos no excluyen la posibilidad de prorrogar por un par de meses el actual pacto para evitar una suspensión de pagos a corto plazo mientras se negocia el nuevo acuerdo.

Entre setiembre y diciembre de este año Argentina debe pagar a los organismos internacionales vencimientos de deuda por 6.167 millones de dólares, de los cuales 3.200 millones deben ser abonados al FMI a principios de setiembre.

"Argentina tiene toda la vocación de acordar sabiendo que, inclusive, puede estar debiendo algunos de los compromisos, pero no por mala fe, sino tratando de producir transformaciones de fondo, no por cumplir con el FMI sino porque las necesita Argentina", aseguró Fernández.

El Ejecutivo argentino aspira a lograr un nuevo acuerdo que establezca metas fiscales acordes con la evolución de la economía para que el plan de refinanciación de la deuda sea sustentable, algo de lo que parecen ser conscientes en la dirección del FMI.

En este sentido, antes de su viaje a Argentina, Kölher señaló que el Fondo quiere "establecer cuál es la capacidad de pagar la deuda sin ignorar que se necesita dar a la gente un mejor nivel de vida".

Si bien el Producto Interior Bruto (PIB) de Argentina creció el 5,4 por ciento en el primer trimestre del año y se mantienen altos los niveles de recaudación y superávit fiscal, los indicadores sociales, como el desempleo y la pobreza, aún no muestran mejoras significativas.

Köhler señaló que su intención es "escuchar" a Kirchner, de quien espera que "comprenda que el Fondo tiene un rostro humano", y aseguró que no le pedirá al presidente que haga "lo imposible de un día para el otro".

Las palabras de el director del FMI no fueron bien recibidas por una decena de agrupaciones de desempleados y partidarios de izquierda, que esperaban al titular del organismo con marchas de protestas y cortes de calles en el centro de la capital argentina. EFE

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