Son 40.000 metros cuadrados en un complejo que incluye tres edificios, una plaza e innumerables servicios y lujos poco habituales en una oficina pública. La nueva torre de Antel abrirá sus puertas definitivamente este mes de junio, y el ente planea mudarse en el mes de julio.
En el centro de la polémica, desde la concepción misma de la monumental obra, estuvo su costo, que varió en los cálculos desde los 60 a los más de 100 millones de dólares que finalmente se invirtieron. Esta semana el directorio de Antel informó en el Parlamento que el costo total de la Torre fue de 102.236.000 dólares, más el IVA; en total, un 57% más de lo que se había calculado inicialmente, en la época en que todavía se discutía a nivel político si era conveniente que un país con deudas y carencias destinara tal fortuna a una torre de oficinas públicas y no a sus cantegriles, entre otros destinos.
Son dos manzanas y media ocupadas por tres edificios, un estacionamiento en cuatro niveles y una plaza que incluye un anfiteatro al aire libre y dos esculturas gigantes de los artistas Nelson Ramos y Agueda Dicancro.
LA TORRE. Debido a que el sistema contratado fue "llave en mano", el lugar ya está amueblado hasta los últimos detalles. Así el restaurante para los funcionarios, ubicado en el quinto piso del llamado edificio de los clientes, no solo tiene mesas y sillas sino también todo el equipamiento gastronómico necesario para atender a las casi 400 personas que pueden sentarse al mismo tiempo a almorzar; desde las cámaras de frío y las enormes heladeras, hasta el pelapapas y la batidora industrial, pasando por las largas bufeteras de autoservicio hasta una particular minifábrica de hielo.
El ingreso a la torre sólo se puede realizar a través de la planta baja o desde el puente que une al edificio con el de clientes. En ambos puntos, explicó el arquitecto Edgar Baruzze, representante de Carlos Ott en Uruguay, la seguridad impedirá que accedan personas ajenas a Antel. En cada puerta hay sensores que "leen" las tarjetas inteligentes que cada uno de los funcionarios del ente debe usar para evitar que suenen alarmas alertando sobre intrusos. Además, apenas arriba al piso en que trabaja, el empleado debe pasar la tarjeta por un sensor ubicado en la pared, que registra el día y la hora de entrada.
La palabra "inteligente" es una de las que más se han repetido en las descripciones del nuevo complejo y Baruzze tiene argumentos para explicar el por qué del ambicioso término; los sistemas de seguridad, luces, aire acondicionado e incendios, se regulan automáticamente desde un control central. La seguridad depende de 140 cámaras que filman durante todo el día.
Un poco más complejo es el sofisticado sistema contra incendios, que incluye detectores, rociadores y parlantes especiales. En caso de que un detector de humo sea activado, los parlantes exclusivos para el sistema darán un alerta, que no implica evacuación. Con la activación de dos sensores, el parlante ordenara la evacuación ordenada del piso.
Si hay que evacuar, por cualquier motivo, las personas deberán dirigirse a una de las dos escaleras de emergencia, que son algo así como "edificios seguros" dentro de la torre. Cuando la puerta se abre comienza a funcionar un sistema de ventiladores que hace ingresar aire pero no permite que entre humo. A su vez las paredes son de hormigón macizo y tienen unos 60 centímetros de ancho. Según explicó el arquitecto encargado, aún en el caso de que hubiera un incendio devastador esta área permanecería en pie.
Larga historia
- El plan inicial para construir una torre nunca antes vista en Uruguay comenzó a gestarse a fines de 1995, cuando la presidencia de Antel era ocupada por el forista Ricardo Lombardo y el presidente de la República era Julio Sanguinetti.
- Entre los grandes opositores del proyecto estuvo el entonces senador Jorge Batlle. Propuso que el dinero que se pensaba invertir en la torre, unos 55 millones de dólares, se destinara a la regularización de asentamientos irregulares.
- La construcción comenzó a mediados de 1997 y la responsabilidad recayó sobre el consorcio conformado por las firmas Benito Roggio, American Bridge y Stiler. En el acto de inauguración de obras Lombardo dijo que soñaba "con el castigo a quienes bloquean". En ese momento se anunció que la obra costaría 65.4 millones de dólares y estaría finalizada en un plazo de 18 meses. Si se hubiera respetado esa fecha, el complejo estaría abierto desde febrero de 1999.
- En enero de 2000, dos meses antes de entregar el mando a Batlle, Sanguinetti inauguró parte del complejo y calificó a la obra de "símbolo del nuevo país".
- En 2001 comenzaron los problemas con el consorcio Roggio-Stiler, que reclamó compensación por varios rubros, entre ellos las pérdidas que había sufrido por la conflictividad gremial. En ese momento se dijo que la torre estaba pronta en un 96,2%.
- Cuando el actual presidente de Antel asumió el cargo, el conflicto había detenido completamente la obra. Finalmente se llegó a un acuerdo. Gurméndez dijo a El País que si bien considera que construir fue una "mala decisión", su objetivo fue terminar la torre de una vez y no perder más dinero.
Ficha técnica
- Superficie total construida del complejo: 40.000 m2.
- Superficie construida de la torre: 20.000 m2.
- Altura de la torre: 167 metros.
- Superficie construida de edificio de los clientes: 5.000 m2.
- Capacidad del restaurante para funcionarios: 400 lugares.
- Capacidad estimada de funcionarios en todo el complejo: 1200.
- Auditorio: 380 personas.
- Estacionamiento: 380 autos.
- Ascensores de la torre: seis (uno panorámico)
- Velocidad de ascensores: 240 metros por minuto.
- Sistema de vigilancia: 140 cámaras y 16 monitores
- Superficie total de las fachadas: 20.000 m2.
- Cantidad de vidrios: 10.000
- Estructura de los vidrios: dos capas (una de 8 milímetros y otra de vidrio laminado de 4 más 4) con una cámara de aire de 12 milímetros en el medio).
- Pisos para oficina: 1 al 25. Para mirador: 26 Para instalaciones técnicas y de Antel: 27 al 36.