Una nueva mesa redonda realizada en el marco del denominado "Debate Impostergable" que viene impulsando el Foro Batllista, puso de manifiesto la existencia en el país de una crisis de valores y de ciertos signos de intolerancia en la sociedad.
El tema desarrollado en la instancia fue "¿Están cambiando los valores en Uruguay?" y participaron el exministro de Educación, Antonio Mercader; el vicepresidente del Encuentro Progresista-Frente Amplio, senador Rodolfo Nin Novoa, el historiador Gerardo Caetano, y el periodista Claudio Paolillo, editor general del semanario Búsqueda.
En su introducción, el diputado Washington Abdala explicó que la idea es analizar el tema de los valores "en una sociedad donde las interrogantes son si esos valores están en decadencia, si están mutando y, en ese caso, hacia qué tipo de cambio".
El legislador forista recordó que los temas que hasta ahora han ocupado el ciclo, como la educación, la economía y los valores "significan una gran influencia en la vida cotidiana", por lo cual la reflexión "debe ser lo más profunda posible".
En su exposición, el historiador Caetano afirmó que la democracia "nunca puede llevarse bien con la intolerancia", al tiempo que defendió a la política, que consideró que "hoy más que nunca está en entredicho.
A su vez, el ex ministro de Educación y Cultura, Antonio Mercader, puso en evidencia que a su entender existe en el país una "pérdida de confianza" en un proyecto común. Para Mercader, el valor esencial a preservar es "la democracia", porque consideró que de ahí surge el respeto a los derechos humanos, las garantías de las libertades, "y, en definitiva, una forma de convivir".
escraches. Mercader advirtió, luego, que "hay que tener cuidado con la descalificación constante que se hace del sistema político y del Parlamento", exhortó a cuidar la democracia de "todos estos actos de ‘justicia por mano propia’, lo que han sido los escraches, que son una demostración no sólo de intolerancia, sino de algo que va más allá, como brotes de fascismo y de desconfianza en la ley".
En tanto, el senador Nin Novoa dijo que lo primero es que se necesita desmitificar la creencia de que en la política "estamos todos peleados". Opinó asimismo que la sociedad ha dado respuestas ante el avance de la crisis, mencionando que "algunos que se van, otros que se quedan, y otros se quedan y no arriesgan", lo que a su juicio "demuestra una falta de fe en un proyecto nacional. No es posible llevar adelante un gobierno si la gente no cree en su país".
Para Paolillo, en tanto, lo esencial para que un país viva en libertad es la tolerancia. Destacó la importancia de la libertad al comparar lo que sucede en Cuba y en Uruguay. Aseguró que en la isla no se puede criticar a Fidel Castro, tal como ocurre aquí con el presidente Jorge Batlle.
Paolillo sostuvo, luego, que "no se puede construir nada demasiado firme ignorando realidades políticas evidentes e interrumpiendo la tradición política del país para integrar organismos estatales de contralor, sólo porque ahora hay en el partido un jugador que antes no estaba", en alusión a la presencia del EP—FA en el escenario político nacional.
Dijo que no hay "ningún argumento político lo suficientemente fuerte como para distorsionar en esos organismos la tradición que se siguió sobre todo a partir de 1985, de integrarlos según el respaldo popular que habían recibido los partidos en la elección anterior".
Por otro lado, el periodista consideró como un "motivo de vergüenza y no de orgullo que los uruguayos hayamos importado los escraches, una práctica típicamente fascista".