La Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes (INAC) resolvió establecer un régimen único para la distribución de los cupos a las empresas exportadoras.
Hasta que se pusiera en práctica este nuevo sistema, un exportador nuevo recibía un cupo mínimo por una determinada cantidad de toneladas y, cuanto más exportaciones realizara, más puntaje generaba para la asignación de la cuota del año siguiente.
El cambio en la distribución impuesto por el INAC, apuesta a "usar la competitividad, las innovaciones y aumentar el valor de los productos", explicó a El País el Ing. Agr. Guillermo Pigurina, director de Servicios Técnicos de la Cadena Agroindustrial de la entidad reguladora de la carne en el país.
La idea es "darle un empujón al proceso de innovación" y desde la óptica del Ing. Pigurina, el cambio en la distribución de cupos, "es una manera de traerle innovación al funcionamiento total de la cadena".
LOS CAMBIOS. El nuevo sistema promueve formas no tradicionales de vender carne. "Lo tradicional es poner carne en una caja y enviarla; lo que se espera es que estos proyectos a los cuales se apunta, tengan una mayor innovación tecnológica, comercial y en lo referente a mercados". Pero lo más importante es que esa innovación se busca en todos los niveles de la cadena, apuntando a conseguir "más valor por el mismo producto o buscando productos diferentes o diferenciados".
Para el jerarca el nuevo sistema tiene muchos beneficios. Los cupos nuevos se dan a exportadores, no se dan a frigoríficos, ni a personas. "Un beneficio importante es el acceso directo —si no es un importador tradicional— a los productores en el negocio. Los productores van a estar más directamente relacionados con el negocio comercial final".
Ese mayor relacionamiento, redundará en varias cosas, según explicó el jerarca. "Por ejemplo, en que en los cambios o en el producto que se intenta exportar o desarrollar, va a estar involucrado tanto el productor como el industrial y el comprador final. Eso hace que exista una integración necesaria para que se pongan todos de acuerdo, lo que va a ser importante a la hora de armar estos proyectos".
ASOCIACIONES. El nuevo sistema apoya fuertemente las asociaciones entre productores e industrias y/o entre industrias, para presentar ideas innovadoras para valorizar el producto.
"La idea es presentar exportaciones de productos con valor agregado, que hoy no se están haciendo", explicó el Ing. Agr. Manuel Lussich, delegado de la Asociación Rural del Uruguay en la Junta Directiva del INAC.
Esos proyectos innovadores pueden pasar por marcas, platos preparados u otros mecanismos para explorar un mercado en el que cuesta mucho empezar.
"Tenemos que buscar todas las alternativas para salir del sistema normal de ventas de comodities. Hay que buscar todos los mecanismos que permitan maximizar la calidad del producto que tenemos, lo que nos diferencia de productos cárnicos de otras partes del mundo, ver nuestras ventajas de carnes naturales, de nuestras carnes orgánicas, de las razas que nosotros criamos", consideró el Ing. Lussich.
Desde su punto de vista, el sistema único de distribución de cupos, donde apoyan las innovaciones tecnológicas, "es un aliciente especial para conseguir un volumen juntando productores con la industria, para poder presentar en el mercado un producto que esté todo el año".
Brasil: ganado en pie sí, pero carne con hueso no
Brasil no habilitó aún el ingreso de carne con hueso procedente de Uruguay. Si bien habría un acuerdo político entre los ministros de agricultura de ambos países, en los hechos el mercado sigue cerrado.
Las modificaciones del código de fiebre aftosa, aprobadas por la 71ª Asamblea Anual de la Organización Internacional de Sanidad Animal, posibilitan que un país libre de aftosa con vacunación, como hoy lo es Uruguay, pueda exportar carnes con hueso, cuando antes no podía hacerlo. Por otra parte, el nuevo status logrado por el país, lo iguala con la mayoría de los estados brasileños, salvo Paraná y Santa Catalina.
Cuando Brasil admita la carne con hueso uruguaya, la industria cárnica podría descomprimir la gran oferta de asados que hoy tiene en cámara y no puede exportarlos. Los asados representan el 17% de la res y tendrían muy buenas posibilidades en Río Grande del Sur.
Ya se dio un paso importante con Brasil al habilitarse la entrada de bovinos en pie, tanto de razas lecheras, como carniceras, en el marco de una puerta de vaivén que también implicaría la llegada de bovinos brasileños para ser faenados en plantas uruguayas. Lamentablemente, éstos sólo podrían ser destinados a frigoríficos dedicados al abasto y no a la exportación, ya que la normativa impuesta por algunos mercados exige que en estos establecimientos sólo se maten animales nacidos y criados en Uruguay.