Los dos chicos no podían decidir cuál era el personaje más interesante: si el actor Arnold Schwarzenneger o la senadora Hillary Clinton.
Habían conocido al astro del cine en un viaje escolar para visitar Capitol Hill en mayo. Pero esta tarde de junio acababan de conocer a Hillary Clinton y lograron que ella les firmara ejemplares de su libro de memorias, "Living History" (Historia Viva).
"Yo pienso que los dos son muy interesantes", dijo "John-John" Walsh, de 11 años, después de una larga conversación en el departamento de Fotografía de Wal-Mart, a unos cuantos metros de donde la señora Clinton estaba firmando libros para otros 1.000 clientes que aún estaban en fila. "Sí", dijo Zack, su hermano de 7 años de edad. "Los dos son bastante buenos".
Rara vez, sin embargo, hay tal consenso en torno a Hillary Clinton, y en particular entre los estadounidenses que tienen edad para votar.
Si la publicación de sus memorías la semana pasada fue parte de una campaña para afinar su imagen política con el fin, digamos, de una postulación demócrata para ocupar la Casa Blanca en el futuro cercano, también resultó ser un recordatorio de lo que algunos votantes más odian acerca de la presidencia de su esposo y el alto perfil que ella desempeñó durante ese tiempo.
Desde líderes congresionales republicanos que fueron integrantes de los legisladores que demandaban un juicio político para su esposo, hasta comentaristas conservadores y manifestantes callejeros atraídos por la firma de libro de la ex primera dama, la semana pasada, había una casi unanimidad de criterios: "Living History" es más ficción que hechos, y está diseñado para promover el futuro político de la autora más que para aclarar los puntos debatibles de la historia.
"Yo lo viví. No tengo que leerlo", dijo bruscamente Tom DeLay, republicano de Texas y presidente de la Cámara de Diputados, cuando los reporteros del Capitolio le preguntaron si tenía pensado leer el libro de Clinton. DeLay, como líder del Partido Republicano en la Cámara de Diputados durante buena parte de la presidencia de Bill Clinton, fue la fuerza impulsora de la campaña legislativa republicana para someter a juicio político al cuadragésimo segundo presidente de Estados Unidos, por haber mentido bajo juramento acerca de su vida sexual.
El anfitrión de programas de radio, Rush Limbaugh, se burló de la aseveración de la ex primera dama en el libro, en el sentido de que ella no estaba enterada de los encuentros sexuales de su esposa con la ex becaria de la Casa Blanca Monica Lewinsky, hasta que él se lo confesó el 17 de agosto de 1998.
"¿Se supone que creamos eso, que la mujer más lista que haya dejado su huella en la arena, a sabiendas del historial de su marido y mientras estaba aconsejándolo que no llegara a un acuerdo financiero en el caso de Paula Jones, no haya pensado que él había tenido una aventura?", preguntó Limbaugh a su público.
Paula Jones acusó al presidente Clinton de hostigamiento sexual cuando era gobernador de Arkansas y ella era una empleada del estado. Su demanda fue arreglada en 1998, con el pago de 850.000 dólares.
"Incluso de acuerdo con los muy dudosos estándares de quienes dependen de memorias, cualquier cosa escrita por Bill o Hillary Clinton es totalmente carente de valor en la búsqueda de la verdad", escribió Tony Blankley, ex vocero de Newt Gingrich en las páginas de opinión del diario consevador Washington Times.
"Ella es una hipócrita y una mentirosa", dijo Jeff Backer, de FreeRepublic.com, sitio conservador en la Red que organizó la protesta por la aparición de Hillary en la firma de libros en Wal-Mart.
Lo cierto, sin embargo, es que, por cada docena de manifestantes que hicieron acto de presencia, había cuando menos un centenar de personas que hacían fila para comprar el libro de 568 páginas de Hillary y recibir su autógrafo... y, en algunos casos, para pedirle que se postulara para la presidencia.
"Yo tengo la intención de vivir el tiempo suficiente para votar por ella para la presidencia", dijo Franette Bell, de 87 años, una de las que hacían cola. "Es tan inteligente. Sabe hablar tan bien. Y realmente le interesa la gente".
A lo largo de la semana, la senadora Clinton dijo una y otra vez que no tiene la intención de postularse para la presidencia, sea en 2004 ó en 2008. Pero dijo exactamente lo mismo cuando, como primera dama, surgieron interrogantes acerca de si quizá pudiera buscar un puesto público después de que esposo terminara su periodo en la presidencia.
Entre los fieles seguidores de los demócratas, Hillary Clinton es más popular que cualquiera de los otros nueve hombres que aspiran a ser postulados para la presidencia en 2004. La hillarymanía generada por la publicación de las memorías de la ex primera dama la semana pasada, impidió que cualquiera de ellos recibiera la menor atención por parte de los medios de comunicación.
Una encuesta en Nueva York de votantes registrados, unos días antes de la publicación de "Living History", reveló que 33 por ciento de ellos cree que Hillary Clinton escribió el libro para ganar dinero, 28 por ciento opina que está preparando el escenario para una futura postulación presidencial, y 27 por ciento cree que está tratando de dar a conocer su punto de vista y experiencia de su matrimonio, y de los tumultuosos años de la presidencia de Clinton.
La encuesta también muestra que 58 por ciento de los neoyorquinos no desean que Hilary Clinton se postule para la presidencia en el futuro, en comparación con 35 por ciento que sí lo desea.
Los sondeos más recientes de la Organización Gallup ilustran este punto. Gallup reveló la semana pasada que 53 por ciento de una muestra nacional de votantes tenía una opinión favorable de la senadora por Nueva York, en tanto que 43 por ciento tenía una opinión desfavorable. Sólo 4 por ciento dijo no tener una opinión al respecto. Aunque 41 por ciento se mostró de acuerdo con que la senadora buscara la presidencia, 45 por ciento dijo que "no es probable" que votarían por ella si busca la máxima investidura.
No obstante, Lydia Saad, de Gallup, en su análisis escrito de la encuesta, señala que la "percepción popular de Clinton está ahora en el lado alto en que han estado durante los dos últimos años". Los índices de popularidad favorables para Hillary Clinton han oscilado desde 53 por ciento, poco después de que tomó posesión como senadora de Estados Unidos, hasta 43 por ciento, el mes ante de la publicación de "Living History".
Nadie puede saber si Clinton podrá continuar con esa tendencia al alza. Pero, al menos para los analistas políticos que han comentado sobre "Living History", resulta evidente que el libro es tanto un documento político como una memoria personal.
"Esto es evidentemente parte de una campaña de ocho años destinada a rehabilitar su imagen", dijo Charlie Cook, director del influyente Cook Political Report. "Su intención es lograr que sane el tejido cicatrizado".
Pero, como demuestra la acalorada reacción de los conservadores al libro la semana pasada, "va a tomar tiempo", añadió Cook.
Distribuido por The New York Times News Service