Hay que cuidar los efectos

"Un concepto teórico que es indiscutible es que ver es siempre interpretar. Aún en el sentido estricto, ya colocar una cámara es un punto de vista. Es un disparate sostener —como lo sostiene Handler— que filmó la realidad tal como es, porque eso no es posible.

Luego entramos en consideraciones más finas y complicadas y que tienen que ver con cómo la gente encara su trabajo. Yo tengo una postura y es que no hay ninguna cosa que valga la humillación del ser humano en su dignidad. Es suficiente que los jóvenes muestren sus cicatrices en la película; que muestren el momento del corte es una humillación para mí intolerable.

Uno debe tener mucho cuidado con las consecuencias que sus actos narrativos tienen sobre los seres humanos. Ante estos casos uno puede decir: "Es gente adulta y sabe a qué atenerse". Pero no es tan así.

Es bastante más fácil mostrar las miserias de gente que está desprotegida intelectual y moralmente, que hacer lo mismo sobre este tipo de conductas en Punta del Este; ahí hay droga y prostitución, pero es gente que tiene conciencia de lo que sucede si los filman. Están preparados para defenderse y para saber qué quieren mostrar y qué no quieren mostrar; y si se filma también tienen herramientas para evitar que se muestre.

No le tengo miedo al tema de la crudeza, pero creo que a las organizaciones que trabajan en ese campo, un tipo de experiencia de estas características puede hacer retroceder unos cuantos pasos su trabajo. Y creo que ningún documental vale eso.

La discusión no pasa por si se dio o no dinero. Se le ha dado demasiado énfasis a eso. Lo fundamental es lo otro: las consecuencias sobre las personas de mostrar este tipo de cosas".

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