BAGDAD | AP y EFE
Los enfrentamientos armados se han trasladado a Bagdad con muertos norteamericanos e iraquíes en un clima de tensión causado por la falta de medidas prácticas para la normalización de la vida civil.
Dos meses después del fin de la guerra, los iraquíes no ven sobre el terreno, en su vida diaria, las mejoras que prometió EE.UU. tras la guerra: se quejan de falta de trabajo, escasez de dinero y carencia de agua y fluido eléctrico.
"No cobramos, no hay luz ni agua, no hay trabajo. ¿Son éstos los derechos humanos que nos prometieron? Han destruido nuestro país y no hacen nada para reconstruirlo", se quejaba ayer Abdul Abu Hamid, ex funcionario del Estado.
La tensión se masca en la calle, donde cada día se repiten las manifestaciones de protesta y los insultos a los soldados norteamericanos que patrullan la ciudad.
En una de ellas, encabezada por antiguos miembros del Ejército iraquí, murieron ayer dos personas, alcanzadas por disparos del retén estadounidense que guarda la puerta del Palacio de la República, en Bagdad.
De acuerdo con la versión del mando norteamericano, los soldados dispararon en defensa propia cuando un grupo de exaltados atacó con piedras y otros objetos un coche de la ONU y un convoy militar que entraba en la zona.
En otro incidente, dos iraquíes mataron a tiros a un soldado estadounidense e hirieron a otro que custodiaba una almacén de gas propano en Bagdad.
Los atacantes se acercaron a pie al almacén de propano y dispararon contra los soldados a corta distancia antes de huir en un vehículo que les aguardaba a unos 100 metros de distancia, según testigos presenciales citados por el capitán David Gercken, vocero de la Primera División del ejército.
Fue el segundo norteamericano muerto esta semana en Bagdad, al aumentar los ataques relámpago contra las fuerzas de ocupación estadounidenses.
"FRACASADOS". Sin embargo, en Washington, el secretario de Defensa Donald H. Rumsfeld afirmó ayer que los soldados estadounidenses están "aplastando bolsones de fracasados" que siguen leales a Saddam Hussein.
En conferencia de prensa en el Pentágono, Rumsfeld dijo que la resistencia iraquí es sólo "pequeños elementos" de 10 a 20 personas y no "grandes formaciones militares" ni redes de atacantes.
Desde que el presidente estadounidense, George W. Bush, declaró el final de las operaciones militares en Irak, el pasado 1º de mayo, han muerto en ese país al menos 52 soldados de EE.UU., muchos de ellos en ataques.
Rumsfeld atribuyó los constantes ataques a que grupos de los más fieles a Saddam "están tratando de reconstituirse", pero aseguró que las tropas estadounidenses en Irak "los están erradicando".
Además, aseguró que en el gobierno de EE.UU. "hay poco debate" acerca de si la resistencia iraquí tiene coordinación a nivel nacional, y aseguró que, si bien la liquidación de esos focos "requerirá algún tiempo, es algo que puede hacerse".
Los comentarios de Rumsfeld llegaron poco después de que el general Ray Odierno, jefe de la Cuarta División de Infantería de EE.UU., asegurase en conferencia de prensa telefónica desde Tikrit que las tropas norteamericanas han logrado "progresos" contra la resistencia iraquí.
Lo más importante ayer fue la captura del ex secretario presidencial de Saddam Hussein.
Capturaron al "as de diamantes"
WASHINGTON. Fuerzas de Estados Unidos detuvieron a Abid Hamid Mahmud, secretario presidencial de Saddam Hussein, el número cuatro de los hombres más buscados del derrocado régimen, confirmó el Comando Central este miércoles en un comunicado.
Abdel Hamid Mahmud era el "as de diamantes" en el juego de cartas que detallaba a los responsables iraquíes buscados por las fuerzas estadounidenses en Irak. Los otros ases son Saddam Hussein y sus dos hijos Qusai y Udai.
El anuncio de su arresto se produjo cuando se realizaron dos ataques de las fuerzas estadounidenses contra una granja cerca de la ciudad de Tikrit, al norte de Bagdad, bastión del ex presidente Saddam Hussein, según indicó un funcionario militar.
Las fuerzas estadounidenses arrestaron a una veintena de personas asociadas a los ex dirigentes iraquíes, entre ellos un guardaespaldas —no identificado— de Saddam Hussein, y requisaron millones de dólares en dinero líquido, precisó el general Ray Odierno. AFP