CONSULTORA SERAGRO
Las instituciones públicas con responsabilidad en el
área cárnica —INIA e INAC—, y la Universidad de
Colorado de EEUU, llevan a cabo conjuntamente,
desde el año pasado (ahora está terminando una
fase), un diagnóstico minucioso y exhaustivo de los
principales problemas que afectan a la calidad de la
carne, y que son imputables a la etapa de campo y de
transporte del ganado, previos a la faena. Este
gigantesco operativo, mal llamado "auditoría", por una
traducción literal del inglés, implicó la movilización de
cuantiosos recursos humanos.
Concebido en tres etapas claramente diferenciadas
—las que se han cumplido puntualmente— en estos
días se está completando la recopilación de datos
para proceder a su difusión masiva.
Uno de los responsables del programa, el Ing. Daniel
de Mattos, de INIA, explica: "se trata de relevar
aspectos referentes a la calidad del ganado, que
representen costos ocultos, o pérdidas".
Se consultó a representantes calificados de toda la
cadena: productores, transportistas, a los encargados
de las distintas secciones de planta frigorífica, a las
curtiembres, a los distribuidores de carne, a los
brokers, a los carniceros, y encargados de
supermercados, restorantes y parrilladas,
recabándose su visión y también su opinión sobre los
principales problemas que afectan a la carne en su
área, y también en otras.
Cuáles son las causas de los defectos, no lo
sabemos; en esta primera fase sólo buscamos saber
identificar y evaluar los problemas, concluye.
En el frigorífico se relevaron, en dos momentos del año
pasado —otoño y primavera— todos los aspectos de
la faena de 21 mil vacunos, considerando y midiendo:
razas, preñeces, machucones, color en músculo y en
grasa, grado de espesor de la grasa, pH (grado de
acidez), pérdidas de vísceras por decomisos, cáncer
de ojo, defectos en el cuero, y otros factores que
inciden en el valor del producto.
Los datos recabados aportan muchas novedades,
aspectos poco conocidos de nuestro ganado, pero en
otros casos, simplemente le pone precisión y números
a lo que todos conocen, pero no estaba evaluado.
Porque a diferencia de otros diagnósticos anteriores,
esta investigación hace una estimación económica de
la pérdida, rubro por rubro, con vistas a elaborar una
estrategia para corregir esos defectos. Se trata de
recuperar valor, que hoy se pierde.
El origen de este programa es uno similar en EEUU,
que la Universidad de Colorado (que también participa
en el nuestro) llevó a cabo a lo largo de varios años, y
que permitió una cuantiosa recuperación de valor en la
faena de ese país. Los contactos de INIA con esa
universidad norteamericana posibilitaron armar algo
parecido, adaptado a nuestras condiciones.
Veamos algunos defectos detectados, y la pérdida que
suponen.
MARCAS. Dentro de los principales factores que
afectan el valor del animal están los defectos en el
cuero, mayormente por marcas a fuego mal colocadas
(el 95% del total), aunque también hay daño por
alambres, puntazos, mordeduras, y garrapatas. Se
pierden entre 4 y 5 dólares por cuero.
MACHUCONES. La mitad de los animales tenían
machucones: 41,4% eran "mayores, y el 60% fueron
menores; los mayores suponen la remoción de parte o
todo el músculo. Esto supone una pérdida de U$S
2,23 por novillo, o más de 1 dólar por cada animal
faenado, de promedio.
DECOMISOS. Los decomisos de hígado llegan al 47%
del total, por saguaypé, o quiste, etc. Un hígado pesa
como 5 kgs., y vale unos U$S 700 la tonelada. Además
se producen decomisos de otras vísceras, como
lenguas, corazones, por lo que la pérdida promedia
unos U$S 2,5 por animal de faena.
Como explica De Mattos, la mayor pérdida, en realidad,
ocurre en el campo, porque un animal con un hígado
afectado es menos eficiente en el engorde y el
crecimiento.
CORTES OSCUROS. El pH superior a 5,8 impide la
colocación de la carne en EE.UU., y afecta a más de un
quinto de los animales faenados. Las diferencias de
precio de los destinos alternativos pueden ser de U$S
2.300 la tonelada, en los cortes caros.
PREECES. Un número significativo de las vacas que
se faenan están preñadas, en distintas etapas de la
gestación. La pérdida que se estimó por este
concepto, promedia entre 50 cts. y 1 dólar, por animal
faenado.
INYECTABLES. La aplicación de una vacuna o una
inyección en mal lugar —en el cuadril, por ejemplo—,
puede generar un absceso, con afectación de cortes
valiosos. Se adjudica a este defecto, la pérdida de
entre 50 cts. y 1 dólar por animal.
Los organizadores estiman que se pierden 50 o 60
millones de dólares al año por defectos de calidad que
se podrían ganar (o dejar de perder), si se los corrige,
faenando los mismos animales.
Algunos puntos son sencillos de corregir,
simplemente se requieren buenas prácticas de
manejo a nivel de campo, como es el caso de los
inyectables, o las lesiones y marcas en el cuero. En
otros casos, no es tan sencillo, como los problemas
de homogeneidad de las tropas, o los pH altos, que
implican factores más complejos de la producción.
Pero estos serán aspectos a analizar en las etapas
sucesivas.
Las
razas
Casi un 50% de los animales que se faenaron fueron
Hereford definidos; un 15% cruzas británicas con
Hereford; casi 10% Holando; 8% cruzas continentales;
Angus 6%; cebuinas 8%, de otras cruzas lecheras 4%.
En suma: el 73% de la faena está compuesta por
animales de razas británicas, a lo que hay que sumar
las cruzas con continentales o cebuinas.
RANKING DE
PROBLEMAS EN LA
CALIDAD
- Una vez obtenidos los datos, los organizadores
juntaron a todos los consultados, de las distintas
fases de la cadena, en un taller que duró dos días,
donde se discutieron a fondo todos los temas.
- A los participantes del taller se les pidió elaborar un
ranking de cuáles serían, a su juicio, los principales
problemas de calidad que habría que atacar, lo que
originó este listado.
l machucamientos.
l carcasas y cortes desparejos.
l pH.
l decomisos de vísceras.
l lesiones por inyectables.
l standarización del precio, falta de
referencia a la calidad.
l marcas en los cueros.
l cobertura y color de grasa.
l sistema de evaluación de la carcasa.
l falta de terneza.
l elevada edad de faena.