JERUSALEN | AP, AFP y EFE
El Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamas) suspendió las negociaciones con la Autoridad Palestina lo que representa una seria amenaza para el primer ministro, Abu Mazen y el plan de paz acordado en Aqaba el pasado miércoles.
"Abu Mazen ha hecho (en Aqaba) concesiones inaceptables al comprometerse a algunas cosas que ni Hamas ni el pueblo palestino pueden aceptar", dijo Abdel Aziz Rantisi, portavoz de Hamas en Gaza.
Poco después de esa declaración, más de 6.000 palestinos del movimiento extremista se manifestaron en la franja de Gaza para proclamar su rechazo a la cumbre a la que asistieron Abu Mazen, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, el presidente estadounidense, George W. Bush, y el rey de Jordania.
Otros miles protestaron en el campo de refugiados de Nusseirat después de la oración del viernes, enarbolando banderas palestinas y de Hamas. Llevaban pancartas con lemas como: "¡No a las cumbres que consagraron la expoliación de nuestros derechos históricos!".
Mazen pidió en la cumbre de Aqaba el cese de la lucha armada por parte de los palestinos.
El primer ministro trata de alcanzar desde hace semanas un alto al fuego con Hamas para que esta organización cese los atentados contra israelíes y conceda una oportunidad a la "Hoja de Ruta".
No obstante, Rantisi—un musulmán ultraconservador— consideró ayer que tras el discurso que dio en Aqaba, "ha sido Abu Mazen mismo quien ha interrumpido el diálogo (con nosotros)".
"Nosotros no cederemos al derecho de retorno para los refugiados, ni a Jerusalén, ni a una Palestina islámica", agregó el portavoz al justificar la decisión de su movimiento.
"Abu Mazen no nos representa y lo único que ha hecho (en la cumbre) es ceder los derechos palestinos" a Israel, explicó el portavoz que concluyó: "el diálogo entre nosotros ha terminado".
ENCRUCIJADA. El rechazo de Hamas de negociar una tregua pondría al primer ministro palestino en una posición difícil: intensificar las medidas contra el grupo, arriesgarse a una guerra civil o permitir que continúen los ataques dinamiteros y los tiroteos que desviarían los esfuerzos de paz de Washington.
Sin embargo, un ministro del gabinete palestino dijo que las conversaciones con los líderes de Hamas en otros países continúan, lo que sugiere que aún hay posibilidades de lograr una tregua. Otros dicen que Hamas, conocido por su pragmatismo, no se arriesgaría a un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad y reanudaría pronto las conversaciones.
Como parte integral del plan apoyado por los estadounidenses para la formación de un Estado palestino, los grupos militantes deben ser desarmados y desbandados.
En su discurso en la cumbre de Aqaba Abu Mazen llamó al fin "de la ocupación (israelí) de 1967 (en la franja de Gaza y Cisjordania) que ha causado tanto sufrimiento para los palestinos" y expresó su reconocimiento al "sufrimiento de los judíos a lo largo de la Historia".
Abu Mazen condenó el "terrorismo contra los israelíes" y declaró que "esos métodos son inconsistentes con nuestras tradiciones morales y religiosas". No obstante, no reivindicó Jerusalén como capital palestina, ni el derecho al retorno de los refugiados a Israel.
Por su parte Sharon, expresó su compromiso a "restaurar la normalidad de la vida de los palestinos, mejorar su situación humanitaria" y "respetar la dignidad así como los derechos humanos de todo el mundo".
DOS MUERTES. Sobre el terreno la situación ha cambiado poco. El ejército israelí se ha retirado del centro de algunas localidad, pero todavía se encuentran en los alrededores de las ciudades y aldeas de las que entran y salen para llevar a cabo arrestos y ataques.
La muerte en la víspera de dos supuestos militantes de Hamas en una invasión del Ejército israelí en la aldea de A-Til, en el distrito de Tulkarem, ha sido calificada por Nabil Abu Rudeina, principal asesor de Arafat, de "asesinato premeditado" y contribuye a que las facciones armadas desconfíen de Israel.
Israel sostiene que la redada se debió a informaciones sobre que las dos víctimas, y una tercera que resultó herida, planeaban llevar a cabo un atentado suicida de forma inminente.
Washington vigilará la Hoja de Ruta
WASHINGTON - La decisión del presidente George W. Bush de designar a la consejera de Seguridad Nacional Condoleezza Rice como su representante personal para cuestiones de Oriente Medio refleja el nivel de su compromiso con el éxito de la "Hoja de Ruta".
Aunque el Gobierno estadounidense rechaza que vaya a desempeñar un papel de mediador entre palestinos e israelíes, quiere mantener un contacto muy estrecho con las partes para evitar que la buena disposición expresada últimamente se diluya.
En los próximos días estarán en Jerusalén los observadores estadounidenses que supervisarán la aplicación de la "Hoja de Ruta", el documento que marca el ritmo para conseguir la coexistencia pacífica de los Estados de Israel y Palestina en el año 2005.
Según informaron fuentes israelíes, el equipo dirigido por el secretario de Estado adjunto para la No Proliferación, John Wolf, llegará el domingo, aunque el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, afirmó ayer que "todavía no hay una fecha concreta".
Ese equipo debe encargarse de coordinar los aspectos técnicos del plan de paz entre palestinos e israelíes e informará al Cuarteto de Madrid —EE.UU., la Unión Europea (UE), las Naciones Unidas y Rusia— de los progresos, y tendrá línea directa con Rice.
La consejera de Seguridad Nacional es una de las personas más influyentes del entorno de Bush, y su designación dejará claro a las partes que "cuando ella hable, lo estará haciendo por boca del presidente", según señalaron fuentes diplomáticas.
Rice trabajará en coordinación con el secretario de Estado, Colin Powell, en un esfuerzo conjunto por demostrar que "estamos presionando para avanzar después de tener un comienzo muy positivo", según lo definió el portavoz del Departamento de Estado.
Pese a los obstáculos que plantea el camino hacia la paz, como refleja la decisión de varias organizaciones terroristas de no renunciar a la violencia, Richard Boucher mantuvo el optimismo y criticó los intentos de la prensa por "tratar de anticipar un fracaso". EFE